Paraguay: Las tropas estadounidenses comienzan ejercicios militares

Por Memoriaviva

El gobierno de Estados Unidos parece dispuesto a mirar con un poco más de atención a América Latina, después de concentrarse en los países árabes con petróleo, pero a semejanza del período de la llamada «guerra fría», la relación que pretende es de subordinación de los gobiernos regionales y aislamiento -y agresión- a los que adoptan políticas progresistas e independientes.

En este año ya han recorrido la región la secretaria de Estado Condolezza Rice y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

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Un ejercicio militar combinado entre tropas de Estados Unidos y Paraguay comenzó el 1 de septiembre en Caazapá, 300 kilómetros al este de la capital, en medio de fuertes críticas por la presencia del Pentágono en el país.

Según informó el vocero de las Fuerzas Armadas paraguayas, coronel Elio Flores, el destacamento realizará labores sanitarias en ese lugar.

Esta maniobra, denominada «Medrete», es la cuarta de las trece aprobadas hasta diciembre de 2006 por el Congreso nacional paraguayo, que otorgó absoluta inmunidad a los soldados estadounidenses, pese a los cuestionamientos de organizaciones sociales y de derechos humanos.

Después de cumplir sus funciones en Caazapá y otras cinco comunidades del departamento del mismo nombre, los militares se trasladarán a Ñeembucú para trabajar en cuatro localidades, desde el 12 hasta el 21 de setiembre próximo.

El coronel Flores detalló que estarán apoyados por médicos paraguayos en las áreas de clínica general, pediatría, ginecología, odontología y oftalmología.

A la par de los operativos Medrete, los militares norteamericanos adiestran a oficiales paraguayos de distintas unidades en la lucha contra el terrorismo, narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos.

Mientras diversos analistas sospechan que tales incursiones persiguen otros objetivos políticos y estratégicos, las autoridades de ambos países enfatizan que estas misiones abarcan varias áreas, como salud, seguridad, producción, entre otras.

El embajador estadounidense en Asunción, John F. Keane, declaró que «no debe sorprender la realización de estos ejercicios pues son los mismos que se vienen realizando desde hace 20 años».

Medios periodísticos advirtieron, por su parte, que Estados Unidos pretende instalar bases militares en Paraguay y Ecuador para intervenir militarmente en Bolivia o Brasil, si en esos países avanzan movimientos progresistas.

Según el diario Ultima Hora, desde que se aprobó la presencia de los soldados del Pentágono, con absoluta inmunidad en el país, las reacciones han sido de todo tipo.

Incentivadas luego con la visita a Asunción del secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, apuntaban al terreno político, al terrorismo, al Acuífero Guaraní y al posible hallazgo de gas y petróleo en el Chaco.

Ultima Hora aseveró que conociéndose la política norteamericana, todas esas posibilidades pueden ser reales.

De acuerdo con el rotativo, el Mercado Común del Sur no es del agrado de Estados Unidos, pues el proyecto que pretende imponer en el área es el Tratado de Libre Comercio de las Américas, calificado de invasivo, anexionista y desleal.

El Parlamento paraguayo autoriza la presencia de tropas estadounidenses por un periodo de 18 meses.

«A pesar de los desmentidos oficiales, analistas y activistas alertan del posible establecimiento en Paraguay de una base militar estadounidense, en especial luego de que el parlamento autorizó la permanencia por 18 meses en el país de misiones castrenses enviadas por Washington…

La analista política paraguaya Milda Rivarola, indicó que Estados Unidos mira con especial atención la zona de la Triple Frontera, donde convergen Paraguay, Argentina y Brasil, cuya numerosa comunidad de origen árabe es señalada por diversos servicios de inteligencia como fuente de financiación y refugio de grupos fundamentalistas islámicos…»

El analista político, periodista y activista por los derechos humanos Alfredo Boccia Paz, «explicó que se interpretó al periodo de 18 meses de permiso para las fuerzas militares de Estados Unidos, las inmunidades concedidas y el anuncio de las 13 misiones que llevarán a cabo como la primera parte de una operación tendiente a establecer una base de ese país en Paraguay».

Paraguay se subordina completamente a Estados Unidos

En abril, Rice visitó Brasil, Chile, Colombia y El Salvador, previo a la elección del secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Entonces, tenía como objetivo obtener apoyo para el mexicano Luis Ernesto Derbez -su candidato- pero fracasó en el intento, a cambio, negoció en Chile y accedió a respaldar al candidato de ese país, el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza.

En toda su gira, Rice no dejó de atacar a Cuba, buscar compromisos para aislar al presidente venezolano Hugo Chávez, y trabajar por el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Al mismo tiempo, Rice trabajó -sin éxito- para aplicar la llamada «carta democrática» a Venezuela, partiendo del suspuesto que su gobierno no respetaba las normas de convivencia democráticas definidas por la OEA.

Por otra parte, la canciller norteamericana logró un éxito relativo en su visita, al convencer a los gobiernos de la región a mantener las tropas en Haití, pese a las denuncias de que no está llegando la ayufa humanitaria requerida, y que la violencia continúa en aumento.

Tras esa gira en abril, fue el turno en este mes de agosto para el secretario de Defensa. Rumsfeld, iba a visitar Uruguay para mantener conversaciones sobre la presencia de soldados en Haití y quizás convencer al presidente Tabaré Vázquez de que no debería estrechar lazos con Venezuela. Sin embargo, sin explicaciones, canceló su escala en Montevideo. Al parecer, la divulgación de su agenda con anticipación, fue considerada como un riesgo de seguridad y eso molestó al halcón guerrerista.Suspendida su escala en la capital uruguaya, Rumsfeld llegó directamente a Asunción, Paraguay, y después siguió a Perú.

Para algunos observadores politicos, la visita del secretario de Defensa tuvo el aire de una misión propia de los tiempos de la Guerra Fría, cuando los funcionarios norteamericanos creían que su principal tarea consistía en advertir a los gobiernos del hemisferio sobre las insurgencias izquierdistas y la infiltración comunista.

Según admitieron los funcionarios de los gobiernos de Paraguay y Perú, Rumsfeld y sus colaboradores cuestionaron al presidente Hugo Chávez de Venezuela y al cubano Fidel Castro, que según entienden, están promoviendo «la desestabilización» de la region.

Un año antes, en otra visita a la región, Rumsfeld se preocupó de obtener cooperación para su llamada «guerra contra el terrorismo», y advertían sobre la existencia de posibles células terroristas, o centros de financiación. Ahora, dos altos funcionarios del Departamento de Defensa que viajaron con Rumsfeld, dijeron que las preocupaciones tras el 11-S sobre grupos islámicos que operaban en la zona de la Triple Frontera, donde se unen las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay, habían mermado.

Estos temores fueron reemplazados, según los funcionarios, por preocupaciones más familiares, como los presidentes venezolano y cubano.

Base militar en Paraguay

Aunque todas las partes niegan la instalación de una base militar norteamericana en Paraguay, la firma y posible extensión de un convenio que permite la realización de «ejercicios militares conjuntos» en territorio paraguayo hasta diciembre del 2006, y la presencia permanente de diversos «asesores», no puede ser interpretada de otra forma.

El convenio de hecho implica la instalación en territorio paraguayo de tropas y personal norteamericano durante un largo período, y con la garantía de que esas tropas gozarán de impunidad.

Según informó la prensa paraguaya, durante la reunión entre el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos, el enviado del presidente Bush fue claro al exponer la posición de su gobierno con respecto al eje La Habana-Caracas.

Preguntó específicamente a Duarte Frutos sobre la posición del gobierno paraguayo con respecto a Cuba y Venezuela. Rumsfeld le dijo al jefe de Estado sudamericano que el principal interés de los Estados Unidos es profundizar los procesos democráticos en la región, y subrayó que Chávez no estaba llevando en forma esta tarea con su discurso izquierdista.

Una fuente cercana a los participantes de la reunión indicó que Rumsfeld le manifestó en términos diplomáticos a Nicanor que la percepción norteamericana es que Chávez es un factor desestabilizador para las democracias emergentes en Sudamérica.

Unos días después, el vicepresidente del Paraguay, admitió indirectamente que el Paraguay intensificará su relación con los EE.UU. e incluso adelantó que se conversará sobre acuerdos comerciales amplios. En contrapartida, habría una mayor presencia norteamericana en el país.

En una extensa entrevista a los medios locales, el vicepresidente Luis Castiglioni, admitió indirectamente que eso ya está acordado con los EE.UU. y fue confirmado durante la visita que hizo al país el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, la semana pasada.

«Nosotros hemos manifestado nuestra firme intención de hacer una región mucho más segura, mucho más estable, mucho más consolidada democráticamente y ellos han dicho que este gobierno podría ser una suerte de ejemplo de estabilidad, de desarrollo y prosperidad de la región, por lo que ellos han tomado la decisión de fortalecer las relaciones».

Castiglioni dijo que el secretario Rumsfeld se mostró preocupado por la situación en la zona. «…También hemos hablado de la región más cercana; les preocupa mucho (a los EE.UU.) la inestabilidad que están teniendo gobiernos como Ecuador, que va por el séptimo presidente en solo nueve años, o como Bolivia que no termina de estabilizarse, mismo de Brasil, que en estos momentos tiene una convulsión política muy grande».

En contrapartida, Castiglioni agrego , «Paraguay es un área donde se siente una fuerte estabilidad política, de gobernabilidad y consolidación institucional. Abordamos esos contrastes, de la necesidad de fortalecer nuestras instituciones democráticas en Paraguay para que a partir de nuestro país se pueda irradiar ese proceso de estabilidad. Nosotros estamos de acuerdo en construir una nación y un continente más seguro a partir de un Paraguay más seguro, si EE.UU. coopera con nosotros en que tengamos más seguridad interna, más seguridad en nuestras fronteras, en nuestro espacio aéreo, puede contribuir altamente a que la región y el continente sean más seguros», insistió.

Tiempo atrás, el presidente paraguayo ordenó la expulsión del país de 700 médicos cubanos que estaban colaborando con la población más carenciada, aludiendo supuestas actividades de proselitismo político de los galenos.

El país más débil

Por otra parte, analistas políticos alertaron sobre el peligro de la presencia del Pentágono, con absoluta inmunidad, en el país sudamericano, considerado el «más fácilmente presionable del MERCOSUR (Mercado Común del Sur)» que integran también Argentina, Brasil y Uruguay.

Sobre este aspecto, la historiadora Milda Rivarola cuestionó como el gobierno paraguayo aceptó las exigencias de la Casa Blanca para que sus soldados quedaran fuera de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional en caso de que cometan delitos de genocidio o crímenes de guerra.

Coincidentemente, el periodista y activista por los derechos humanos Alfredo Boccia criticó la forma en que los legisladores aprobaron ese documento y aseveró que ni siquiera sabían lo que estaban firmando.

Si el viraje de la política exterior de Paraguay hacia Estados Unidos causa recelo, más aún la actitud de autoridades del norteño país, quienes recibieron al vicepresidente Luis Castiglioni a principios de julio con «mucha fiesta», según palabras de Boccia.

El analista subrayó como «poco habitual» que anfitriones de tan alto nivel dedicaran especial atención a un país pequeño como Paraguay.

Junto a su homólogo norteamericano, Richard Cheney, y el secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Roger Noriega, Castiglioni pactó la apertura de una delegación de la estadounidense Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), que se inaugurará a finales de 2006.

Ese anuncio, unido a la concesión de 18 meses de permiso a las fuerzas del Pantágono y su inmunidad para efectuar 13 misiones técnicas en suelo paraguayo robustecieron las sospechas sobre la instalación de una base militar. Rivarola afirma que en la práctica ya existe desde hace 50 años.

Destacó que para la presencia de Estados Unidos antes se requerían autorizaciones parlamentarias semestrales, pero ahora el permiso es por un año y medio.

El documento aval indica que «habrá asistencia médica humanitaria para cientos de miles de campesinos y otras personas necesitadas de los departamentos de Canindeyú, Caazapá y Ñeembucú», al centro y norte del país.

Boccia alertó que las misiones siempre están disfrazadas de ayuda humanitaria y añadió que nadie contabiliza -ni es posible hacerlo- la cantidad de agentes que entran y se infiltran bajo esa bandera.

Aunque negados por Washington, los planes que más se ajustan a esta hora apuntan al lado paraguayo de la Triple Frontera, además de uno de los mayores reservorios de agua dulce del mundo, el acuífero Guaraní, que se extiende por muchos kilómetros en el subsuelo de Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.

La instalación de una base en el corazón de sudamérica sería muy conveniente además para controlar las venas gasíferas y petróliferas del Gran Chaco, con una superficie que supera los 675 mil kilómetros cuadrados.

Afirma el premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, que el narcotráfico y los movimientos sociales son considerados por esa potencia hegemónica como focos de conflicto por lo que observan atentamente a los países más débiles y Paraguay es visto de esa manera, advirtió.

A estas alturas nadie duda que el principal destino de las drogas es Estados Unidos, seguido por Europa, y los movimientos sociales acumulan más poder en sus constantes luchas, que propiciaron la asunción de gobiernos progresistas en el área.

Rumsfeld pidió inmunidad en Perú

En la primera visita oficial de un jefe del Pentágono a Perú, Donald Rumsfeld se reunió con el presidente Alejandro Toledo, y pidió inmunidad para las tropas estadounidenses destacadas en ese país. Pero ambos negaron que esa sea una condición para la firma del Tratado de Libre Comercio que Lima negocia con Washington.

Antes de ser recibido por Toledo, el secretario de Defensa de EE.UU. se reunió con su par peruano, Marciano Rengifo, con quien mantuvo, según afirmó, «un excelente diálogo». En una conferencia de prensa conjunta tras la reunión, Rumsfeld y Toledo destacaron su compromiso de aunar esfuerzos contra el narcotráfico y el terrorismo.

Pero uno de los puntos centrales de la charla fue el espinoso asunto del pacto solicitado por EE.UU. para que Perú se comprometa a no entregar a la Corte Penal Internacional (CPI) a los militares estadounidenses acusados de delitos de lesa humanidad en el país andino.

Este tema se mencionaba en voz baja en Lima durante los últimos días. Según algunas versiones, EE.UU. impondría la inmunidad para sus tropas como un requisito para la firma del tratado de libre comercio (TLC) que Perú negocia, junto a Colombia y Ecuador, con Washington. El presidente Toledo trató de desmentir ese condicionamiento. «Hemos conversado, pero nunca se ha condicionado el TLC», recalcó el mandatario peruano, mientras Rumsfeld evitó responder sobre este tema por considerar que en la rueda de prensa no se formuló la pregunta «en el tono correcto».

Rumsfeld habló más sobre el terrorismo y el tráfico de drogas, y calificó a Perú de «líder en la región» en la lucha contra el terror.

Agregó que Washington «debe hacer todos los esfuerzos para combatir el narcotráfico», e insistió en que «estamos obligados a aunar esfuerzos».

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