“Nos queda petróleo para 8 años y dos meses”

Félix Herrero es economista, abogado y vicepresidente del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (Grupo MORENO). Referente nacional en materia de energía, petróleo, gas, minería, energías alternativas, hidroelectricidad y energía atómica, describió para Revista ZOOM el panorama nacional e internacional del petróleo y algunos tipos de energías alternativas que se desarrollan en el país en busca de paliar el déficit energético actual.

Herrero dirigió Yacyretá, Salto Grande y Corpus. Actualmente es directivo de la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas. Para presentarse y dejar en claro su posición explica que “como abogado, manejo el tema energía desde la parte jurídica y la parte económica. Yo diría que la energía es una cosa muy delicada para dejársela solo a los ingenieros”.

—¿Por qué ahora todos hablan de petróleo en la Argentina?

—Pasa que es un tema sustancial y de actualidad, aquí y en el mundo, debido a las cuatro crisis de esta civilización: la crisis de energía (fundamentalmente petróleo); la crisis del agua; la crisis de los alimentos y la crisis del medio ambiente o del cambio climático. Estos son como los cuatro jinetes del Apocalipsis, vienen creciendo y trayendo consecuencias previsibles muy grandes.

Al estar en crisis esta época del petróleo, puede ser que estemos cambiando de economía. No nos olvidemos que en la primera guerra mundial la economía era la del carbón: el país que tenía carbón, mandaba. El imperio inglés y Alemania tenían carbón, Estados Unidos desarrolló su carbón. Se termina el ciclo del carbón y comienza el del petróleo, que había sido descubierto en Pensilvania en 1859.

Hay grandes conflictos mundiales, como Irak, donde Estados Unidos invade para tomar su petróleo. Y esto fue un fracaso, porque con Saddam Husein producía 3 millones 200 mil barriles diarios y hoy en día está produciendo la mitad. Esto es, como dicen algunos energéticos, un segundo Vietnam desde la visión del petróleo. Con ese mismo objeto, Afganistán está invadida por el ejército norteamericano y aparece la amenaza para Irán: con la excusa de las armas nucleares, se empieza a decir que es un país del Eje del Mal. En Sudán hay una cuenca petrolera donde hay empresas norteamericanas. Y hay una nueva zona, Darfur, que están estudiando, donde parece que hay mucho petróleo y los que exploran son los chinos. Y por esto hay a una crisis entre China y EEUU, que atañe a toda África, por el petróleo.

—¿Argentina sufre una crisis terminal?

—Estamos importando gasoil, no hay gasoil en algunos lugares, hay cuatro buques gasoleros en el puerto de Buenos Aires que no pueden descargar, porque se está discutiendo si la diferencia de precio la paga la petrolera o el Estado con un subsidio, porque ese gasoil importado es más caro. Estamos importando fuel oil para quemar en las usinas. En Argentina tenemos una crisis integral que va más allá del petróleo.

Y el petróleo también esta en crisis, ya que con la desaparición de YPF las reservas argentinas se han reducido a 8 años y seis meses en gas y 8 años y dos meses en petróleo. Antes de la privatización teníamos 35 años en reservas en gas y 16 en petróleo. Con lo que se ha demostrado que la privatización no ha servido para invertir.

La crisis energética se da porque hay faltante de energía de carácter estructural y se ve esto en el nivel de reservas y capacidad de extracción. Hoy Argentina es un país que petroleramente no tiene significancia en el mundo.

—¿Cómo es la situación en Latinoamérica?

—En América Latina hay un gran desarrollo en capacidad de inversión y exploración. En el caso de Venezuela, con la faja del Orinoco, es un petróleo muy pesado que lo tratan y lo hacen más liviano para que vaya por el oleoducto. Y esa faja del Orinoco, de acuerdo a un registro mundial, pondría a Venezuela en el primer lugar del mundo en reservas petroleras superando a Arabia Saudita. Pero de esto, aunque Chávez lo diga, no se toma conciencia, y se trata de en un país de América Latina. Después está Brasil, que con sus reservas se coloca en el décimo lugar en el mundo. Así, América Latina tendría a Brasil, Venezuela y Ecuador, que volvió a entrar en la OPEP, aunque es un país más pequeño.

Este dibujo agrega un dato más. Como nuevo actor en el mapa del petróleo, Brasil se plantea “si tenemos tanto petróleo por estos nuevos hallazgos, necesitamos una defensa brasileña propia”, por eso han comenzado a desarrollar un submarino nuclear. Y, seguramente, lo harán con tecnología argentina, porque el desarrollo nuclear brasileño fue hecho por argentinos.

—¿En algún momento se terminarán las reservas mundiales de petróleo?

—Hay distintas teorías. La que más prevalece dice que en 30 a 40 años desaparece la capacidad petrolera, ya que los descubrimientos son menores a lo que históricamente eran. La curva de descubrimiento ha bajado mucho y la curva de demanda sigue creciendo. Entonces se crea una conciencia muy fuerte que hay una crisis de cantidad.

También esta la teoría de que se está asustando al mundo de que se acaba el petróleo y entonces los precios suben. Y cuando suben los precios ¿a quiénes beneficia? A los países que tienen petróleo como Venezuela, que es productor, y a la Argentina no, porque los yacimientos de nuestro suelo no son argentinos. Pero fundamentalmente esto favorece a las multinacionales de petróleo, que tienen la propiedad y el comercio internacional. Esto desde el punto de vista de la cantidad.

Desde el punto de vista del precio, hay conciencia de que el petróleo va a subir. Yo me acuerdo cuando Chávez dijo hace más de 8 meses que el barril de petróleo iba a llegar a los 200 dólares y no fue aceptado y hasta se burlaron de él. Hoy estamos en 142 dólares y sube sin parar. Del 1 de junio del 2007 al 1 de junio de 2008, según la cotización de la bolsa de New York subió el 100%: de 65 dólares el barril a uSs 130.

En este análisis hay que tener en cuenta la existencia de nuevas metodologías, ya que cada vez se extrae más petróleo del mar profundo. Antes se hacía a 50 metros y cerca de la costa. Después fue a 500 metros en agua profunda y ahora a más 500 metros en agua profunda. Brasil tiene reservas a 3.000 metros. Ahora se sacan hidrocarburos de donde antes no se podía. Es un combustible más caro, por supuesto, pero a estos precios resulta una inversión viable.

Otra causa del crecimiento del precio del petróleo se relaciona con que los inversores, luego del derrumbe del dólar y la crisis por las hipotecas en Estados Unidos, van hacia bienes más seguros como el petróleo o los alimentos.

—¿Cuán importantes son los descubrimientos brasileños?

—Desde noviembre del año pasado, Brasil descubrió grandes yacimientos de petroleros, gigantes. El primero es Tupi, el segundo es Carioca, el tercero es Júpiter, el cuarto Bem Te Vi (o benteveo en español) y ahora hallaron el Guaraní. Cuatro de petróleo y uno de gas (Júpiter). Hay un dato curioso. Cuando Brasil logró el autoabastecimiento el año pasado, allí se empezó a hablar de que Petrobrás era privada. Parece que cuando a Petrobrás le va mal es estatal y cuando le va bien dicen que es privada.

—¿Y por casa cómo andamos?

—Nosotros estamos viviendo una fragmentación del subsuelo argentino. Argentina tiene 10 provincias donde hay petróleo, pero los grupos de poder provincial se lo han adueñado. Así, hay 10 jeques árabes en el interior de la Argentina porque tomaron la propiedad. En la Argentina hubo una lucha permanente entre petróleo nacional y petróleo provincial y para las multinacionales es mejor que los hidrocarburos los manejen las provincias porque así, divididos, se les ofrece menos resistencia para poder desarrollar sus negocios.

Acá el concedente (el país) no tiene derecho, no dice —Usted acá no invirtió—. Si se teníamos 16 años de reservas y ahora hay 8, pues está comprobado que no se invirtió. En la estadística petrolera hay tres clases de pozos: de desarrollo, de explotación y de exploración. En pozos de exploración, donde se busca si hay petróleo, la inversión en la Argentina fue cero, es decir no se exploró nada. Con YPF la renta petrolera iba a los pozos de exploración y ahora va a los accionistas. Si usted es presidente de Repsol, su deber es darle rápidas ganancias a los accionistas, porque si no se van. Por eso estas son las ventajas de las empresas públicas con respecto a las privadas en este tipo de negocios. Las empresas públicas argentinas no tienen inversiones en otro lado del mundo. Una empresa multinacional está en 60 países y si en Argentina no tiene áreas de productividad se va a Argelia, como hace Repsol, porque la multinacional no está atada con el país, solo lo está la empresa pública.

—Esto pasa porque entregamos la soberanía petrolera.

—El petróleo nacional es un concepto de soberanía y la soberanía es indivisible. Brasil encuentra mucho petróleo y va por un submarino atómico. Hay una empresa, Repsol, que tiene una filial que se llama YPF, que está en Argentina. Sus accionistas principales están discutidos, ya que no se sabe bien a ciencia cierta quiénes son y yo no creo que Repsol sea española. Se habla de la compra de un 15% de YPF, pero resulta que esta es una filial de Repsol y su política no se decide aquí sino en la casa central en Europa. Esto puede ser una suerte de acto de corrupción, ya que los modos de la coima han cambiado. Y ahora, en vez de dinero, se piden acciones de la compañía y así pasan a ser socios de las multinacionales. Pasó en la minería boliviana con Sánchez Losada. Porque siendo socio tenés más poder que si tenés dinero en el banco.

—¿Qué le parece la alternativa de los biocombustibles?

—No estoy de acuerdo con el uso de los biocombustibles. Yo hablaría de agronegocios, porque de bio no tiene nada, te mata. Acá un sector privado está sacando agrocarburante de las algas. Lo han venido a comprar de todas las partes del mundo.

—¿Qué otras alternativas energéticas hay en el país?

—Con respecto a ese tema, Argentina produce hidrógeno. Nadie sabe que tenemos autos que andan a hidrógeno. En Pico Truncado (Santa Cruz) tenemos vehículos que separan el agua en hidrógeno y oxígeno y no utilizan energía fósil. En esa localidad, en electricidad no usan ni gas, ni petróleo: utilizan molinos de viento. Allí hay cuatro molinos estatales dependientes de la municipalidad y los autos de la comuna andan a hidrógeno. Un molino y medio va para la planta experimental de hidrógeno y el resto a la línea principal de la ciudad. Los cuatro molinos que tienen son brasileños y recién ahora el INVAP, que es un gran instituto estatal de desarrollo tecnológico, hizo el primer molino eólico propio, con lo que se dio un gigantesco paso.

—¿Qué modelo deberíamos seguir de aquí en más?

—Con el modelo de la privatización no se ha construido ninguna refinería más. Para volver al autoabastecimiento hay que volver a nacionalizar e invertir, haciendo caer concesiones, porque no han invertido. En todo servicio público se hacen planes de inversión. Acá no, se llevan todo. La obligación de un servicio público es invertir. Si yo tenía 16 años de reservas no puedo bajar a 7. Cuando se extrae un barril del subsuelo, tiene que existir la obligación de incorporar o de descubrir otro. Entonces, así yo tengo una tasa de sustitución del 100 %. Es decir, sacó uno y pongo uno. Esto no se cumple en el país y hoy estamos pagando las consecuencias. La única garantía para volver al autoabastecimiento la puede dar el Estado y no una empresa privada y su lógica de mercado.

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