Otro MERCOSUR será posible con la incorporación de Venezuela

El 21 de julio de este año, seguramente será registrado en la historia como el día del nacimiento de un nuevo Mercosur tras la incorporación formal de Venezuela, en un contexto donde la mayoría de los líderes asistentes a la 30a cumbre del Mercado Común del Sur, tienen por objetivo la transformación de las consecuencias de decenios de pobreza y exclusión. Desde ahora los países miembros no discutirán solamente una unión aduanera. Este nuevo Mercosur contará con uno político y social y desde julio de 2007 se extiende desde Tierra del Fuego hasta el caribe, una puerta para que Cuba logre franquear el embargo impuesto por Estados Unidos desde hace 45 años.

Para la prensa internacional, la incorporación de Venezuela como miembro pleno amplía las tensiones políticas internas y externas del Mercosur, pero en contrapartida le agrega una mayor potencia energética y financiera que puede neutralizar las posibilidades de desestabilización impulsadas desde dentro y fuera de los nuevos límites del subcontinente.

En un continente signado por su papel de patio trasero de Estados Unidos, no es menor que el Mercosur gane mayor poder de atracción de otros países sudamericanos y de cohesión interna, contribuyendo a superar disensiones entre los países miembros plenos, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Con una perspectiva orientada a una integración Sur – Sur que aparece como una buena plataforma para relacionar a América Latina con los países no alineados, la integración con Venezuela dentro del Mercosur ya ha tomado un ritmo de acción que tratará de acercar más los discursos con las medidas concretas. Los presidentes de los países del bloque celebraron la incorporación de Bolivia, Paraguay y Uruguay a un proyecto de interconexión gasífera que correrá a lo largo de América del Sur.

La iniciativa venezolana del Gran Gasoducto del Sur, que recorrerá unos 8.000 kilómetros desde la cuenca del mar Caribe hasta el Río de la Plata, había sido pactada con Argentina y Brasil, y ampliada este jueves para incluir a los otros tres países, tras protestas expresas de Asunción, La Paz y Montevideo en los últimos meses.

El mandatario anfitrión, Néstor Kirchner, recibió a sus pares Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, Nicanor Duarte, de Paraguay, Tabaré Vázquez, de Uruguay, y Hugo Chávez, de Venezuela, y a los presidentes de dos miembros asociados, el boliviano Evo Morales y la chilena Michelle Bachelet. También estuvo presente en la Cumbre el jefe del gobierno de Cuba, Fidel Castro, con el cual el bloque firmó un acuerdo de complementación económica. Desde que Bolivia nacionalizó sus hidrocarburos el 1 de mayo, Argentina se vio obligada a renegociar el precio del gas que le adquiría y trasladó ese aumento a sus ventas a Chile. También Brasil discute con autoridades bolivianas el valor del hidrocarburo que importa y las nuevas condiciones de los negocios de explotación y refinación que sostiene su consorcio estatal Petrobrás en Bolivia.

La presidenta Bachelet, dialogó con Kirchner sobre esa medida adoptada por Buenos Aires como una transferencia del 56 por ciento aplicado por Bolivia a sus ventas gasíferas a Argentina.

Los presidentes también aceptaron la propuesta argentino-venezolana de crear un banco de desarrollo del Mercosur, que en principio podría operar con un fondo de reservas monetarias de los países miembros, a fin de mantener una mayor independencia financiera respecto de los organismos multilaterales de crédito.

En su declaración final, los representantes del bloque saludaron la incorporación de Venezuela como un «hito histórico», pues «reafirma su carácter de instrumento para promover el desarrollo integral, enfrentar la pobreza y la exclusión social», afirmaron. Además, apoyaron la candidatura de Venezuela a ocupar un asiento no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas para el período 2007-2008.

No fue aceptada una iniciativa de Uruguay de incorporar a la declaración una referencia a sus diferencias con Argentina. Las dos naciones mantienen un conflicto por la posible contaminación que ocasionaría la instalación de dos fábricas de celulosa en territorio uruguayo sobre un río limítrofe. Vázquez y Kirchner mantuvieron un breve encuentro en el que acordaron que el camino a seguir «es el diálogo», según dijo el segundo en el plenario.

Los presidentes del bloque expresaron su satisfacción por la inminente puesta en marcha del Parlamento del Mercosur, que deberá estar funcionando antes de fin de año en Montevideo. «Su puesta en marcha será un hito fundamental para consolidar la integración», señalaron. El parlamento regional funcionará con 18 representantes por cada país miembro, elegidos por el Poder Legislativo de cada nación, y se reunirá periódicamente en la capital uruguaya para atender y debatir legislación relativa al bloque. También se congratularon por la realización de una reunión paralela de organizaciones sociales y económicas del bloque, y propusieron mantener esa iniciativa en las próximas cumbres.

Como un símbolo, de la nueva etapa del mercosur, el tramo central de la cumbre comenzó luego de la llegada del presidente venezolano Hugo Chávez y de Fidel Castro. A su vez, Chávez manifestó que empieza un nuevo camino para el Mercosur, y comparó este »renacimiento» con lo sucedido durante el cordobazo, la rebelión popular en esta ciudad contra el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, que marcó un hito en la historia nacional.

En una agenda diferente a oportunidades previas, en la Cumbre hubo el compromiso de redactar en el próximo semestre el código aduanero del Mercosur y de seguir trabajando en los mecanismos para la distribución de la renta aduanera dentro del bloque.

En concreto, el Mercosur firmó con Cuba un Acuerdo de Complementación Económica que extiende a todos los socios del bloque las preferencias comerciales acordadas bilateralmente por cada uno con esa isla caribeña, un acuerdo de comercio que logra sortear los asedios impuestos por Washington a la revolución cubana desde hace 45 años. Por su parte y en boca del propio Fidel, Cuba concretará una primera compra de alimentos al Mercosur por 300 millones de dólares.

Por lo pronto se espera que en las negociaciones externas, parece claro que Lula no podrá, durante su presidencia del Mercosur, abrir nuevas perspectivas para un pretendido acuerdo comercial con la Unión Europea, que sólo pretende avanzar en ese tema después de un desenlace de la llamada Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, que también enfrenta dificultades. Sin embargo, el acuerdo con Cuba, las negociaciones comerciales con Pakistán, Estados Árabes del Golfo y la unión Aduanera de África austral son las únicas que presentan posibilidades de avance a corto plazo.

Pero también está el pedido de México de pasar a ser país asociado del Mercosur, confirmando la atracción ejercida por el bloque, como ya lo son Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Otro asunto que continúa pendiente es la aprobación parlamentaria de algunos estados miembros del Fondo de Convergencia Estructural, destinado a respaldar las economías de los países más pequeños del bloque.

Dicho fondo, dotado de 100 millones de dólares, beneficiará principalmente a Uruguay y a Paraguay. En la reunión de ministros del jueves se acordó establecer un plazo de 60 días para que estos dos países presentaran proyectos concretos.

No se incorporó al documento final la invitación argentina y venezolana a participar en la emisión de bonos a partir de septiembre, a fin de comenzar un sistema de financiamiento regional alternativo. Tampoco se fijó un compromiso por escrito sobre la propuesta de la ministra argentina de Economía, Felisa Miceli, de llevar una posición común a la asamblea del Fondo Monetario Internacional que se realizará en septiembre en Singapur.

Los mandatarios del Mercosur acordaron con los estados asociados (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú) intensificar el proyecto de la Comunidad Sudamericana de Naciones «a partir de la integración de los bloques preexistentes».

Esa fue una referencia expresa a la vigencia de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, a la que pertenecen Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, y de la que acaba de retirarse Venezuela.

Los miembros plenos y asociados destacaron además la firma del Acuerdo Marco sobre Cooperación en Materia de Seguridad Regional, para la represión del narcotráfico, el terrorismo internacional, el lavado de dinero, el tráfico de armas y de personas.

Finalmente, los gobernantes del bloque firmaron un acuerdo marco de comercio con Pakistán y manifestaron su compromiso de proseguir negociaciones comerciales con Israel.

Los mandatarios reunidos en Córdoba expresaron su «extrema preocupación» por la «dramática situación» de violencia en Medio Oriente y «por la gravísima crisis humanitaria de la cual es víctima la población civil de la región», en referencia a la ofensiva de Israel contra el Líbano y los territorios palestinos.

Los presidentes hicieron «un llamado al inmediato cese del fuego» e instaron «a las partes involucradas a retomar en forma urgente las vías de diálogo y la negociación con vistas a una solución justa y definitiva del conflicto».

Hace más de una década, los países miembros de este Mercado Común del Sur, difícilmente hubieran acordado una declaración de este tipo, pero la consolidación de un espacio de este tipo permite tener una integración que brinde mayor autonomía económica para evitar las injerencias de Estados Unidos, que no son otras que reiteradas y casi forzosas invitaciones al ajuste estructural y al achicamiento de sus Estados para que luego terminen siendo aliados de su ofensiva guerrerista, medidas que los nuevos gobiernos de la región no están dispuestos a acatar. Mientras tanto las coincidencias entre los países del cono sur significan una plataforma cada vez más poderosa en términos políticos, estratégicos y económicos que ahora apunta a incorporar a la Bolivia de Evo Morales como miembro pleno.

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