“Nunca habíamos sido considerados como actores sociales”

Los Putos Peronistas surgieron como agrupación en 2007 y hoy no ocultan su felicidad luego de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario. Aunque reivindican la cuestión de género, tienen una mirada más amplia y se animan a pensar un proyecto de país. Enfrentan la lógica individualista de las ONG’S con la doctrina peronista.

La Agrupación Nacional Putos Peronistas surgió en La Matanza, en el kilómetro 35, en 2007. Un grupo de travestis que trabajan en la ruta comenzaron a juntarse con Pablo Ayala, un militante de la JP, que es uno de los fundadores, paradójicamente heterosexual, pero sin embargo conoce a las travestis y sabe de la situación de debilidad social en que ellas viven.

Así, se fueron reuniendo hasta que el grupo maduró y empezaron a pensar en lo político y en armar una agrupación. El 17 de noviembre -día del orgullo gay- de 2007, la agrupación, que en ese momento era Putos Peronistas de La Matanza, decidió salir a la escena pública porque además en esa fecha se festeja el día del Militante Peronista. Armaron una bandera, fueron a la marcha, y mucha gente que estaba ahí se empezó a acercar y la agrupación comenzó a crecer.

A partir de ahí, la agrupación continúa manteniendo una pata en La Matanza pero se focaliza en la Ciudad de Buenos Aires donde cada vez tienen más militantes. Actualmente hay Putos Peronistas también en San Martín y militantes sueltos en distintos puntos del país. Este sábado habrá una reunión para incorporar nuevos militantes que se han acercado a la organización (www.putos-peronistas.com.ar).

Revista Zoom se juntó con Rodolfo Serio, de 25 años, para conocer en profundidad qué hacen y qué piensan los Putos del Movimiento Nacional Justicialista. Quisimos saber más sobre Rodolfo pero pidió que los presentemos como un militante a secas, porque ellos intentan no caer en la tentación de muchas agrupaciones de diversidad que “crearon estrellitas mediáticas”. “A nosotros lo que nos interesa es que se vea que hay un colectivo que pelea por un país más justo y más igualitario para todos”, comenta Rodolfo en nombre de todos los Putos Peronistas organizados. “No queremos cristalizar pensamientos en una persona porque en definitiva es una construcción colectiva”, sintetiza.

Quizás sea como le dijo a Eva Perón su modisto personal, Paco Jamandreu: “Ser puto, ser pobre y ser Eva Perón, en este país despiadado, es la misma cosa”.

¿Hay alguna razón en particular para que la agrupación haya crecido en la Ciudad de Buenos Aires primero?

Esto ocurre porque la mayoría de las personas homosexuales del interior, ya sean putos, tortas, travas o transexuales, en general terminan viniendo a Capital, a Córdoba o a Rosario. Es muy difícil ser puto en una provincia, mientras que en Capital te perdés en el anonimato y tenés toda una infraestructura privada de boliches, etc. Y en eso es muy parecido al peronismo porque el peronismo es un movimiento que se alimenta de las migraciones internas, y a los Putos Peronistas nos pasó algo similar en ese sentido. No obstante, estamos queriendo armar frentes en las provincias porque siempre hay gente que se queda y son los que peor la pasan, porque la discriminación es mayor y el poder de la Iglesia es más fuerte.

¿Cómo están organizados?

Estamos organizados en cuatro frentes de trabajo: el territorial, educación, gremial y comunicación.

En el territorio lo que hacemos es trabajos de prevención de contagio de HIV de las travestis en Capital. Las travestis son el grupo que mayor vulnerabilidad sufre porque tienen problemas de vivienda, de educación, de salud, una expectativa de vida muy baja, una tasa de infección de HIV muy alta, en invierno se enferman porque laburan casi desnudas, y por otro lado son las que menos reivindicaciones consiguen porque no están organizadas políticamente. Además, en general las travestis tienen que ir a pensiones no muy económicas porque en las económicas las discriminan y no les permiten quedarse, y también tienen que viajar en taxi porque en los colectivos o en el subte se sienten muy observadas y discriminadas.

El frente de la educación tiene dos patas: la de formación política general; y talleres de diversidad, que lo damos nosotros a otros compañeros, grupos, organizaciones, sindicatos, etc. Con esto buscamos también combatir la homofobia al interior del movimiento y la creación de estereotipos falsos. Gracias a la movilización por la ley de matrimonio hemos logrado que muchas organizaciones peronistas apoyen y vengan por primera vez a una marcha por la diversidad. Antes, muchos compañeros no lo veían como una reivindicación política, y esto sucedía, en parte, porque muchas ONG lo planteaban desde la reivindicación individual y se muestran apolíticas y esto confundía bastante.

En el frente gremial trabajamos con una delegada que es Teresa de Rito, que fue vicepresidenta de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) en los años ’80, y ella organiza un Observatorio Gremial de la Diversidad Sexual. Desde ahí lo que se busca es dar respuesta a los compañeros y compañeras que son laburantes y tienen problemas con su orientación sexual, es decir, reclamos en las obras sociales, las pensiones, etc.

En comunicación tenemos un programa en Radio Gráfica FM 89.3 que se llama Por el Chori y por la Torta, y sale los domingos a las 22, donde intentamos combinar el tema de género con la política general con una artística linda que sea atractiva y ser lo más amplios posibles. Y también tenemos La Paquito, una revista mensual y el nombre es en honor al modisto de Evita.

¿Por qué consideran que se pudo aprobar la ley de matrimonio igualitario?

Cuando la agrupación empezó había muchos compañeros desocupados y eso se nos presentaba como un problema, porque desde qué lugar íbamos a salir a militar por la diversidad cuando estás buscando laburo. Hoy por suerte podemos decir que todos los que estamos en la agrupación conseguimos trabajo y nos permite salir a militar como parte de la masa de trabajadores. Por eso la agrupación aparece en 2007 y no en 2001.

Esta ley, y todos los avances que hemos logrado, no hubiera sido posible sin el proceso que se inició en el 2003 y la construcción de ciudadanía. Las mejoras en materia económica y social hoy nos permiten que nuestro planteo sea atendido e incorporado en la agenda política; esto no hubiera sido posible en un país como el del 2001, donde había crisis económica y caos social. Es decir, sucedieron una serie de cosas, como la recuperación de la ANSES, la ley de Educación Sexual Integral, la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, los juicios a los genocidas, etc, que permitió generar una masa crítica y que aparezcan reivindicaciones que anteriormente se veían como cuestiones individuales y ahora ingresaron a la discusión como una cuestión social, básica, de derechos y de igualdad.

Nunca habíamos sido considerados como actores sociales y con esto del matrimonio igualitario nos empiezan a tener en cuenta.

Además, Néstor Kirchner dio un mensaje y un gesto cuando bajó a votar la ley.

Fue central y ayudó muchísimo que el presidente del Partido Justicialista y diputado nacional, Néstor Kirchner, baje a votar específicamente la ley de matrimonio igualitario. Asimismo fue muy importante que el Frente para la Victoria tanto en términos relativos de bloque como en términos absolutos de cantidad de votos haya sido el bloque que más votos aportó para que se apruebe la ley. Si bien hubo una gran militancia de los sectores que veníamos impulsando la ley, sino era por la voluntad política del oficialismo no se habría aprobado. El radicalismo, por ejemplo, Gerardo Morales y Ernesto Sanz votaron a favor, pero 12 de sus senadores lo hicieron en contra. Muy lindo, se hacían los progres, pero la verdad es que si era por el radicalismo la ley no salía, e incluso hasta último momento intentaron hacer modificaciones en particular para que vuelva a diputados y cajonearla.

Es una victoria compartida entre la lucha de la militancia por la diversidad que ya lleva muchos años y un Gobierno que representa un proyecto nacional y popular. También, si vemos los planteos de Hilda “Chinche” Duhalde en el Senado y de la principal detractora del proyecto la senadora Liliana Negre de Alonso, nos damos cuenta que ésta también fue una lucha entre un sector del peronismo más conservador, dinosaurio, y el otro sector que tiene que ver con el peronismo fundacional que es darle derechos a los oprimidos.

Nosotros decimos siempre que el gay es gorila y el puto es peronista, es decir, hay una cuestión de clase que es transversal a la cuestión de género y hay una discriminación interna dentro de la diversidad.

Para muchos, incluso los que se autotitulan como progresistas, ésta era una ley que reivindicaba un derecho individual, el derecho al matrimonio. ¿Para ustedes es así simplemente?

Nosotros como Putos Peronistas, y eso es lo que nos caracteriza, no nos cerramos a las reivindicaciones de género, sino que participamos de la 125, de los 24 de marzo, del debate y las movilizaciones por la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de la marcha de antorchas por el paso a la inmortalidad de la compañera Evita, y esto nos diferencia de las ONG liberales porque abrimos la discusión política.

Si vos despenalizas el aborto, estableces el aborto igualitario y despenalizas el consumo de drogas, es genial, muy progresista, pero si eso no va acompañado de otro tipo de políticas inclusivas en el país va a seguir habiendo pobreza, marginación, exclusión. Con leyes que tienen que ver con libertades individuales no podes resolver todos los conflictos sociales; ahora, si esas leyes son enfocadas desde una perspectiva social amplia, como la posibilidad de heredar una pensión, o que la ANSES reconozca las parejas del mismo género, o la adopción, y a su vez está enmarcado en un montón de otras medidas de distribución de la riqueza, de industrialización, etc., deja de ser una cuestión individual progre para pasar a ser un granito de arena más en las construcción de un proyecto nacional.

A nosotros lo que no nos gusta es ese discurso de “yo soy un ciudadano, yo pago mis impuestos, denme mis derechos”. Es completamente individualista; me corresponde porque yo participo mis ganancias al Estado. No, me corresponde porque quiero un país más justo y más igualitario, decimos nosotros.

Ese discurso pone a los derechos en un lugar de mercancía.

Además, el derecho te corresponde pagues o no tus impuesto, de lo contrario un pobre no debería tener derecho y sin embargo los tiene y los debe tener.

¿Cómo vieron el tratamiento de los medios de comunicación y qué relación tienen ustedes con éstos?

Clarín cuando la opinión pública con la que ellos se manejan apoyaba la ley, hizo todo tipo de malabares para no quedar pegado al Gobierno y marcar distancia pero sin oponerse a la ley.

Para Clarín y La Nación los Putos Peronistas no existimos. Van a las marchas, hacen la crónica, podemos estar todos desnudos, que igual no existimos para ellos. Por suerte en algunos medios compañeros, como los Blogueros Peronistas, si podemos expresar nuestra ideas y posiciones. Días atrás la revista Viva sacó un recuadrito donde decía que habían intentado comunicarse con nosotros pero que nuestra respuesta fue que no queríamos darle una nota porque eran del Grupo Clarín, y a partir de ahí se sumaron como 5 ó 6 militantes, con lo cual nos vino bien como propaganda.

¿Qué es el peronismo para ustedes?

El peronismo es transversal, un movimiento policlasista que atraviesa diferentes zonas como el género y la diversidad. Su base central es el movimiento obrero pero es mucho más amplio que eso. Básicamente lo que hace el peronismo es visualizar actores sociales que no aparecen en la escena dominante, darle voz y peso político. Y esto choca contra las elites dominantes que organizan muy bien la información, la política y muchas veces tienen una pata imperialista que los ayuda. Y el peronismo viene a poner esto en su lugar; ayer lo hizo con la mujer, hoy lo hace con los putos, mañana seguramente lo hará con las travas y con otros actores sociales.

A veces pienso que esta versión del peronismo que nos toca vivir tiene que generar las condiciones para convertir a los desocupados en laburantes para que como laburantes puedan ser peronistas.

¿Qué cuestiones ven ustedes que haya que avanzar y profundizar?

Todavía quedan muchos artículos contravencionales en el interior del país, que penalizan la homosexualidad y el travestismo. En cada ciudad de cada provincia hay un mundo de contravenciones, como por ejemplo “atentado a la moral” que viene desde la Generación del ’80 y muchas veces es utilizado por la policía para detener a las travestis. También tenemos por delante el tema de la ley de Entidad de Género, que beneficiaría principalmente a las travestis y las incluiría en el sistema educativo, en el sistema de salud y demás.

Otro tema que nos parece importante es el financiamiento de la Iglesia, que el Estado lo hace directa e indirectamente a través del pago de sueldos y subsidios a sus instituciones educativas. Por un lado el Estado con esta ley ha demostrado que quiere tener autonomía de la Iglesia pero por otro no puede terminar con la financiación.

¿Con esta ley piensan en una primavera homosexual y que se acaba la discriminación?

No, al contrario. Creemos que con esta ley la reacción va a ser muy dura y hay sectores que se han radicalizado mucho, con discursos muy fuertes y movilizaciones. Es muy peligroso, porque no quieren que existamos.

A cada acción, cuanto más se avanza, hay una reacción. Los sectores conservadores tienen una gran financiación, ya sea del Opus Dei, las universidades que responden a las instituciones religiosas, las editoriales, es decir que tienen inmensos recursos materiales. Incluso se vio en la movilización que se hizo frente al Congreso en contra del matrimonio igualitario donde había movilización de micros, de escuelas, escenarios gigantes, fuegos artificiales… Los mismos que critican el clientelismo que supuestamente práctica el peronismo hicieron un clientelismo perverso, porque ya no es pagarle el día de laburo a un trabajador para que se pueda manifestar o bancarle el micro a un desocupado, sino que era mover colegios privados religiosos.

Para nosotros esas semanas fueron duras porque tuvimos que escuchar aberraciones de todo tipo y salir a contestar. Pero bueno, la batalla se dio, por suerte se ganó y del matrimonio igualitario no hay vuelta atrás.

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