Nace el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU: un posible tribunal inquisidor en manos de Washington

Por Causa Popular.- La invasión a Irak, sin su apoyo, dejó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en una importante crisis de legitimidad. Estados Unidos e Inglaterra violaron los mecanismos acordados en la fundación de este organismo multilateral que sustituyó a la Sociedad de Naciones luego de la segunda Guerra Mundial, y en forma unilateral decidieron bombardear e invadir Irak, cuando ésta misma organización sostenía que no existían pruebas suficientes sobre la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Husein. La crisis de la ONU producto de la ambición imperialista del gobierno de George Bush, fue el eje del discurso del presidente venezolano Hugo Chávez en la Asamblea General del Organismo realizada en septiembre del año pasado. Kofi Annan, su secretario General, conoce exactamente la situación particular del organismo y por ello viene impulsando en su seno una serie de reformas. Esta semana la Asamblea General de la ONU aprobó la propuesta de reemplazar la Comisión de Ginebra por un Consejo de Derechos Humanos, mientras que Estados Unidos se opuso a resolución, Cuba voto a favor y Venezuela se abstuvo.

La Asamblea General de la ONU aprobó este miércoles 15 por amplia mayoría crear un Consejo de Derechos Humanos para sustituir a la polémica Comisión de Ginebra. Estados Unidos se opuso alegando que los criterios de admisión que tiene propuesta son demasiados generosos.

La resolución que da lugar a la creación del Consejo fue aprobada con el voto a favor de 170 países, el voto en contra de 4 (EEUU, Israel, Palau y las Islas Marshall) y la abstención de 3 (Venezuela, Bielorrusia e Irán), anunció el presidente de la Asamblea General, Jan Eliasson.

El secretario general Kofi Annan, que había solicitado la sustitución de la Comisión en su paquete de propuestas para reformar la organización, saludó el desenlace y recordó que “la verdadera prueba de la credibilidad del Consejo será el uso que hagan del mismo los Estados miembros”. Si “actúan -explicó Annan- en base a los compromisos adquiridos con esta resolución, confío en que el Consejo dará nueva vida a nuestra labor por los derechos humanos”, agregó dirigiéndose a los Estados Unidos, aunque en forma un tanto sutil.

La nueva instancia tendrá sede en Ginebra y estará integrada por 47 países en vez de los 53 de la antigua Comisión. Mientras que en la antigua Comisión bastaba el respaldo de los países del grupo regional para lograr de facto el ingreso, en el nuevo Consejo los miembros serán elegidos en votación secreta por la Asamblea General y deberán lograr la mayoría absoluta, es decir al menos 96 votos del total de 191.

Según expresaron a la prensa los funcionarios de la ONU, que elaboraron el proyecto, se trata de una medida destinada a evitar la presencia de países que no respeten los derechos humanos, hecho que daba lugar a una batalla de resoluciones condenatorias entre miembros de la Comisión en sus reuniones anuales. En un mundo donde día tras día los conflictos entre los países parecen multiplicarse, la Comisión que aún funciona en Ginebra se había convertido en una herramienta obsoleta.

Si un país integrante del Consejo violase los derechos humanos, se le podría retirar la membresía con el voto de dos tercios de la Asamblea General. De todas formas, quedaran en pié criterios para una distribución regional proporcional que hará que Latinoamérica cuente con 8 escaños.

Para el embajador estadounidense John Bolton, los filtros creados en el nuevo Consejo son insuficientes. “Nuestras inquietudes fundamentales fueron siempre sobre la credibilidad de los miembros del órgano (…) El secretario general propuso que el Consejo eligiera a sus miembros con una mayoría de dos tercios. Esta propuesta no se incluye en la resolución que tenemos ante nosotros”, lamentó Bolton.

La preocupación del funcionario de Bush, por supuesto, es perder una herramienta de condena a los enemigos que el imperio encuentra en el camino en forma permanentemente. Para Bolton eso “hubiera ayudado a evitar la elección de miembros que buscan socavar el órgano desde dentro”.

Según la resolución aprobada el pasado miércoles, la nueva instancia se reunirá tres veces al año por un periodo total de 10 semanas, mientras que la vieja Comisión se reunía una sola vez al año por seis semanas. Además, el estatuto del Consejo será revisado por la Asamblea General con miras a reformas antes de cinco años.

A pesar de su oposición, Cuba y Venezuela tomaron la palabra para criticar duramente a Estados Unidos y la nueva Comisión, aunque no votaron en contra. “¿Acaso será posible en el nuevo Consejo aprobar una resolución para exigir a Estados Unidos rendir cuentas y asumir responsabilidades por las torturas y otras graves violaciones de derechos humanos perpetradas en la ilegal base naval de Estados Unidos en Guantánamo, en la prisión de Abu Ghraib o sobre los vuelos y centros de detención operados por la CIA en Europa?», se preguntó el representante de La Habana, Rodrigo Malmierca.

Aunque no votaron en contra de la creación del organismo, Cuba y Venezuela aprovecharon la Asamblea General de la ONU y tomaron la palabra para criticar duramente a Estados Unidos y la nueva Comisión de Derechos Humanos de la organización. Según estos países el nuevo Consejo “permitirá a Estados Unidos y sus aliados contar con un tribunal inquisidor”, dijo el embajador cubano Rodrigo Malmierca. “Nada limita la perniciosa y socorrida práctica de imponer resoluciones políticamente motivadas a los países del Sur”, agregó.

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