Héctor Recalde: «Massa está haciendo una suerte de oficialismo suplente»

El jefe del bloque kirchnerista en diputados asegura que si Cristina va presa "va a haber quilombo político"
Georgina García | Zoom
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A fines del ’65, en una sola semana, Héctor Recalde participó de cuatro reuniones con Juan Domingo Perón, durante su exilio madrileño en Puerta de Hierro. “No cualquiera, eh”, se jacta el diputado del FPV-PJ, que aún recuerda al detalle esas charlas pero elige reservarse lo hablado con el General. Más allá de lo anecdótico, el hoy jefe de la bancada kirchnerista en la cámara baja sostiene que en política hay cosas que deben permanecer en el fuero íntimo, a diferencia de algunos de sus compañeros que exponen las disidencias en público. “Es un error, esas críticas hay que hacerlas hacia adentro, sino uno le da pasto a las fieras”, se queja y hace un análisis similar acerca de quienes rompieron filas y abandonaron el bloque: “No creo que la fragmentación sirva para la unidad”. Entrevistado por Zoom, el legislador acusa a Mauricio Macri de haber cometido “fraude preelectoral” por todas las promesas incumplidas y diagnostica una sangría de votos para Cambiemos. También se refiere al “duro golpe” que significó el caso de José López, aunque niega que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner hayan sido corruptos, señala al fiscal Guillermo Marijuan como un “digno representante” de la politización de la justicia y, consultado sobre qué pasaría ante una eventual foto de la expresidenta en Comodoro Py, el diputado apela a un cantito militante: “Si la tiran a Cristina al bombo va a haber quilombo”.

 

A muchos les resulta difícil comprender ciertas decisiones del gobierno nacional. ¿A usted qué le parece?

El macrismo es absolutamente entendible. Es un gobierno para ricos, integrado por CEOs y tiene una deformación profesional, como la podría tener yo, que como abogado laboralista toda mi vida defendí trabajadores, lo que pasa es que en este caso es el opuesto contrario.

 

Si es así ¿entonces cómo llegó a la Casa Rosada ganando en las urnas?

¿Usted no cree que hubo muchos trabajadores que le creyeron a Macri cuando dijo que con él no iban a pagar más impuesto a las ganancias? Yo digo que con el oficialismo hay una ley vigente que no se conoce bien, que es la ley del arrepentido. El arrepentido de haber votado a Macri. Y eso porque él cometió lo que no está legislado, pero lo doy como una figura de lo que pienso, que es el fraude preelectoral. Macri hizo en campaña una serie de promesas que no cumplió, desde el Fútbol Para Todos, la pobreza cero, que no iba a haber despidos, que los trabajadores no pagarían ganancias, que no iba a haber aumento de tarifas… En todo eso, hizo exactamente lo contrario. Una vez, Ubaldini le respondió a Alfonsín, que lo había llamado “mantequita y llorón”, y le dijo: “Llorar es un sentimiento, mentir es un pecado”. Para aquel que votó a Macri, el pecado no es creer, el pecado es mentir. Por eso se está dando un fenómeno que es el apartamiento de quienes votaron a Cambiemos y ya no están de acuerdo con lo que vienen haciendo. Además, el macrismo tiene un tema difícil de resolver que es el tarifazo, porque si la pretensión es poner un tope del 300%, eso tampoco es una solución.

«Yo digo que con el oficialismo hay una ley vigente que no se conoce bien, que es la ley del arrepentido. El arrepentido de haber votado a Macri»

¿Y qué está haciendo la oposición frente a este escenario?

Considero que el sector de la oposición que cumple ese rol somos nosotros, el FPV-PJ, en la Cámara de Diputados. Y no es poner palos en la rueda, no es afectar la gobernabilidad, es cumplir con el voto del pueblo. El 49% nos eligió para ser oposición y hay leyes que conspiran contra nuestras convicciones y filosofía, como el endeudamiento o el pago a los fondos buitres. Me tendría que disfrazar de mono para explicar que estoy de acuerdo con el endeudamiento.

 

¿Cómo ve a los otros actores de la oposición?

Hay sectores que tal vez tengan temor a que haya una lectura equivocada, que la sociedad piense que son desestabilizadores, como nos acusan a nosotros. Otros creen que hay que darle más hándicap al gobierno, que a lo mejor Cambiemos cambia. Es variopinto el tema. Y otros especulan, diciendo que quieren la paz y la armonía. Pero el precedente tiene que ser la igualdad y la justicia, sino, ¿de qué hablamos?, ¿de la paz de los cementerios, con una política económica que está haciendo cerrar negocios, perdiendo puestos trabajo y poder adquisitivo? Estoy lleno de estadísticas y datos, pero uno sólo ilustra todo: bajó el consumo de leche, que es elemental para la familia.

 

Georgina García | Zoom
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Volviendo al FPV, ¿cuál es el plan de acción?

Nos podemos equivocar, pero nos mantenemos en nuestras convicciones, principios e ideales, y creemos que este es un gobierno neoliberal y para los ricos. Tiene mandato hasta 2019 y que lo cumpla, pero yo lo voy a seguir criticando mientras mantenga esta política. De todas maneras, para los otros sectores de la oposición, en la medida en que se acerca 2017, va a haber una especie de rotación en el discurso. Ojo que para mí es como hablar del siglo XXIII, porque las necesidades del pueblo son de hoy: los despidos, las cesantías y las suspensiones son hoy. Entonces, para los que están en esa posición ambigua, dubitativa o firme, se va diluyendo el que sean oposición. ¿Para qué voy a votar al suplente si puedo votar al titular? Es decir, si hay una oposición que es suplente del gobierno, van a elegir al oficialismo.

 

Puede ser parte de una estrategia: que el desgaste lo haga el kirchnerismo.

Si nosotros nos desgastamos, lo hacemos cumpliendo nuestros principios y convicciones, y el mandato que nos dio el pueblo. No especulamos. Por supuesto que cargar con todo el peso desgasta y uno lo vive en el Congreso.

 

En pocos meses, varios diputados dejaron el bloque que usted encabeza. ¿Qué opina de los que se fueron?

No quiero ser juez de esas situaciones. Reitero lo único que dije en su momento: los compañeros tenían todo el derecho del mundo de hacer lo que hicieron. Yo creo que fue un error, que se equivocaron, no creo que la fragmentación sirva para la unidad. El peronismo es amplio, es un movimiento que tiene mucha heterogeneidad, y lo que hay que hacer es conseguir la unidad en la diversidad. Fragmentar no sirve para ese objetivo. En una parábola de Cristo hay un perro muerto, con sarna, y la gente del pueblo lo miraba y decía qué perro sarnoso. Pero Cristo dijo: “Qué dientes blancos tiene el perro”. Yo prefiero ver los dientes blancos.

 

Hace poco, Miguel Ángel Pichetto y Juan Manuel Urtubey cuestionaron la convocatoria a la llamada “Marcha de la Resistencia”…

También creo que eso es un error. Las críticas hay que hacerlas hacia adentro, porque uno las hace hacia afuera y les da pasto a las fieras.

 

¿No le parece que el massismo es el espacio político que más está capitalizando el malestar hacia el gobierno?

Puede ser. Hace muchos años, en mi larga experiencia en el sindicalismo, en un Comité Central Confederal, le dije a un dirigente que estaba aprendiendo cuál era su característica discursiva. Le dije: “Ustedes son muy duros en los considerandos y muy blandos en las resoluciones”.

«Para los que están en esa posición ambigua, dubitativa o firme, se va diluyendo el que sean oposición. ¿Para qué voy a votar al suplente si puedo votar al titular?»

¿Y cómo lo ve a Massa?

No es un buen momento para que yo hable de Sergio Massa, porque en un reportaje reciente sostuvo que “la Argentina es el país del curro de los abogados laboralistas, que se afanan la plata de las empresas y de los laburantes”. Me sentí totalmente ofendido, porque soy un abogado laboralista desde que me recibí, y antes fui delegado de base y secretario general de un sindicato, y ejerzo mi profesión con mucho cariño, pasión y honestidad. Hablando de curros, tengo autoridad moral, porque rechacé un soborno de 20 millones de dólares. (N. del R.: Recalde se refiere a un intento de coima que vivió en 2007 para que cajoneara una ley por los tickets-canasta. Él lo denunció y fueron condenado dos empresarios).

 

Hace poco la CGT logró reunificarse, pero algunos sectores le reclaman un plan de lucha que se viene demorando. ¿Cuál es su mirada?

La unidad es un valor en sí mismo. Yo siempre dije, y después, al tiempo, me di cuenta que Perón también lo decía: si hay cinco centrales sindicales, no hay ninguna. Por eso, que la CGT, de estar dividida en tres, haya logrado reagruparse, me parece muy bueno. Ellos un poco instalaron la necesidad de la unidad como una etapa previa a cualquier otra. Por eso, para saber cómo renguea el perro hay que dejarlo caminar.

 

En el congreso donde la CGT selló la unidad, un grupo de gremios, la Corriente Federal Sindical, se retiró pidiendo un paro.

Sí, pero no dieron un portazo. Plantearon que siguen en la CGT y que estaban en contra de que no se haya decidido un paro general ni debatido un programa, y es una posición respetable y muy compartible. Insisto: el tema del movimiento obrero es una responsabilidad de los dirigentes y los jueces son los trabajadores.

 

Georgina García | Zoom
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¿Por qué la política va tanto a los tribunales?

Es una patología de los últimos tiempos. Las dos cosas: la judicialización de la política y la politización de la justicia. En cuanto a este segundo término, la enorme mayoría de los jueces y fiscales son personas que cumplen con su labor, y hay un grupúsculo que tiene una clara posición partidaria opositora a nuestro espacio. En sí, no está mal, lo terrible es que la vuelcan en actos judiciales.

 

¿Hay un sector de la justicia que, a toda costa, quiere llevar a Cristina a Comodoro Py?

Marijuan lo dijo. Fue un digno representante de ese grupúsculo. No me interesa si fue un on o un off the record, pero batió el récord de la sinceridad, quedó desnudo, como el rey, y representando a todo lo que fue el 18F. Ahí quedaron expuestos, defendiendo una muerte trágica, la de Alberto Nisman, que merece ser investigada, lamentable como cualquier muerte. Yo tenía preparadas las preguntas para Nisman. Es más, había escrito un artículo que se llamaba “Una denuncia marxista”, pero no por Karl Marx, sino por Groucho Marx, porque Nisman tenía dos escritos: uno laudatorio de Cristina y otro condenándola. Eso en cuanto a su rol de fiscal, yo no me voy a meter en la vida privada de una persona que murió, pero sí en lo patrimonial, porque hay gastos absolutamente injustificables hechos durante la función pública que van a pasar al acerbo hereditario. Entonces, hay que investigar.

 

¿Y qué va a ocurrir si se da la foto de la expresidenta en los tribunales?

Basta con ir a cualquier manifestación nuestra para saber lo que va a pasar. “Si la tiran a Cristina al bombo…”

 

¿Qué va a suceder?

Va a haber quilombo.

 

¿Se refiere a un “quilombo” político?

Obviamente. Va a haber manifestaciones en todo el país pidiendo por su libertad, como hacemos con Milagro Sala. Históricamente, el mismo episodio que sufrieron Yrigoyen luego del ’30 y Perón después de septiembre del ‘55 -en aquel momento eran golpes-, es lo que está padeciendo Cristina ahora. Pasó también con Dilma en Brasil. Todos los presidentes nacionales, populares y democráticos de Latinoamérica corren ese riesgo, que haya una descalificación de esta índole. Hasta sirve como pantalla y distracción. Hablando de eso, están las offshore y la complicidad de mucha prensa.

 

¿La situación de Milagro Sala es un ensayo de lo que puede pasar con Cristina?

Ernesto Sanz dio una explicación. Dijo que no había ninguna razón para detener a Milagro, pero era un Estado dentro del Estado y tuvieron que hacerlo. Sanz dijo que el fin justifica los medios. A confesión de parte, relevo de pruebas.

«Basta con ir a cualquier manifestación nuestra para saber lo que va a pasar. ‘Si la tiran a Cristina al bombo…'»

¿Qué evaluación hace de la forma en que el FPV reaccionó ante el caso López?

Así como soy intransigente en cuanto a los principios republicanos de legítima defensa y debido proceso legal, lo que pasa con López, y lo dijimos el primer día en el comunicado que sacamos, es que hay una presunción de culpabilidad, no de inocencia, porque fue encontrado infraganti delito. Ahora, si uno analiza las denuncias de corrupción que sufrieron funcionarios nuestros, en doce años y medio tuvimos dos condenados: Ricardo Jaime y Felisa Miceli. Estoy totalmente en contra de cualquier acto de corrupción, pero el nuestro no fue un gobierno corrupto. Tuvo algún funcionario corrupto, que es distinto.

 

Más allá de esto, el impacto en la militancia fue profundo.

Todos sufrimos un golpe duro. Cristina dijo que fue como un trompazo en el estómago. ¿A quién le puede gustar lo que hizo López? ¿O no somos seres humanos? Fue una ofensa a toda la militancia, a los miles y miles que después de laburar van a una charla, pegan un cartel o reparten un volante.

 

¿Cómo tiene que llegar el FPV a diciembre?

Vamos a seguir militando con la misma convicción y creo que a medida que pase el tiempo más clara va a quedar nuestra oposición a los actos negativos de este gobierno, que no son errores. Nuestro pueblo es bueno, quiere creer, quiere dar hándicap, no quiere conflicto, busca vivir en paz, tener salario y vacaciones, pero todo eso se va perdiendo. Y lo lamentable es que estamos en retroceso. Ya no pensamos en cómo recuperar o ampliar un derecho, estamos viendo cómo hacer para que no les quiten más derechos a los trabajadores, al pueblo, a las pymes. Estamos importando de todo, destruyendo empleo y empresas argentinas. Lo voy a decir en latín: no jodamos.

 

Cristina pidió armar un frente ciudadano. ¿En qué está esa tarea? ¿Cómo la evalúa?

En principio, es una afirmación muy peronista. El peronismo siempre fue frentista, no hay episodio donde no haya tratado de armar frentes. Lo que dice Cristina es que ampliemos. Obviamente, la sociedad argentina ya no es la del ‘45 ni la del ‘73, es otra y hay que integrar a todo el mundo.

 

Parece que al kirchnerismo le cuesta romper con la centralidad de la ex presidenta.

Es casi obvio, porque para mí Cristina es la conducción. Ella es una estadista. Lo que no maneja son nuestras ansiedades, pero maneja los tiempos.

 

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¿El PRO va a avanzar en una reforma laboral?

Creo que sí, porque son los ’90, y van a empezar con la ley de riesgo de trabajo, por eso estas declaraciones de Massa, que son las mismas manifestaciones que con más elegancia hizo Macri.

 

¿La edad jubilatoria es otro tema en esa agenda?

Claro. Macri dijo que quiere que haya menos ausentismo, menos accidentes de trabajo y más productividad y criticó a los sindicatos que firmaron una reducción de la jornada. Es exactamente al revés de lo que dice alguien que de esto ha estudiado históricamente mucho, que es la Organización Internacional del Trabajo. Ya en 1988 publicó una investigación sobre la industria y demostró que la limitación de la jornada trae tres consecuencias: disminuye el ausentismo, baja los accidentes y aumenta la productividad. Todo lo contrario a lo que Macri dijo que había que hacer para lograr esos resultados.

 

Según su diagnóstico sobre el rumbo del gobierno y los efectos que trae, uno debería pensar que es difícil sostener esta situación en el tiempo.

Sí, claro.

 

¿Y qué piensa que va pasar?

Van a tener que revertir las cosas que hicieron. Si es insostenible, van a tener que cambiar.

 

¿Lo ve al macrismo con ese talento?

No

 

¿Y entonces?

Perderá las elecciones

 

¿Las de medio término?

Y las otras. Mi lectura es que si el oficialismo sigue así, pierde en 2017 y en 2019.

 

¿Pierde solo?

Perón lo decía: “No es que seamos buenos nosotros, son malos ellos”.

 

Después de la derrota de 2015, ¿hubo una autocrítica en el FPV?

Por supuesto, todos hicimos autocrítica. Vimos qué pasó, por qué llegamos a esto, cuáles fueron las consecuencias. Incluso, hicimos autocrítica de nuestros doce años y medio de gobierno, qué cosas podríamos haber hecho y no hicimos, qué cosas hicimos que no fueron afortunadas.

 

¿Y a qué conclusiones llegaron?

Que no vamos a repetir los errores, vamos a repetir los aciertos.

 

¿Qué errores se marcaron?

Por ejemplo, no pudimos bajar más el trabajo no registrado. Cuando tomamos el gobierno, en 2003, estaba en 50% y lo llevamos hasta 33%, pero no pudimos perforar ese piso.

 

¿Sobre lo electoral también se hizo este análisis?

Claro. Yo tengo por lo menos tres ejes de errores que cometimos que no los vamos a cometer más, espero.

 

¿Se puede saber cuáles son?

Sí, cuando esté en el movimiento, adentro, le cuento.

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