México, el punto donde el Che encontró a Fidel y al proyecto revolucionario

México se convirtió en «una de las influencias formativas clave» para Ernesto «Che» Guevara, quien en los más de dos años que pasó en este país conoció a Fidel y Raúl Castro y se sumó a su proyecto revolucionario en Cuba. “México es el crisol del ‘Che’ que conocemos desde entonces y que hoy es un mito. Aquí toma la decisión de dedicar el futuro a la liberación de los pueblos latinoamericanos», explicó el académico alemán Heinz Dieterich, doctor en Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El 21 de septiembre de 1954 el «Che» llegó a México procedente de Guatemala, donde la Agencia Central de Inteligencia (CIA) apoyó un golpe de Estado contra el régimen popular de Jacobo Arbenz.

En el país centroamericano conoció a Ñico López, uno de los protagonistas del fracasado asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, con quien se topó nuevamente en Ciudad de México y quien le conectó con los insurgentes cubanos.

El «Che» permaneció en México hasta el 2 de diciembre de 1956, cuando junto a otros 81 hombres partió desde las costas de Veracruz a Cuba a bordo del buque «Granma».

Hasta entonces la vida del «Che» estuvo marcada por el asma en su adolescencia y sus viajes, que le condujeron a trabajar en una colonia de leprosos en Perú (1952), a visitar Bolivia (1953) y a ser testigo en Guatemala del golpe de Estado contra Arbenz (1954), alguna de las experiencias que lo marcaron para siempre

Según Dieterich, en México vivió «la experiencia del emigrante pobre»: trabajó como vendedor ambulante, fotógrafo de fiestas, médico alergólogo y vendedor ocasional de libros, todas ellas actividades con sueldos misérrimos. En la capital mexicana el joven médico supo además que su entonces pareja, la exiliada peruana Hilda Gadea, estaba embarazada y ambos se casaron el 18 de agosto de 1955.

En febrero de 1956 nació su hija, Hilda Beatriz, en un momento en el que el «Che» se sumó a los cubanos y comenzó su entrenamiento militar a las órdenes del general español Alberto Bayo, un republicano exiliado.

En este país «se define el rumbo político de la vida del ‘Che’ al encontrarse primero con Raúl Castro y luego con Fidel, en julio de 1955. El académico alemán cree que quizás la reunión con Fidel Castro fue el momento culminante de aquella etapa, cuando el líder revolucionario le ofreció unirse al Movimiento 26 de Julio como médico, propuesta que aceptó Guevara. Así fue que llegó al acuerdo «de participar en la guerrilla en Cuba viendo esto como una fase intermedia» antes de luchar «para liberar a Argentina, su sueño político real», agregó el doctor alemán, coautor del libro «Diarios de guerra. Raúl Castro y el ‘Che’ (1956-1957)» (Jórale, 2005), junto al mexicano Paco Ignacio Taibo II.

Por su parte, en diálogo con la prensa internacional Taibo II, autor de una completa biografía del «Che», señaló que México representa «el momento de la suma» de experiencias pasadas para Guevara, quien tomó el camino revolucionario cuando «paradójicamente debía estabilizarse».

En México, Guevara completó su formación, conoció al poeta español exiliado León Felipe, a quien le unió una estrecha amistad, y ordenó «un mundo caótico» de lecturas dedicándose a esa actividad «como loco y demente», aseguró Taibo II.

En junio de 1956 Guevara fue detenido por la policía mexicana junto al resto de revolucionarios cubanos (entre ellos Fidel Castro) mientras recibían adiestramiento militar y pasó dos meses en la cárcel Miguel Schultz, hoy desmantelada.

De todos los detenidos, el «Che» les pareció el «más peligroso» por sus planteamientos abiertamente filocomunistas, razón por la cual fue el último de todos en ser liberado, afirmó Taibo II.

Fidel y el grupo salvaron el trance de forma providencial, cuando el ex presidente de México, Lázaro Cárdenas (1895-1970), intercedió por ellos para que no fueran extraditados y entregados al dictador cubano Fulgencio Batista.

Este fue el paso fundamental con el que luego Ernesto Guevara de la Serna se convirtió en un icono de la revolución tras ser asesinado por el ejército boliviano en La Higuera en 1967, cuando trataba de impulsar la «revolución continental», uno de los proyectos que sigue inspirando a millones en distintos rincones del planeta y especialmente en América Latina, una tierra que, a pesar de las humillaciones que sufre su pueblo, sigue dando una lucha que gota a gota, pronto será un gran aguacero.

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