Pegame y llamame Pino

Sectores medios de la Capital que ayer elegían a Ibarra, a Carrió y también al PRO este domingo parecen inclinados a votar por Solanas. ¿A qué se oponen? ¿A Macri o a los Kirchner? Un proceso de transformación comprometido con la redistribución y la justicia no es un lecho de rosas. ¿Están dispuestos los porteños a asumir ese desafío o prefieren la comodidad de un voto testimonial mientras avanza la derecha?

Sin ánimo de alardear, la posibilidad de que Solanas fuera lijando a Prat Gay para pelearle el segundo puesto en Capital que mencionamos la semana pasada parece que se hará realidad. Y, creemos, no solo porque el dispositivo mediático concentrado le esté dando una manito a Pino, sino porque existe un caldo de cultivo en la sociedad porteña para que se produzca esa tendencia. Lo que se dice una operación eficaz sobre un terreno fértil.

A propósito de aquella nota, conversábamos en La bloguera acerca de la polvareda y el odio que levantan en la militancia nac&pop las virulentas diatribas de Solanas contra los Kirchner, sobre la virtualidad de una confluencia una vez pasadas las elecciones y sobre si, quienes votaremos a Heller, preferimos que el segundo sea el cineasta o el JP Morgan Boy, resignados ya a que el candidato oficialista no pueda luchar por ser escolta de Michetti.

Vamos por partes. El nudo pasa por discriminar cuánto beneficia esta pelea de kirchneristas vs. pinistas al contendiente real de los sectores populares, es decir la derecha que encarna el macrismo en la ciudad. A estas alturas, habrá que admitir algunos aspectos positivos del altercado, si se confirma que la emergencia de Solanas contribuye a eclipsar la figura de Carrió (a nivel local y también nacional, si se comprueba una baja performance de Stolbizer) y a sepultar la sobrevida política de Aníbal Ibarra (salvavidas de plomo para un proyecto político transformador en Capital). Seguramente Heller no opinará igual, ya que los beneficios se facturan en mayor medida en la caja de Proyecto Sur. En cualquier caso, serán datos políticos insoslayables del 29 de junio.

Polémica en el blog

Ahondando en la reflexión sobre los motivos que llevan a los porteños a votar por Solanas y en una suerte de remedo de la discusión que sostuvieron Norberto Galasso y Alcira Argumedo, Gerardo Fernández y Julio Raffo, candidato a legislador por Proyecto Sur, se trenzaron en el blog del mencionado periodista. Gerardo cuestionó al progresismo y a los sectores medios y se preguntó: “¿Esta gente quiere efectivamente que las cosas cambien? ¿Esta gente está dispuesta a soportar la zona de turbulencias que presupone el enfrentamiento con el poder real?” Calificando de “voto cómodo” a la elección por Pino, se respondió: “Cada día me convenzo más que a esta gente no le interesa en lo más mínimo ganar una elección, porque el triunfo la obligaría a tomar decisiones y eso es precisamente lo que no quiere.”

Autodenominados “los cómodos de Pino”, algunos militantes de Proyecto Sur le remitieron una respuesta de Raffo a su post, aclarando que “sabemos que nos separa menos de lo que nos une y que defendemos la misión de un Proyecto Nacional, aunque con distintas perspectivas y distintos medios para llegar a él”.

Después de una larga refutación, tan dura como irónica, Raffo concluye con un párrafo que resume el núcleo de la pelotera pero carece de la diplomacia de “los cómodos”. “Creo que lo mejor es que pensemos cómo hacemos para juntamos después del 28 con la idea de dar una pelea el 2011 sin tener que tragar los sapos que les hace tragar Nestorcito (pienso en Rico, Saadi, Gioja, y los barones mencionados) y sin el anclaje que Nestorcito tiene con las petroleras, las mineras, las multinacionales de la agroexportación, para un programa con medidas de emergencia que enfrenten el hambre, la indigencia y la mortalidad infantil SIN GRUPO.”

La respuesta de Fernández, si quieren conocer el ¿final? de la película, la encuentran acá. Rescato este párrafo que nos ayuda a avanzar un casillero. «La transformación de un país requiere de mayorías y las mayorías nunca son un bloque homogéneo. En las mayorías hay de todo, y hasta están muchos que son enemigos en lo estratégico , pero ello no nos arredra porque ya nos cansamos de tenerla siempre clara y de andar frunciendo en la platea.”

Mayorías

Como afirma Gerardo y seguramente suscriben muchos compañeros, “llama poderosamente la atención que por momentos el enemigo para Solanas sea el gobierno y no las fuerzas que encarnan la restauración conservadora.” Debo decir que también me sorprende descubrir el error análogo en los defensores del Gobierno, que se encarnizan con Solanas y se desentienden de la amenaza neoliberal en Capital.

Capitaneado por Alberto Fernández, el kirchnerismo capitalino cogobernó a los tortazos la ciudad con Aníbal Ibarra durante el segundo y trunco mandato del ex fiscal. Desde diciembre de 2007, el bloque de legisladores del FpV convalidó demasiadas iniciativas macristas de la mano de Kravetz y Olmos. ¿Autocríticas? No se sale indemne ni en términos políticos ni electorales cuando se asumen tamañas responsabilidades institucionales con tan desastrosos resultados.

Alguien reclamó por ahí que el oficialismo nacional se interrogue por qué Solanas no forma parte de su dispositivo. En la misma línea aunque en otro plano, me pregunto si tenemos alguna otra actitud para convocar a ese votante medio porteño, opositor a todo y ombliguista por definición, que no sea bardearlo por su egoísmo.

Como señaló Boot semanas atrás en su gran nota De pinos y bosques, la trabajosa y ardua tarea pendiente para efectivamente cambiar las cosas “necesita de la voluntad, la inteligencia y la pasión de las mayorías, de esas mayorías que es imprescindible construir y dentro de las que sin duda están tanto los militantes del Frente para la Victoria como los de Proyecto Sur”. En ese llamado está todo.

En el tramo final de esta campaña, cuando en la esquina de casa hay una sorprendente gigantografía con la cara de Macri y el nombre de Michetti; mientras leo una encuestita digital en la que el 60% de los votantes no quiere que Kirchner vaya a Gran Cuñado, vaya a saber atacados por qué extraños principios; pienso dos o tres cosas:

—que entre Pino y Prat Gay, entre Argumedo y Lilita, entre Basteiro y un esbirro de Patricia Bullrich, entre Raffo y el olfa de Adrián Pérez, me quedo con los primeros.

—que votaré a Heller y a Nenna con las dos manos pero me seguirá comiendo la cabeza esta imposibilidad que tenemos de establecer un vínculo político con amplios sectores de la sociedad, esos que prefieren blandir un voto elegante parados en la cabeza de los que menos tienen pretendiendo ignorar que pasado mañana les tocará a ellos ser pasados por la piedra.

—que no debemos confundir el enemigo principal. Ni los que votemos K, ni los que planten Pinos.

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