México en la recta final: empate técnico a una semana de las presidenciales claves para el continente

Por Causa Popular.- El resultado de las próximas elecciones del 2 de julio dejará en claro si México seguirá por el camino de la globalización y de la mano de Estados Unidos, o si por el contrario, dará un giro a la izquierda para sumarse al rumbo que han tomado algunos países de América Latina en los últimos tiempos. Según la mayoría de las encuestas difundidas el último día permitido para hacerlo, hay un empate técnico entre los candidatos del oficialismo de derecha y de la oposición de izquierda. Además de elegir a quien sucederá a Fox desde diciembre por un período de seis años, los poco más de 70 millones de mexicanos habilitados para votar escogerán a 500 diputados, 128 senadores y a docenas de autoridades locales. ¿Cuáles son las diferencias entre los dos principales candidatos? El papel de los indecisos.

Hace quince días The New York Times Magazine sugirió que Andrés Manuel López Obrador es el único candidato con verdadero arraigo popular. “AMLO” fue descripto como «una figura de irresistible fascinación para los mexicanos, porque muchos de los seguidores de Calderón hablan más de aquél que de su propio candidato, y las encuestas muestran que muchos de los votos de Calderón son realmente votos contra López Obrador».

El papel de la centroizquierda en México ha sido el punto central de estas elecciones en México, sin embargo su candidato se encuentra empatado frente al candidato oficialista.
Esos sondeos de intención de voto, que este año inundaron los medios de comunicación, confirmaron una cerrada competencia entre Andrés López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), y Felipe Calderón, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), cada uno con alrededor de 35 por ciento de las preferencias.

En la mayoría de encuestas, López Obrador aparece con ventaja de dos a cuatro puntos porcentuales, mientras otras otorgan igual diferencia a Calderón. Pero debido al margen de error de tres por ciento de estos estudios, los observadores concluyen que ambos postulantes están en un «empate técnico».

Como suele ocurrir la suerte quedaría en manos de los indecisos. Según la mayoría de sondeos -convertidos en protagonistas de las campañas electorales, según los politólogos-, alrededor de 12 por ciento de los electores todavía no han decidido su voto.

Mientras, 15 por ciento de los consultados indicaron que preferían no revelar su opción, y entre 20 y 30 por ciento se negaron a responder las preguntas.

De acuerdo con las empresas encuestadoras, los candidatos sin oportunidad de triunfo son Roberto Madrazo, del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien no supera 25 por ciento de las preferencias, Patricia Mercado, de Alternativa, y Roberto Campa, de Nueva Alianza, que juntos no suman ni seis por ciento de intenciones de voto.

En abril y mayo, cuando las encuestadoras registraron una caída de la popularidad de López Obrador, éste sostuvo que la mayoría de los sondeos eran un fraude e incluso habían sido manipulados por el gobierno conservador de Vicente Fox. Ese punto de vista fue cambiando en la medida en que el postulante remontó vuelo.

Del mismo modo, Calderón alabó los pronósticos de las encuestas cuando lo colocaban por encima de su contrincante, pero ahora declara que habría que revisar la metodología aplicada a varios de esos sondeos.

Los responsables de las consultas de opinión pública de los diarios Reforma y El Universal y de empresas como Mitofsky, GEA-ISA y otras defendieron sus resultados como simples «fotografías» de un determinado momento.

Las campañas, lanzadas en enero con un millonario despliegue de propaganda y con concentraciones públicas en las plazas de todo el país, concluirán este miércoles 28, según estipulan las normas electorales.

Los sondeos indican que en los comicios para la Cámara de Diputados y el Senado, el ganador podría ser el gobernante PAN, pero sin mayoría absoluta.

En cuanto a la concurrencia a las urnas, diversos estudios la estiman entre 55 y 60 por ciento de los habilitados para sufragar. En las elecciones de julio de 2000, cuando el triunfo de Fox puso fin a siete décadas de gobiernos del PRI, la participación fue de 64 por ciento.

La economía en el tapete

Felipe Calderón Hinojosa, del conservador y actual gobernante Partido Acción Nacional (PAN), y Andrés López Obrador, ex alcalde de la ciudad de México y candidato de la izquierda por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), aparecen disputándose el liderazgo, una tendencia que transformó las elecciones presidenciales en un reñido duelo entre López Obrador y Calderón. A medida que se acerca la recta final, las campañas se han ido focalizando cada vez más en el tema económico.

Por un lado aparece López Obrador, quién promulga el eslogan «por el bien de todos, los pobres primero», apostando por un proyecto sustentado en el gobierno como principal generador de empleo y la no apertura económica.

A lo largo de su campaña, López Obrador ha mostrado su descontento con los grandes banqueros, y ha dicho que su finalidad es gobernar para la gente común. Por el otro, Calderón, quién se autodenominó «el candidato del empleo», parece decidido a continuar con las políticas macroeconómicas conservadoras y de libre mercado aplicadas por el presidente Vicente Fox, quien si bien han logrado mantener la economía mexicana a flote, no han conseguido aumentar significativamente los salarios. Un reclamo que los mexicanos le hacen al actual gobierno.

Calderón ha dejado claro durante su campaña que seguirá un modelo económico que persigue la inversión, la generación de trabajo y el respeto irrestricto a la legalidad.

Mientras López Obrador remarca la necesidad inmediata de nuevos programas sociales para el país, Calderón apuesta por aplicar reformas estructurales a la economía mexicana, en línea con las previamente empleadas, para crear más fuentes de trabajo.

Según los últimos sondeos, 15% de los votantes mexicanos -aproximadamente 11 millones- todavía están indecisos con su intensión de voto. Y en sus manos está el resultado de las elecciones del próximo 2 de julio.

Estos indecisos pertenecen en su mayoría a la clase media-baja que reside en los enclaves urbanos de las grandes ciudades del país y, si bien, comparten el reclamo de la izquierda de que la economía mexicana sólo favorece a los ricos -el 40% de los ingresos se concentra en el 10% de la población-, también consideran certero el temor de la derecha sobre el resurgimiento de la inflación y de la inestabilidad económica.

Sea quién sea el ganador, lo que parece evidente es que en materia económica, México no experimentará grandes cambios, ya que Calderón promete seguir los pasos de Fox y López Obrador está trabajando con un equipo económico moderado, lo que hace prever que, de ganar, habrá cambios pero no tan radicales.

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