Quién pierde y quién gana en Iraq

Un órgano del Congreso legislativo de Estados Unidos advirtió que, en el balance final, la guerra de Iraq puede llegar a costar más de un billón de dólares a los contribuyentes. Pero empresas privadas gozan ganancias inéditas por el mismo motivo.

El billón (millón de millones) se alcanzará cuando se sumen costos como la repatriación de soldados heridos, la asistencia militar y económica al gobierno iraquí y el mantenimiento allí de 190.000 soldados, informó esta semana la Oficina de Presupuesto del Congreso.

El director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Mitch Daniels, había calculado en 2003 que la guerra de Iraq podía costar entre 50.000 millones y 60.000 millones de dólares.

La proyección quedó corta. El conflicto y los proyectos de reconstrucción ya se devoraron 500.000 millones de dólares del Tesoro estadounidense.

«En esas actividades gastamos ahora más de 10 por ciento de las arcas del Estado», señaló Robert A. Sunshine, director asistente de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Aun si Estados Unidos reduce sus efectivos en Iraq a 30.000 soldados para 2010, la guerra costará a los contribuyentes unos 500.000 millones de dólares más, estimó Sunshine en un informe presentado al Congreso.

Pero si este país mantiene 75.000 efectivos en Iraq en los próximos años, el costo se elevará a unos 900.000 millones de dólares más.

«Ésa es la consecuencia de empezar una guerra por capricho y sin planificación», dijo a IPS Brian Katulis, del Centre for American Progress (Centro para el Progreso Estadounidense), una institución de estudios del opositor Partido Demócrata.

«Alcanzamos cifras desproporcionadas. El Congreso aprobó 450.000 millones de dólares de gastos en Iraq. Pero si contamos los 116.000 millones más que el gobierno de George W. Bush pidió, llegamos a 566.000 millones de dólares», señaló.

«La guerra de Vietnam costó 652.000 millones de dólares ajustados a la inflación», apuntó Katulis.

Los documentos de la Oficina de Presupuesto del Congreso revelan un panorama desalentador.

Mientras, varias de las mayores compañías de la industria militar revelaron la semana pasada que se elevaron significativamente sus ganancias con los contratos pro la reconstrucción en Afganistán e Iraq.

Los departamentos de electrónica y de servicios e información de la empresa estadounidense Northrop Grumman experimentaron un crecimiento de siete por ciento y 15 por ciento en el segundo trimestre de este año respecto del mismo periodo del año pasado.

Northrop Grumman se dedica a los rubros aeroespacial y naval, entre otros.

La unidad de sistemas de combate de General Dynamics experimentó un crecimiento en sus ventas de 19 por ciento por la permanente demanda de tanques y vehículos blindados.

Esa empresa opera desde 1952 en los sectores aeronáutico, naval, de combate y de inteligencia militar.

La fabricante de aviones y sistemas aéreos Lockheed Martin anunció un crecimiento de 34 por ciento de sus ganancias, que ascenderán así a 778 millones de dólares.

Las últimas proyecciones colocan los beneficios de esa empresa en 41.750 millones de dólares.

«El gasto militar proyectado para 2008 es el más alto de la historia. Y el de este año había sido el mayor hasta ahora. La tendencia sigue al alza», dijo a IPS Miriam Pemberton, investigadora del Instituto de Estudios Políticos.

«Además, las empresas se aprovechan del creciente presupuesto militar para vender productos que no tienen relación alguna con la guerra en Iraq, como el avión de combate F-22 Raptor y armas de largo alcance», apuntó.

«Este trimestre no sólo fue redituable, sino que ahora tienen un acopio que les permitirá elevar más sus beneficios», añadió Pemberton.

El aumento de las ganancias de las empresas del sector militar puede correlacionarse nada más que una porción del gasto actual, y del previsto, vinculado a la guerra de Iraq.

El informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que el gasto médico superará los 9.000 millones de dólares si Estados Unidos disminuye a 30.000 sus efectivos en Iraq

Esa cifra puede pasar los 13.000 millones de dólares si 75.000 soldados siguen estacionados en ese país en los próximos cinco años.

Se estima que el entrenamiento de policías y soldados en Afganistán e Iraq costará al menos 50.000 millones de dólares en los próximos 10 años.

Además, se prevé que el gobierno estadounidense gaste al menos 20.000 millones de dólares en actividades diplomáticas y de reconstrucción hasta 2017, fuera del gasto militar.

Las cifras pueden seguir creciendo pues el ejército necesitará más fondos para aumentar sus efectivos y comprar vehículos blindados en reemplazo de los que se volvieron inseguros a causa del peligro que suponen las bombas.

Un estudio elaborado por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y la experta en presupuesto de la Universidad de Harvard Linda Bilmes sugiere que el costo real de la guerra podría superar los dos billones de dólares cuando se contabilice el gasto por pensiones de invalidez, asistencia médica a soldados heridos y su efecto general en la economía.

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