Para muestra basta un botón: el juicio oral del caso Demonty confirma cómo la Federal hace lo que quiere en Capital

Por Causa Popular.- Ezequiel Demonty murió ahogado a los 19 años el 14 de septiembre de 2002, luego de ser obligado a arrojarse al Riachuelo, junto a dos amigos, por nueve efectivos de la Seccional 34 de la Policía Federal. Los policías están siendo juzgados en juicio oral y público en el Tribunal Oral en lo Criminal 8 porteño situado en Talcahuano 550 -el mismo escenario en el que se realizó el juicio a las juntas de la dictadura militar-. “A mi hijo lo asesinaron porque era ‘negro’, porque vivía en un barrio carenciado. Lo que pasó es una herencia de la dictadura y lo que pedimos es justicia, porque la justicia tiene que ser para pobres y para ricos, para ‘negros’ y para blancos” declaró a la prensa Dolores Ingamba, la mamá de Ezequiel, el miércoles 1 de septiembre, un día antes al comienzo del juicio.

En las primeras jornadas del juicio oral y público Julio Ismael Paz, de 19 años, y Claudio de 16 -su identidad se mantiene en reserva por ser menor-, contaron que fueron detenidos sin motivo, golpeados, insultados y llevados a la vera del Riachuelo, en el barrio de Pompeya, donde los policías los empujaron uno a uno al agua.

Según la instrucción de la causa, la madrugada del 14 de setiembre, Demonty, Julio Ismael Paz y Claudio, fueron detenidos por policías y obligados a subir a distintos patrulleros. Los tres jóvenes fueron llevados hasta la orilla del Riachuelo, en el barrio de Pompeya, donde fueron brutalmente golpeados y obligados a tirarse al agua. Los dos amigos de Demonty lograron cruzar a nado hasta la otra orilla, pero Ezequiel no sabía nadar y murió ahogado.

En la jornada del juicio del martes 7 de septiembre, los dos amigos de Demonty que sobrevivieron al episodio, Julio Ismael Paz, de 19 años, Claudio de 16, contaron que fueron detenidos sin motivo, golpeados, insultados y llevados a la vera del Riachuelo, en el barrio de Pompeya, donde los policías los empujaron uno a uno al agua. Los dos amigos de Ezequiel coincidieron en afirmar que “todos los policías” los detuvieron sin motivo alguno, los golpearon en la esquina de Cruz y la Constancia y volvieron a pegarles una vez que llegaron a la orilla del Riachuelo.

Los amigos de Ezequiel, recordaron que esa noche habían ido a bailar al boliche Radio Estudio del barrio porteño de Constitución. “Tengo miedo de que me maten porque este juicio es contra policías y tengo temor”, dijo Claudio en un relato que provocó murmullos en el público por su emotividad. Los dos jóvenes dijeron que habían ido a buscar un remís al pasaje La Constancia para volver a sus casas en Mataderos. Julio Paz fue el primero en declarar. Cuando los subieron a los tres patrulleros, cada uno por separado, creyó que “se trataba de una joda que nos querían hacer”, nunca imaginó lo que les esperaba. Aseguró que cuando llegaron a la orilla del río “los policías hicieron una ronda”, en torno a los tres amigos. “Allí nos dieron una re-paliza y después, uno por uno nos obligaron a tirarnos al agua.” El primero en ser “empujado por dos policías” fue Demonty, después fue el turno de Claudio, y finalmente lo tiraron a Paz, quién no sabía nadar pero se tomo de una rama que había a la orilla y pudo salvarse.

Claudio dijo a su turno que cuando los detuvieron les pegaron “por todo el cuerpo”. “Ahora van a aprender qué es ser hombre, negros de mierda”, era la frase que le repetía a Claudio uno de los policías. “Nos hicieron bajar y formar una ronda. Nos pusieron a los tres en el centro y nos volvieron a pegar y patear. No hubo tiros pero todos tenían la armas en sus manos y nos golpeaban con ellas en la cabeza. Ninguno de ellos trató de evitar lo que pasaba

El jueves 9 de septiembre, la quinta jornada del juicio oral y público que se le sigue a los nueve oficiales y suboficiales de la seccional 34, estuvo dedicada a escuchar a otros efectivos de esa comisaría, quienes intervinieron en las actuaciones de Asuntos Internos. El primero en declarar fue el comisario inspector retirado Carlos Roncati, entonces jefe de la circunscripción a la que pertenece la seccional 34, quien aclaró que fue el encargado del sumario administrativo que derivó en el «arresto preventivo» de los implicados. Roncati explicó que los policías ahora procesados no pudieron explicar qué ocurrió ese día entre las cuatro y las seis, por lo que informó a las autoridades competentes de la Policía Federal y se dispuso la disponibilidad preventiva de los efectivos.

A su turno el oficial inspector Luis García de la misma comisaría que los acusados reveló, que el oficial subinspector Gastón Somohano, hijo del ex jefe de la Policía Bonaerense, comisario Osvaldo Somohano, y principal imputado por el crimen de Ezequiel Demonty, habría dicho al llegar esa noche a la comisaria: «Ya está, aprendieron a nadar». Esa frase recordada por García, que sonó escalofriante en la sala de audiencias de la planta baja de Tribunales, complicó la situación de Somohano, quien a lo largo del juicio oral ya fue sindicado en reiteradas oportunidades como el responsable de haber obligado a los tres jóvenes a arrojarse al Riachuelo. La declaración de García fue tan contundente que la defensa de Somohano le reclamó al Tribunal Oral en lo Criminal 8, que sustancia el juicio, un careo entre el sospechoso y el testigo, solicitud que ahora deberá ser analizada.

Quién también declaró fue Jorge Adrián Pérez, entonces oficial de guardia de la seccional 34, que recibió un día después del hecho la denuncia realizada por el padrastro de Demonty por la desaparición del muchacho. Además de Somohano, están procesados con prisión preventiva y son sometidos a este juicio el cabo primero Luis Emilio Funes, el oficial inspector Gabriel Barrionuevo, los sargentos Luis Antonio Gutiérrez y José Luis Martínez, el cabo Sandro Esteban Granado y los agentes Jorge Ramón Solís, Maximiliano Gastón Pata y Alfredo Ricardo Fornasari.

En lo que va del juicio, también declaró Javier Moreno, vecino de la zona donde ocurrió la tragedia, quien contó que presenció todo el operativo policial cuando salió de su casa para comprar una cerveza. Según dijo, cuando caminaba por la avenida Cruz, a la altura de La Constancia, observó que detenían a dos personas y una pareja (la de Ezequiel y su amiga Gloria quién sería dejada en libertad por decir que estaba embarazada). Cuando Moreno pasó también lo detuvieron, le quitaron el DNI y lo palparon de armas. Luego, le ordenaron que se fuera. Allí, resaltó, vio a «dos personas boca abajo, sostenidas con los pies, a los que los policías insultaban en forma permanente».

El juicio continuó el martes 14, luego de que se realizara un homenaje a Ezequiel organizado por familiares y amigos en la zona del Puente Victorino de la Plaza donde hace dos años fue hallado muerto. En el acto, los familiares arrojaron claveles rojos y rosas a las aguas del Riachuelo.

Jessica Martin, la novia de Ezequiel Demonty, denunció que «hay un montón de chicos tirados» a ese curso de agua e instó a todos a «que hagan la denuncia, que no se queden en sus casas, que no tengan miedo porque con el esfuerzo conjunto se puede hacer Justicia». Madre de David Ezequiel, de 17 meses, que tuvo con su pareja, Jessica se esperanzó con que si en el juicio oral contra los 9 policías acusados por el crimen «se castiga a los culpables de este hecho aberrante creo que va a ser un ejemplo para todos los policías que piensan que porque son policías pueden hacer lo que quieran».

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