Privatizaciones, cambios pero no tantos

Por Jorge L. Devincenzi, especial para Causa Popular.- En estos tres años el Estado ha recuperado varios instrumentos de decisión, pero con un punto de partida tan extremo, todo parece insuficiente, y lo es. En sus discursos, el Presidente Kirchner suele ser duro con los empresarios cuando alteran el rumbo imaginado por el gobierno, pero quizás cada cual sólo oye lo que quiere oír. Consciente de su relativo poder, y con muchos intereses creados y variables en juego, el gobierno cultiva un perfil entre práctico, improvisado y zigzagueante, sin atarse a principios, o al menos a esos principios de los que carecería según su heterogénea y errática oposición.

Y aun con improvisaciones y zigzagueos, es muy positivo que el Presidente vaya recuperando la autoridad de una jerarquía deteriorada en el pasado por torpeza o amoralidad.

En economía hay que invertir, lo que supone definir quién, cómo y para qué.

Aunque los grupos enriquecidos con la especulación se han disfrazado de empresarios nacionales, no existe por estos lares algo que se parezca a una burguesía industrial con peso propio.

En un spot televisivo, el “Pro” señala al Instituto Bernasconi como ejemplo de un pasado esplendoroso en el que los pudientes invertían en educación, pero el señor Macri prefiere organizar festicholas y negociar astros futbolísticos antes que donar un peso para construir escuelas. La venta de la Cervecería Quilmes (luego de Pérez Companc y Loma Negra en los últimos tiempos, todas a capitales brasileños) es lo más reciente de esa confusión. Con sedes en Luxemburgo y las islas Caiman, Quilmes pasaba por nacional.

Edenor fue capturada por el fondo de inversiones local Dolphin, para el cual la distribuidora de electricidad no será más que un activo financiero en condiciones de realizarse en el momento propicio, sin importar quién lo compre.

El dinero no puede venir de créditos externos, ni existe una clase social poderosa dispuesta a hacerlo. ¿De dónde salen los fondos, entonces?

Un poco más de Estado

Por lo pronto, ha cambiado un paradigma: de ahora en adelante, las prioridades y las inversiones las determinará el Estado y no las empresas según sus nichos de rentabilidad.

Sin embargo, como no es prioritaria una reforma impositiva que grave las superganancias y los activos financieros, en la mayoría de los casos el dinero saldrá de “cargos fijos” sobre las tarifas para capitalizar nuevos fideicomisos. Los pagaremos entre todos, incluso aquellos con ingresos inferiores a la línea de pobreza, que somos los más.
Un concepto curioso de democracia en la que los grupos económicos pesificaron sus deudas y transfirieron al exterior sus dólares, mientras que a los sectores de ingresos fijos se les pesificaron sus salarios.

Aunque el propio Presidente anunció que no habría aumentos, todo parece indicar que las promesas se diluirán en “tarifas sociales” para usuarios fronterizos, o en artificios tecnocráticos como el PURE, que ya filtró aumentos encubiertos: si los “premios” se establecen mediante una reducción del consumo respecto al año precedente, el único modo de no sufrir “castigos” es avanzar gradualmente hacia el no consumo.
Por derecha e izquierda, el poder concentrado critica el cambio operado respecto al rol del Estado, exigiendo una “transparencia” que en el pasado ni siquiera se mencionaba.

Es cierto que debe haberla, pero el liberalismo nativo nunca examinó la de los servicios privatizados -sus auspiciantes-, porque su concepción es confrontar un modelo encabezado por un Estado activo, frente a otro donde son los grupos económicos los que organizan a la sociedad.
Tampoco hubo tal cosa en la cueva de Alí Babá, y muchos figurantes de aquella época se han reciclado en flamantes kirchneristas de la primera hora.

Otro regalito maloliente

En relación con los servicios concesionados que hacen caja con las tarifas, el panorama es variado y no se prevén nuevas reestatizaciones.
Poco antes de renunciar, Lavagna planteó la necesidad de aumentar varias tarifas.

A fines de 2003 se había creado la UNIREN (Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos) con funcionarios principiantes de Economía y de Planificación, cuya convivencia debe haber sido difícil.
Desde entonces, no ha avanzado mucho más allá de algunas audiencias públicas (un mecanismo neomoderno entre imperfecto e inservible) y reordenar el organigrama de unos Entes de Control cooptados por las concesionarias y los acomodos.

Además del impacto que pueden tener las tarifas en el nivel de precios y la distribución del ingreso, el gobierno debe lidiar con el frente externo. Los reclamos en juzgados de New York y el CIADI, una veintena en la actualidad ascienden a varios miles de millones de dólares, y cuentan a su favor con Tratados binacionales irrecurribles, una de las tantas deposiciones que Carlos Menem & Co. legaron a la posteridad,

Por los ministerios de Economía y Planificación pasaron o se atascaron los contratos con más de 60 empresas (ver detalle) que recibieron como herencia lo que fuera el patrimonio público acumulado por toda la sociedad argentina durante el siglo XX.

El Correo fue reestatizado, luego de que los cambios tecnológicos en las comunicaciones le quitaran ese papel central del pasado. Y con causa: Macri jamás pagó el canon al que estaba obligado. Hoy en día, todo indica que está prolijamente administrado, se sigue reequipando y da ganancias, lo que debería servir de mordaza a tantos agoreros que todavía hoy peroran sobre la ineficiencia del Estado.

También fue anulada la concesión de la francesa Thales que controlaba los espacios radioeléctricos: aunque no figuraba en las prioridades mediáticas, el contrato era escandaloso y ya está en la justicia penal.

El gobierno se tomó demasiado tiempo para anular la concesión de Aguas Argentinas, cuando el incumplimiento estaba probado desde tiempo atrás. Sólo actuó luego de que Suez amenazara con abandonar la gestión y llevar el conflicto al CIADI si no le autorizaban un aumento de tarifas, una decisión que tomó de todas maneras.

A continuación, hubo denuncias por contaminación en la zona sur, seguida de reparto de sachets mientras se alertaba sobre la inconveniencia de ingerir lo que salía por las canillas.

El hecho era causal de rescisión inmediata, porque el concesionario se había comprometido a distribuir únicamente agua potable para consumo humano.

Se hizo cargo una sociedad estatal con cierta presencia gremial y la conducción de un ex-ejecutivo de Suez, formado en la aniquilada OSN, la que por ahora se limitó a cubrir con cinta de embalar el logo azul pintado en camionetas y locales de atención al público.

La presencia gremial también pesa en la nueva concesión del estratégico F.C. Belgrano Cargas, aunque en este caso como accionistas de una sociedad que completan Macri, Emepa y Roggio, junto a una empresa china. Y esto luego de que la Oficina Anticorrupción hubiera denunciado penalmente a José Pedraza (UF) por haber desarticulado ese ramal como anterior operador, quedándose con 250 millones de dólares otorgados por Carlitos Menem como regalo de la Corona; y que un juez embargara al mismo personaje por un fraude millonario en la obra social de su sindicato.

Boleto de segunda

El transporte público de pasajeros recibe subsidios exorbitantes pero no ha cambiado la naturaleza de las concesiones, ni se piensa hacerlo.

Las prestaciones ferroviarias son pésimas, y el Estado sólo parece reaccionar luego de accidentes o furias populares como la que destruyó la Estación Haedo. Los pocos servicios de larga distancia que se reactivaron (Tucumán, Posadas) son lamentables y esporádicos. Ferrobaires (a Mar del Plata) parece diseñado como para que el usuario huya a la competencia del ómnibus.

Hubo anuncios sobre reactivación de talleres ferroviarios que por ahora están en veremos. Los concesionarios de trenes reciben, sólo por el servicio suburbano de Buenos Aires, un subsidio equivalente a la pérdida histórica del sistema cuando comunicaba todos los rincones del país y además sostenía laboratorios, plantas potabilizadoras, talleres, escuelas, hospitales, transporte de agua, todos ellos desaparecidos.

Si quien decide invertir es el Estado, debe establecerse un sistema que no habilite los sobreprecios, como se ha denunciado con la construcción de nuevas estaciones ferroviarias.

La situación de Aerolíneas-Austral, en manos de un grupo español, está cruzada por intereses poco claros, para no mencionar el caso Southern Winds, antes subsidiada por el Estado, cuyos activos, sumados a los de una línea inexistente como LAFSA (también señalada por la Oficina Anticorrupción) pasaron a manos de Lan-Chile.

Se cerraron acuerdos con las telefónicas, en los que no se cambió una coma del modelo duopólico de los 90. La Telefónica española no anuló su denuncia en el CIADI, como difundió el gobierno erróneamente. La suspendió amenazando con reactivarla si no se aumentan las tarifas el año próximo.

Con las concesiones viales se redobló la apuesta entregando nuevos caminos y corredores viales, y se autorizó un aumento en peajes, hoy recurrido ante la justicia.
Otras todavía no han llegado a conmover el malhumor público porque no se percibe su directa influencia en el bolsillo. Por ejemplo, la muy desregulada actividad portuaria, o la de la empresa belga que cobra derechos por dragado y balizamiento de los ríos.

En definitiva, aunque el modelo es y no es el mismo, ha cambiado su gestión. Pero reivindicar un rol protagónico para el Estado no equivale a aceptar a ciegas las inconsecuencias de los funcionarios

En la década del 90, y más atrás desde la dictadura, la autodenominada clase política y sus instituciones se habían subordinado sin atenuantes a los grupos económicos y la lógica privatizadora, con excepciones más lamentables que honrosas, y éstos gozaban de una libertad absoluta que, a los tropezones, ahora deberán renegociar con una nueva conducción política armada con parte de la anterior.

Aun con tibieza y titubeos, en estos tres años se han dado los primeros pasos en dirección a lo que debería ser un nuevo sistema de empresas públicas, donde el Estado recupere su rol orientador, subordinando el interés privado a las necesidades colectivas -tanto de los usuarios como de la comunidad productiva-, y la sociedad, a través de sus diversas instituciones y organizaciones, vaya adquiriendo crecientemente su papel de contralor de la gestión pública y de la actividad privada, estableciendo las prioridades, manifestando sus demandas y participando de las decisiones.

Recuadro 1

Empresas desnacionalizadas

Algunas de las empresas nacionales vendidas a capitales externos en los últimos años son:

Acindar, Alpargatas, Altos Hornos Zapla, Aerolíneas Argentinas, Austral Líneas Aéreas, Bagley, Banco de Crédito Argentino, Banco Río, Bodegas Norton, Bodegas Peñaflor, Bodegas Trapiche, Canale, Casa Tía, Cervecería Quilmes, Comercial del Plata, EG3-Pérez Companc, Impsat, Loma Negra, Pecom-Nec, Terrabusi.

La lista debería ser encabezada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Hoy, Repsol figura entre las 20 petroleras más importantes del mundo, como empresa española, con un valor de mercado de 23.800 millones de dólares.

Recuadro 2

Inversiones estatales

Para la Secretaría de Transporte, el costo razonable para remodelar las estaciones del concesionario Ferrovías es de $ 2.700.000 por cada una, monto que supera lo que una estrella de TV acaba de pagar por una mansión de 2.500 m2 con salón de fiestas, sala de cine, cinco dormitorios en suite, gimnasio, sauna, etc., según la revista “Pronto” del 07/01/04.

Fuente: ing. Elio Veschi e InfoMoreno.

Recuadro 3

Concesiones privadas vigentes

La política de tarifas y subsidios involucra a las siguientes empresas, algunas controladas por los grupos económicos concentrados y otras por fondos extranjeros:
Accesos Viales Urbanos: Autopistas del Sol, Acceso Oeste, Acceso Ezeiza-Cañuelas, Coviares.
Corredores Viales: Semacar, Caminos del Oeste, Nuevas Rutas, Covico, Servicios Viales, Covicentro, Covinorte, Concanor, Vírgen de Itatí, Rutas del Valle, Camino del Abra, Nuevas Rutas, Caminos del Río Uruguay, Red Vial Centro, Corredor 29, Covisur, Puentes del Litoral (Rosario-Victoria).
Distribución de Energía Eléctrica: Edesur, Edenor, Edelap.
Distribución de Gas: Metrogas, Gas Natural Ban, Litoral Gas, Camuzzi Gas Pampeana, Camuzzi Gas del Sur, Gas Cuyana, Gas del Centro, Gasnor, Nea Mesopotámica.
Dragado y Balizamiento: Hidrovías.
Ferrocarriles Urbanos de Pasajeros: Metrovías, Trenes de Buenos Aires, Ferrovías, Metropolitano.
Puertos: Terminales Portuarias 1, 2, 3, 4 y 5.
Telecomunicaciones: Telefónica, Telecom.
Transporte de Energía Eléctrica: Transener, Transnoa, Transnea, Distrocuyo, Transba, Transpa, Transcomahue.
Transporte de Gas: Transportadora de Gas del Norte, Transportadora de Gas del Sur.
Trenes de carga: Nuevo Central Argentino, Ferrosur Roca, BAP Buenos Aires al Pacífico, Ferroexpreso Pampeano, Ferrocarril Mesopotámico, Belgrano Cargas.

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