Periodismo porteño y elecciones

Falta poco para la elección de Presidente de la Nación Argentina, así que yo, que le doy bola generalmente sólo a las noticias deportivas, inicié un recorrido por los medios, para orientar «ciudadanamente» mi voto.

Tempranito puse Continental y escuché a Magdalena, como siempre en «actitud María Martha», la honorable y veteranísima señora, descendiente de rancio abolengo diplomático y acompañada por una histeriquísima sobrina de Pacho O`Donell (María), entrevistaban a uno de los candidatos: López Murphy. Embelesadas con sus sesudas respuestas y deducciones, no le re-preguntaron absolutamente nada, y aceptaron sin más, sus apocalípticas afirmaciones: el argentino medio no va a poder comer más carne, pues los frigoríficos van a quebrar todos.A mediados de julio se producirá un colapso energético y el país se parará por completo. El consumo disminuirá drásticamente hacia fin de año. Si bien favorecido por el alto precio internacional de la soja, vivimos una aparente mejoría de la economía general, todavía nos quedan muchos pobres… Cuando escuché al Bull-Dog preocuparse por los pobres, no aguanté más y cambié de emisora.

En Mitre, estaba Santo Biasatti, siempre serio, aún en radio (¿porqué será que un tipo serio parece inteligente, aunque sea un asno?), escuchando atentamente las deducciones de estudiante de 2º año de Economía de Marcelo Zlotogwiazda, que le explicaba que a pesar de que en materia económica, se está haciendo todo lo que él proponía hacer, hace 10 años, cuando sufríamos la bonanza cavallista, no es suficiente, pues deberíamos ya tener una economía como la sueca, o por lo menos como la de Irlanda. Luego, otra de sus espadas, Ernestito Tenembaun, un progre inclasificable, le explicaba al bueno de Santo, que a pesar de que este gobierno produjo espectaculares cambios en materia de Derechos Humanos, Corte Suprema, el trato con el FMI, los lazos con Latinoamérica y el MERCOSUR, todavía distábamos muchísimo de aunque sea parecernos a Finlandia.

En Radio del Plata, el Dr. Nelson Castro, siempre con sus opiniones de señora gorda, se mostraba espantado porque en el baño de la ahora ex ministra de economía se había encontrado un sobre con $100.000 y U$S 30.000, cifra que si la ley determina que fue realmente una cometa, es comparable a la que cobraba en la época de «la rata» el chofer suplente del secretario segundo de Granillo Ocampo, nada mas que por ser discreto. Apagué la radio.

La orientación que buscaba no aparecía…

Vamos a las fuentes, me dije; salí a la calle y compré La Nación. Allí pude comprobar que plumas ilustrísimas como Joaquín Morales Solá (el único periodista argentino que de veras sueña con el Pulitzer), Mariano Grondona ( redactor de las proclamas del único gobernante de la historia que realmente lo satisfizo, Onganía) y otros no menos destacados, hacen diariamente El Diario de Yrigoyen al Revés. Es decir un periódico que refleja que absolutamente nada anda bien y todo está a punto de irse al mismísimo demonio, a menos que éste gobierno renuncie en pleno, en forma inmediata y asuma una junta de notables (empresarios, economistas, militares e intelectuales), elegidos por La Nación, por supuesto.

A la tardecita insistí con la radio…

En Del Plata, estaba Jorge Lanata, entrevistando a su querida y admirada Elisa Carrió. Me llamó la atención que un gordito progre y anticlerical (aunque con menos calle que un placard), se muestre de acuerdo con todas las pontificaciones de Lilita: que hay que eliminar las retenciones al agro, que hay que permitir la instalación de las pasteras uruguayas y pedirles perdón, que fue un error saldar con el Fondo, que hay que bajar el precio de la harina, que hay que pedir perdón a los militares por lo mal que los trató el actual gobierno y que no importa con quien se hagan alianzas para llegar al poder, lo importante es contar con gente honesta, todo lo demás se solucionará con la ayuda de Dios y el Cardenal Bergoglio. Como soy muy creyente, y de chiquito me enseñaron que Dios existe, pero no hay que pedirle nimiedades como: ¡quiero ser presidente! o ¡que Racing salga campeón!,

Cambié de emisora…

En Radio 10, como única referencia política, había dos tipos ablando pestes de los inmigrantes bolivianos. Parece que en esa emisora, la preocupación pasa exclusivamente por la invasión indígena desde países limítrofes.

Mas tarde puse de nuevo Continental y me topé con una extraña pareja: un sabio, tranquilo y deductivo Orlando Barone y un tal Diego Valenzuela (historiador principiante y seudo periodista), encolumnándose con la manada, es decir, tildando al gobierno de inoperante, ineficiente y dictatorial, por el simple hecho de no dar entrevistas a un cuarto poder tan inteligente como el nuestro.

A la noche, ávido de información política prendí la tele. En los canales de aire casi no hay programas políticos. Me topé eso si con algo parecido: en el canal de Manzano, De Narváez y Cía. había un programa denominado Tres Poderes, conducido por un trío que opaca sin duda a los inmortales 3 chiflados: El cronista de espectáculos Luis Majul (bautizado «el berreta», por el inefable D’elía), el seudo periodista económico Maximiliano Montenegro (malísimo alumno de Zloto) y el neolanatista Reinaldo Sietecase. Este programa influenciado sin dudas por su vedette (Majul), intenta hacer un programa político, con la estética de los clásicos programas de chimentos de la tarde: mucha noticia sin verificar, mucha deducción personal tendenciosa, confrontación permanente (salvo con los amigos y dueños del canal) y primicias rimbombantes (veraces o no). Eso si, todo con cara seria y acusatoria. Se sabe que el que acusa y denuncia pasa por veraz e incorruptible, mientras que el que simplemente informa, se pone la triste camiseta de aburrido, o peor, la de oficialista.

En el cable hay una oferta múltiple y variopinta…

Marianito Grondona se refugió en canal 26 y desde allí continúa impertérrito su valerosa cruzada contra todo lo que huela a popular, progresista, izquierda, estado y democracia.

En TN justo me tocó ver a su dúo estrella Bonelli-Sylvestre, entrevistando al presidente Hugo Chávez. Y realmente sentí vergüenza ajena, de ver a un apichonado par de estudiantes de periodismo, haciendo preguntas de nivel de escuela primaria y no re-preguntando por temor al papelón.

En otro canal, del que ni me acuerdo el número, estaba Daniel Santoro (apodado el Inspector Closeau), un investigador de raza. Entrevistaba al ex – oficialista Dr. Lavagna, asegurando que, de continuar con ésta política (que él ayudó a establecer), la inflación se transformará en hiper-inflación, pero que igual hay que subir las tarifas de los servicios públicos, bajar impuestos, favorecer a los «arruinados» productores agropecuarios y otra serie de medidas, que nos conducirán inmediatamente al estado de prosperidad que todos merecemos.

Bueno. Después de varias recorridas como la descrita, yo, un humilde y más que llano ciudadano, arribé a las siguientes conclusiones:
-# El 95 % de nuestro periodismo, que es de clase media (clase mierda, como decíamos en los 70), simpatiza mucho mas con la propuesta de un país para «gente como uno» de Macri o López Murphy.
-# Hay corrupción en el gobierno. Como también la hay en todos los gobiernos de todos los países del mundo (aún los del primer mundo), en mayor o menor grado. Como también la hay en todos los órdenes de nuestra vida de relación: el comercio, la industria, el periodismo, la educación, el sindicalismo, la policía, etc, etc, etc. Lo IMPORTANTE es que, aunque a veces en forma un tanto precaria aún, funcionen los mecanismos de control, sacando a la luz los posibles hechos puntuales y APARTANDO a los sospechosos (antes aún de ser declarados culpables), y no premiándolos, como se hacía antes, con una embajada.
-# La temible, recordada y tan nombrada inflación, ha vuelto. Y seguramente para quedarse.

Los datos del INDEC aparentemente están dibujados y se anuncia una próxima reforma en la metodología de cálculo, que aparentemente conformará a todos los operadores. Los economistas «independientes» y organizaciones no gubernamentales, saben que si bien el 10% anual que se declara oficialmente no es cierto, dicho porcentaje no superaría el 15 ó 16%. Para un veterano como yo, que vivió épocas de inflación DIARIA del 20%, una inflación ANUAL que no pase de 20%, en el contexto del impresionante crecimiento y expansión económica que vivimos, es juego de niños. Por mi parte, no me complico con índices de precios mayoristas ni minoristas, porcentaje de pobres e indigentes, índice de desocupación, etc. Apelo a lo que denomino índice chapa-changuito. En los últimos años, el índice chapa (medidor de bienestar en clase media y media alta), o sea la cantidad de automóviles nuevos, que circulan por las calles y rutas del país, creció a tal punto, que ya se hace muy difícil circular.

Análogamente el índice changuito (medidor de bienestar de clase media baja y clase obrera), o sea, la cantidad de changos llenos en las colas de los supermercados, es igualmente abrumadora. O sea que, por mas que la papa y el tomate (¿Qué culpa tiene el tomate?…), se obstinen en costar más que el cuadril, la gente CONSUME CADA VEZ MAS. Y no seamos ingenuos, todos sabemos que la plata no hace la felicidad, pero calma notablemente los nervios.

Por todo lo expuesto, y en pleno uso de mis facultades electivas, he decidido desoír los consejos del 95 % de los periodistas y «desinteresados» opinadotes profesionales que escucho a diario.
¡Votaré a Cristina Fernández para presidenta !

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Recibí nuestras novedades

Puede darse de baja en cualquier momento. Al registrarse, acepta nuestros Términos de servicio y Política de privacidad.

Últimos artículos

Ponemos en eje a la Central Hidroeléctrica Aña Cuá y conversamos con el ingeniero Fabián Ríos, encargado de la obra.
A raíz de la crisis ecológica en la que se ve sumida el planeta tierra, nos interrogamos respecto a energías diferentes a las hegemónicas, y cómo estas pueden llegar a desarrollarse en Latino América.
A partir de los incendios en Santa Fe, observamos las repercusiones de tales y las exigencias del pueblo para que este problema sea regulado por la ley.