Para frenar la inmigración africana la Unión Europea creará una fuerza naval militar multinacional

Por Enrique Oliva, especial para Causa Popular.- Varios países de la Unión Europea creían hasta hace tres semanas que los “peligros” de la inmigración africana (negros y árabes) como de musulmanes del Medio Oriente o asiáticos, eran temas que no les incumbía. Ahora saben de la existencia de un problema común exigiendo soluciones del conjunto de estados del viejo mundo. Muchos europeos se quejaban de ciertas fronteras “porosas”, en especial España e Italia, a cuyas autoridades criticaban de ser poco prolijas en la custodia de sus costas próximas a África la primera y a la segunda, tanto cercanas al continente negro como a los Balcanes (en particular la mayoritariamente islámica Albania).

Solo España hablaba de los constantes problemas de quienes viajaban en frágiles embarcaciones sobrecargadas de personas y equipaje, las llamadas pateras; pequeñas naves de fondo plano, es decir sin quilla. Un negocio manejado por verdaderos piratas, embaucando a desesperados, con la ilusión por llegar al “paraíso” europeo

El tráfico de humanos es una vieja práctica delictiva, utilizada en toda la historia y alcanzando proporciones gigantescas durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Recuerdan el doble “negocio” bancario de Suiza con judíos y nazis? Solo los primeros, en mínima parte, fueron indemnizados ante el escándalo mundial provocado más de medio siglo después.

Mucho han escrito historiadores y novelistas sobre los casos dramáticos de los tiempos en que, muerto el Emperador chino en 1908, tres años después se constituyó la república con la conducción del nacionalista Sun Yat-sen.

Fue una época caótica y muy peligrosa, en especial para los ricos, ex mandarines y altos funcionarios del corrupto régimen imperial caído, buscando todos ellos la salida del país. Así encontraban quienes les ofrecían el transporte clandestino al extranjero.

Eran recibidos sigilosamente a bordo. Para disimularlos como mercadería – así les decían- los hacían introducirse en grandes telas de carpa en un espacio vacío destinado a lastre, prometiéndoles llevarlos luego a camarotes a poco de salir de puerto.

Una vez fuera de aguas jurisdiccionales, llenaban de agua el lugar de los clandestinos pasajeros, donde perecían todos ahogados en pocos minutos. Luego bombeaban el agua y minuciosamente revisaban cuerpos y equipajes robando los valores que llevaban, como divisas, joyas y en especial oro. Después largaban al mar los cadáveres y volvían a otro puerto chino en busca de más “emigrantes”.

Con tretas parecidas, en el Norte de África se han constituido muchas mafias dedicadas a la llamada “trata de seres humanos”.

París ya no es una fiesta

El incendio de miles y miles de automóviles, cuyos tanques de combustibles en algunos casos explotaban propagando las llamas, alarmó a la prensa mundial y a los gobiernos de países con inmigrantes no integrados.

Hasta la Santa Sede ha manifestado su preocupación en las Naciones Unidas el 9 de este mes, por intermedio del Arzobispo Celestino Migliore, observador permanente del Vaticano ante la ONU. Este reclamó la asistencia financiera en defensa de los derechos de los refugiados y desplazados, pues éstos han aumentado últimamente en 19 millones, según la Agencia Zenit..

La Unión Europea, por intermedio de su Consejo de Bruselas, ha desplegado intensa actividad para colaborar en la solución de estos problemas ya extendidos a otros países del viejo mundo como Alemania, Holanda, Bélgica, España y Grecia, con hechos aislados en otras naciones.

Los principales estados han ofrecido toda clase de ayudas, prefiriendo apagar los fuegos vandálicos antes de que lleguen a sus límites.

El gobierno francés se ha quejado vivamente a la cadena de TV CNN norteamericana porque distribuye cotidianamente al mundo un mapa de Francia con los puntos de los actos de vandalismo, pareciendo querer dar la impresión de que “el país está en llamas”.

Es natural la preocupación porque afecta a la principal fuente de ingresos de divisas para los galos: el turismo. “Y ni siquiera han puesto a Toulouse en su sitio”, dijo un funcionario de Exteriores, según el diario “El País” de Madrid del día 15.

Pero los focos de protesta violenta no se terminan. El estado de emergencia se ha ampliado por 90 días más y el toque de queda rige en más de 40 poblaciones francesas. El ministro vocero del gobierno de París, advierte: “Ningún país está a salvo de situaciones como ésta, lo hemos visto en el pasado y, desgraciadamente, lo podremos ver en el futuro”.

La Unión Europea ya lo tiene claro. En su sede principal, Bruselas, las acciones vandálicas han aumentado, como ocurre en su vecina Holanda. Por ello el Consejo de Europa dispuso la ayuda inmediata a Francia de 58 millones de euros y anunció programas de integración de jóvenes inmigrantes por otros 1.000 millones para mejorar la situación en los suburbios de grandes ciudades.

Jacques Chirac, presidente galo, en un tercer solemne discurso televisado, anunció nuevas medidas contra el “veneno” de la discriminación.

Dijo que creará un servicio voluntario “que asociará acompañamiento y formación” en beneficio de 50.000 jóvenes en… 2007. Asimismo previó próximas reuniones con entidades patronales y sindicales, recalcando que “la principal prioridad sigue siendo mantener el orden”.

Una flota de guerra europea en el Mediterráneo

La medida no es una novedad, porque ya existía en actividad una flota para cumplir la función de “muro” en el Mediterráneo (el Mare Nostrum de los romanos). Fue una idea lanzada por el gobierno británico de Tony Blair en 2002, “en la que se incluía el despliegue de buques de guerra para interceptar pateras en el Mediterráneo”, según publicó el diario londinense The Guardian.

“De hecho -dice ese medio- desde el año 2003, buques de España, Francia, Reino Unido, Portugal e Italia vigilan el Mediterráneo para controlar la llegada ilegal de pateras. La Guardia Civil, desde la comandancia de Algeciras, es la encargada de coordinar la iniciativa española ‘Ulises’”.

El nuevo proyecto ampliado corresponde a Franco Frattini, vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Justicia, Libertad y Seguridad. Este ha propuesto crear una “Guardia Costera Mediterránea para prevenir la trata de seres humanos e intervenir en operaciones de rescate. La idea recibió el ‘pleno apoyo’ español. Su puesta en marcha está prevista para la primavera 2006”, según “El Mundo” de Madrid.

Franco Frattini en estos momentos recorre a todos los países de la Unión Europea, entrevistando a jefes de estado y autoridades de seguridad y se dice satisfecho. Además declaró que avanzan acuerdos con países del Norte de África.

Así los muros contra la miseria de millones de seres humanos, discriminados y en total estado de extrema necesidad, se enfrentará con sus pateras, no solo a los riesgos del mar, sino además a modernas escuadras navales.

¿Cómo llamaremos a esta guerra tan desigual como hipócrita con origen en la Europa colonialista?

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