Nuevo round en Subtes: crece la pelea por el salario y la empresa elige la trampa

Por Causa Popular.- Luego de cinco días de paro se resolvió el conflicto laboral en las líneas de subterráneos y el Premetro en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que Metrovías, el Ministerio de Trabajo y la conducción de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) intentaron presentar el acuerdo en un aumento del salario del 19%, los delegados de los trabajadores anunciaron en conferencia de prensa que el salario de bolsillo, tomando la totalidad del acuerdo, llegará a un 44 %, muy cercano al 53 que exigían. El acuerdo que permitió levantar el paro comenzó a perfilarse durante la madrugada del jueves 10 y terminó de escribirse al mediodía, en una negociación secreta que dejó de lado a los delegados que encabezaron la protesta, y cuya práctica sindical dista mucho de las metodologías utilizadas por la UTA.

Según el subsecretario de Relaciones Laborales, Guillermo Alonso Nabone, el aumento de bolsillo de los empleados de los subterráneos será de un «19 por ciento». Lo que significaría que un boletero, que percibía 1.222 pesos, luego de este aumento recibirá 1.500 pesos mensuales», ejemplificó el funcionario, quien además aclaró que «el aumento es retroactivo al primero de enero».

Pero Roberto Pianelli, uno de los delegados, en una conferencia de prensa ofrecida en el Hotel Bauen -que se encuentra gestionado por sus trabajadores-, anunció que desde que empezó el conflicto, en noviembre del año pasado, los aumentos conseguidos suman 44 % de la masa salarial básica.

«Hemos logrado, habiendo incorporado el adicional por horas nocturnas, el incremento salarial y el porcentaje por antigüedad, un total de 12.248.728 pesos, que suman el 44% de la masa salarial básica, con la que empezamos a discutir en el mes de noviembre dentro del ministerio de Trabajo con la empresa Metrovías.

Uno de las características salientes que tuvo la medida de fuerza realizada por los trabajadores de subte fue la solidez y masividad de la organización de los trabajadores para enfrentar a una empresa que cada día se endurecía más, y que contó con la colaboración de los grandes medios de comunicación que colaboraban de manera diaria y activa en deslegitimar el reclamo.

No es la primera vez que sucede en los reclamos de los trabajadores del subte cuyas prácticas sindicales s sustenta en las asambleas, tomando las decisiones colectivamente.

Si algo mostró la forma en la que se resolvió el conflicto fue que la conducción de la UTA y Metrovías ya tomaron debida nota de esto e intentaron acordar de espaldas a los legítimos representantes gremiales.

El miércoles por la noche, mientras los representantes de los trabajadores de subterráneos esperaban la definición de un plenario de secretarios generales de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), la conducción de ese gremio negociaba con los representantes de la empresa y el Ministerio de Trabajo en forma reservada.

Los delegados, que aguardaban ansiosamente que la UTA decidiera si convocaba a un paro nacional para respaldar la huelga de 48 horas de los trabajadores del subterráneo -contenidos en ese sindicato-, no imaginaban que la negociación final ya estaba en marcha.

La realización de una medida de fuerza nacional, a cargo del poderoso sindicato que lidera Juan Manuel Palacios, había comenzado a ser una necesidad para presionar a la empresa Metrovías y evitar quedar aislados en su reclamo. Sobre todo, porque hasta el momento Metrovías había ofrecido un aumento salarial del 8 por ciento, cifra que había sido calificada como una «provocación» por los trabajadores, que reclamaban un incremento del 53 por ciento.

Pero una hora antes de la medianoche del jueves, con el acuerdo avanzado, Palacios dio una conferencia de prensa, junto a la conducción nacional de la UTA, y anunció la oferta de Metrovías, que se comprometía a dar un aumento del 19 por ciento.

Sin consulta previa con los delegados ni los trabajadores, Palacios aseguró que el paro se levantaría «en forma inmediata» y que el fin del conflicto era un hecho, pero los delegados ratificaron la medida fuerza y dijeron que esperarían hasta «ver el acta del Ministerio de Trabajo».

El jueves por la mañana, los representantes de los trabajadores aguardaron en la puerta de la Dirección Nacional de Relaciones Laborales, en Callao 114, ser recibidos por funcionarios de la cartera laboral para continuar el diálogo, pero nadie les franqueó el acceso.

Ese era el lugar donde se habían desarrollado las negociaciones desde que hace siete días se reanudó el conflicto, pero esta vez el acta-acuerdo se estaba firmando a 20 cuadras de allí, en la sede del Ministerio de Trabajo, de Alem 650.

De todos modos, finalmente los delegados y las bases luego de realizar asambleas en cada una de las cabeceras de las cinco líneas, aceptaron el acuerdo. Los trabajadores ya no tenían demasiado margen de presión sobre la empresa Metrovías y sólo les quedaba decretar un paro por «tiempo indeterminado», algo que venían tratando de evitar pero que sin la intervención de la UTA hubiera sido inexorable.

Las primeras formaciones comenzaron a partir desde las estaciones cabecera -Constitución, Primera Junta, Alem y Congreso de Tucumán entre ellas- a partir de las 19:30, media hora después de que los delegados anunciaran desde el Hotel Bauen formalmente el levantamiento del paro.

Ante los inconvenientes que generó la medida a los miles de usuarios que utilizan el subte y el premetro, el delegado Roberto Pianelli expresó las disculpas de los trabajadores a la comunidad que se vio afectada. «Si hemos causado trastornos, que nos disculpen pero la lucha nuestra fue para que los trabajadores en conjunto podamos salir a una pelea solidaria, digna y diferente. Le hemos pedido a todos que sean solidarios, por eso les pedimos disculpas y que nos sepan entender».

Según uno el mismo delegado la resolución del conflicto fue para los trabajadores fue un «triunfo», porque «hemos logrado quebrar a la empresa todos los argumentos que sostuvo para poder mantener la garantía de la ideología capitalista neoliberal de que los trabajadores tienen que ganar miseria y ellos tienen el derecho de llevarse subsidios».

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