Nicaragua vuelve a ser sandinista

Por Joaquim Rabella; Rebelión.-

Con esta frase rimbombante y tópica se podría describir el resultado de las elecciones municipales del domingo pasado. Lo cierto es que Nicaragua, en cierta manera no ha dejado nunca de ser sandinista, y además habría que ver que quiere decir ser sandinista: el pensamiento, o mejor dicho el sentimiento de buena parte de los nicaragüenses, un partido llamado FSLN, la cúpula de dicho partido, una mezcla de todo? No nos enredemos pues con el título, que es “rimbombante y tópico”, aunque también tiene algo de verdad.
Vamos pues a analizar de una manera más fría estas elecciones. Efectivamente, el Frente Sandinista, en el lenguaje electoral común “ha arrasado”.

Ha mantenido la capital. Tiene 14 de las 17 cabeceras departamentales (hasta ahora tenía 11). Ha ganado por primera vez plazas tan importantes como Granada, Masaya y Boaco y ha recuperado Jinotega y Jinotepe. (Ha perdido 2: Bluefields, a manos del PLC y Bilwi a manos de Yátama)

Ha entrado en tromba en los municipios pequeños generalmente dominados por los no sandinistas (PLC). Ha pasado de de 52 municipios (de 151) en el 2000 a 81 (de 152 en el 2004)

Ha conseguido por primera vez controlar departamentos enteros: León, Masaya y otros casi completamente: Carazo, Rivas, Chinandega, Madriz.

Ha ganado municipios que nunca había ganado: Masaya, Boaco, Telica, Nindirí, Laguna de Perlas y la simbólica Granada (siempre Conservadora), por sólo citar algunos
Ha tenido un voto absoluto de 737.500 , superior al de hace 4 años (618.821), es decir un 20% de aumento, superior al 9% de aumento de la población empadronada. Esto quiere decir que ha ganado votos no sandinistas o bien ha recuperado antiguos votos sandinistas

El porcentaje del voto sandinista es de 44% frente al 37% del PLC, al 9% de APRE. al 10% de otros partidos. (En el 2000 el porcentaje fue 40%, 41%, 13% y 6% respectivamente)
Todo ello indica, sin duda, un gran triunfo del FSLN, sin paliativos.

La excusa de la abstención, no es muy válida. En las elecciones municipales del 2000 la abstención fue del 38 %, ahora del 44%. Es un descenso significativo, pero no un descalabro de la participación como se ha querido presentar por los partidos perdedores. Además no afecta al Frente que, como ya hemos señalado, ha obtenido más votos que en las municipales de 2000. La abstención la ha tenido el antiguo aglomerado del PLC.

El Frente ha obtenido un 44% de votos, con un aumento del 4 % sobre las municipales del 2000, pero manteniéndose dentro de la franja que señalábamos en nuestro análisis preelectoral, franja que va del 40% al 45 %.
Los “no sandinistas”, en conjunto, como es lógico han perdido este 4%, aunque de forma diversa.

Las formaciones más importantes PLC, APRE y Camino Cristiano han perdido un 4 %, un 4% y un 3% respectivamente (en este último caso comparándolos con los votos del Partido Conservador en el 2000 y que es el núcleo más fuerte de la actual APRE). La diferencia entre el 4% que gana el Frente y el 11% que pierden los 3 partidos mencionados hay que buscarlos en otras agrupaciones, que en el 2000 estaban integradas en el PLC, y que en conjunto han sacado un 7 % de votos.

El voto constante y disciplinado del FSLN, se ha confirmado, al mismo tiempo que se observa la continua desintegración del PLC y sus, casi siempre aliados del CCN.

En el 2000, y como consecuencia de la restrictiva Ley Electoral, acudieron a las urnas 6 partidos, incluidos los de la Costa Atlántica. Ahora han acudido 11, lo que demuestra otra teoría que siempre hemos mantenido: cuanto más partidos hay, más se dispersa el voto no sandinista y en consecuencia sale beneficiado el Frente.

Porque, curiosamente, esta multitud de partidos no afecta al Frente. En lugar de dividirse el partido, como ocurre con el PLC o el PC, el Frente ha tenido la habilidad indiscutible de recuperar fuerzas que se le había separado, como el MRS y ha logrado agrupar, al menos en la práctica, a pequeños grupos claramente no sandinistas (pensemos en los grupos o grupúsculos de Toño Lacayo, Azucena Ferrey, Miriam Argüello, etc.). Estos grupos, aunque pequeños, en conjunto podrían tener un porcentaje significativo, entre el 3% y el 7%.

Esta táctica, ya no decimos estrategia, de agrupación ha funcionado, sólo contemplando los municipios con candidaturas de la llamada Convergencia Sandinista que han ganado en municipios en los que el Frente no ganaba. Estos son casi 30, lo que no es poca cosa. Miembros de La Convergencia gobernarán en estos municipios.

Ahora se ve pues que no fue mal el sistema de presentar candidatos sandinistas en los municipios ya sandinistas (ya indicábamos el buen funcionamiento municipal de estas alcaldías) y candidatos convergentes en municipios en que los puramente sandinistas no ganaban.
El gran derrotado, sin duda y según todos los analistas, menos naturalmente los propios del PLC, ha sido el PLC, que ha acaparado la abstención y la dispersión de su voto del 2000.

El PLC acentúa su desintegración, al menos alrededor de la actual cúpula y del eterno invitado de piedra, Arnoldo Alemán. Lo ha perdido casi todo, sólo le quedan dos cabeceras departamentales, Rivas y Bluefields, y ha perdido un buen número de los municipios del centro y del norte del país.

Además ha bajado su voto absoluto en 9.000 votos (que teniendo en cuenta el aumento de la población votante entre 2000 y 2004, es mucho mayor) y un orcentaje del 4%
No mucho mejor le ha ido al APRE (impulsado desde el Gobierno de Enrique Bolaños), pese a las declaraciones de sus dirigentes. A pesar del escaso tiempo en construir la alianza y preparar las elecciones, deberían, al menos haber mantenido el porcentaje y el voto del Partido Conservador en el 2000 (el PC es uno de los núcleos más fuertes del APRE).

El APRE ha bajado en 4 puntos porcentuales el resultado del PC en el 2000. No ha podido ni mantener este voto. Difícilmente se puede hablar de éxito, con estos resultados.
Veremos en que acaba la trifulca entre el PLC, el APRE y como comparsas el PRN, el CCN, el PLI, etc.

En definitiva, es evidente que la correlación de fuerzas ha cambiado y que por primera vez desde 1990 el Frente Sandinista tiene mayoría de votos en Nicaragua y el mayor porcentaje de los mismos, además del mayor número de municipios, la mayoría de cabeceras departamentales y más de un 70% de población gobernada por alcaldes sandinistas.
Pero tampoco olvidemos que la correlación de fuerzas, entre sandinistas y no sandinistas sigue prácticamente inamovible, desde 1990.

Sería un error, por parte del Frente, pensar que el camino ya está trillado para las Presidenciales del 2006 y que (con Daniel Ortega al frente, como es natural) van a arrasar, como ahora.

En primer lugar, el voto de estas municipales ha estado marcado, al menos en algún porcentaje muy significativo, por el buen hacer de las alcaldías y de los actuales alcaldes sandinistas y por las deficiencias, en muchos casos, de las alcaldías liberales. Esto en el 2006 no pasará.

Los votos de Jinotega, Boaco, Granada, Juigalpa, Masaya, etc. etc. no votarán ya por una persona local de prestigio y honestidad, sino que deberán votar por Daniel (si la cosa no cambia, que no creemos) o a otro candidato, por ahora impredecible (Montelegre?, Alvarado? alguno menos conocido?). Y esto puede significar un cambio significativo.

Por otro lado el descalabro actual de los no sandinistas servirá, a buen seguro, como revulsivo dentro del PLC y del APRE y como toque de atención a la Embajada norteamericana. No es lo mismo perder unas municipales, al menos en Nicaragua, que perder la Generales (Presidencia y Asamblea Nacional).

En los próximos meses asistiremos, a una profundización de la crisis del PLC y posiblemente del APRE, buscando responsabilidades, rodando cabezas e intentando buscar un nuevo líder que unifique todas estas fuerzas no sandinistas. La crisis de las fuerzas no sandinistas está servida.

La no unificación sería su suicidio político. Lógicamente, el Frente, con su habitual habilidad, intentará que así no sea, aunque más que estos esfuerzos en los que son maestros, deberían pensar ya en un programa creíble y en una renovación de candidatos, de forma sincera y participativa.

Si esto último ocurriera, cosa que vemos difícil, quizá, estaríamos ante el inicio de una nueva ilusión en Nicaragua y nuevo giro a la izquierda en América Latina.

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Partidos y agrupaciones políticas de Nicaragua

– PLC Partido Liberal Constitucionalista

– FSLN Frente Sandinista de Liberación Nacional

– APRE Alianza para la República

– PRN Partido de la Resistencia Nicaragüense

– PC Partido Conservador

– YATAMA Yapti Tasba Masrika Asla Takanka (Descendientes de la madre Tierra)

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