Más militancia, menos Braga Menéndez

A una semana del cierre de campaña en la Capital, el kirchnerismo busca las mil y una maneras de acortar la distancia con Macri para llegar con chances al balotaje. La opción del cara a cara para vencer a Durán Barba y romper el cerco mediático. El efecto Schoklender y las razones estructurales: un mes de campaña no puede suplir cuatro años de trabajo político.

Ricardo Forster y María Pía Lopez pegaban obleas y entregaban volantes en plena calle Corrientes. Eran parte de la movida de los “Autoconvocados por la Reconquista de la Ciudad” que llamaron a través de correos electrónicos y redes sociales a movilizarse a favor de la fórmula Filmus-Tomada. Daba toda la sensación que la iniciativa de Carta Abierta surgía con algo de desesperación: faltan muy pocos días para las elecciones y la fórmula kirchnerista no se siente en la calle. Entonces algo había que hacer. Lograron convocar alrededor de 250 personas que se movilizaron desde Corrientes y Gallo hasta el Obelisco. En el trayecto se hacían paradas para dar lugar a distintos oradores: Alejandro Rofman, Horacio González, Eduardo Jozami, Ricardo Forster se subían a una mesita muy precaria y micrófono en mano arengaban discursos para “parar a Macri…”

La falta de militancia kirchnerista en la calle quedó patente en la esquina de El Cid Campeador cuando se hizo presente hace unos días Juan Cabandié en un acto de campaña. En ese encuentro sólo se convocaron unas pocas decenas de personas. Un ex legislador kirchnerista que antes de la definición de Cristina Fernández a favor de Filmus-Tomada apoyaba a Boudou, daba su explicación a ZOOM: “había poquísima gente porque no hubo una militancia que toque el timbre de la gente del barrio y ni siquiera le dejaron un volantito anunciando el acto en el Cid Campeador. Dentro del kirchnerismo, algunos piensan que la pelea es entre Durán Barba y Braga Menéndez. La política como si fuera un ámbito exclusivo del marketing. Entonces, ¿desde qué lugar criticamos los ’90 si nos movemos igual? ¿Cuál es el sueño? ¿Cuál es la utopía? ¿Cuáles son nuestras ideas fuerza para convocar y movilizar a los ciudadanos de Buenos Aires? Con pintar la pared con Néstor y El Eternauta no alcanza…Asi vamos fritos con Macri…”

Efecto Schoklender

Todas las encuestas lo dan ganador al actual jefe de gobierno, y las diferencias van desde 17 hasta 6 puntos. La cuestión es que en los ámbitos kirchneristas se reconoce el triunfo macrista en primera vuelta. El tema es que si la diferencia es muy amplia es prácticamente imposible darla vuelta en la segunda. Cristina Fernández genera sus simpatías en la Capital pero no suena que alcance para torcer el resultado.

Carlos Tomada en diálogo con la periodista Silvia Valerga reconocía que no se vive el mejor momento: “cada vez que vamos a una entrevista nos tiran con Schoklender, con los maestros de Santa Cruz. Y cuando elegimos a Rachid se armó el escándalo del INADI”. “Cuando nos hacen notas en Página 12, estamos hablando a los convencidos, y ni qué hablar si es en Tiempo Argentino. Como los demás medios son opositores, nos cuesta mucho llegar a la mayoría del electorado, y lo mismo pasa con los canales de televisión”, se sinceró totalmente.

Ricardo Foster, uno de los líderes de Carta Abierta, escribió en un diario de muy poca circulación, el BAE, Buenos Aires Económico, que “resulta insólito que en medio de una decisiva campaña por reconquistar la Ciudad de Buenos Aires, centro neurálgico de la Nación y, por eso mismo especialmente sensible ante ciertos conflictos, se desencadene el escándalo absurdo del INADI llevando la pelea entre Morgado y Rachid hasta los tribunales. Ni siquiera el enemigo hubiera desplegado una estrategia mejor para horadar las posibilidades, ciertas, de ganarle a la derecha macrista…” Sus palabras tuvieron poca repercusión, incluso en la prensa oficialista donde en algunos casos se prefiere evitar la crítica. Forster remataba su temor y advertía: “Esperamos que de una vez por todas levante vuelo la campaña, hasta ahora muy apagada, del Frente para la Victoria porque es nuestra obligación impedir que el macrismo logre perpetuar su proyecto de avasallamiento de Buenos Aires; y para eso es fundamental enfocar correctamente dónde está el adversario y dónde los amigos…”

Más militancia, menos marketing

Si el kirchnerismo de la ciudad pretende que la campaña política sea fundamentalmente en los medios, pierde de cabo a rabo. Es ahí donde justamente Macri es fuerte, está protegido, tiene negocios y auspicios del gobierno con las principales empresas periodísticas. Que Filmus muerda el polvo en la ciudad también es un triunfo de los medios más poderosos y concentrados. “La desastrosa gestión del PRO” vista desde la oposición política queda invisivilizada, tiene un cerco mediático de protección. Y mientras los nac&pop se burlan de la publicidad macrista, el marketing de Durán Barba está teniendo éxito. Y problemas de billetera no tienen: están gastando fortunas…

En relación a la profusa publicidad macrista, en la blogósfera nacional y popular se leen comentarios como el siguiente: -«Bienvenido», donde un intruso, embaucador, cuasimafioso como quien nos gobierna, pretende saludarnos a quienes ya vivimos acá hace un rato larguísimo….” Paradójicamente lo que irrita al “progresismo” estaría llegando bien a mujeres, jóvenes de clase media y baja que ven con buenos ojos el discurso antipolítico de Macri.

En la Casa Rosada, en estas horas había muchísima preocupación frente a una fórmula oficialista que no termina de arrancar. Sí queda claro que un mes de campaña no puede suplir el trabajo político de cuatro años. Y en este terreno el kirchnerismo no estuvo presente políticamente. En algunos sectores de la militancia cercana a Tomada afirmaban que “la lucha contra el macrismo, más que política o electoral, es ideológica y cultural, y no se puede ganar sólo con los medios de comunicación. Hace falta mucha acción concreta, coherente y sistemática.”

Es real que la figura de Cristina Fernández tiene mejor llegada a los porteños, pero eso no alcanza para dar vuelta la tortilla. En ese terreno, algunos analistas oficialistas rememoran que en “el 2003 Ibarra tenía la elección perdida contra Macri, pero el decisivo apoyo de Néstor Kirchner revirtió la situación. Ojalá Cristina lo pueda repetir con Filmus…”

La Presidenta tiene su adhesión, pero de ahí a que se convierta en superniña arrastrando a Filmus y Tomada hay un trecho, en parte de un electorado de clase media que no usa ni el hospital ni la educación públicas.

En la ya citada blogósfera “más o menos K”, que suele tener un buen termómetro de lo que pasa en los adherentes al gobierno, un comentarista se descargaba: “Filmus será un tipo serio, honesto y mucho más, pero cero carisma, cero simpatía, cero comunicación. Es la verdad muchachos, yo lo voté con Heller y ahora lo volveré a votar, pero no me pidan que aguante más de 2 minutos un reportaje porque me mueroooooooooo, siempre dice lo mismo, siempre el mismo tono. Falta creo yo un cambio de discurso, Filmus tiene que cambiar el discurso, no puede repetir lo mismo que en el 2007, ya no…”

Efecto «Muñeca brava»

En las huestes oficialistas se esperanzan que en los 30 días anteriores al ballotage se pueda remontar la cuesta: es difícil pero no imposible. Algunos especulan en cuál podría ser “el Schoklender” de Macri que ayude a dar vuelta la taba. No es sencillo: el cerco mediático al ex presidente de Boca es enorme. Es obvio que Clarín, tanto política como económicamente, lo defiende a muerte. No es moco de pavo un contrato de 275 millones de dólares en computadoras e Internet. Hay que tener en cuenta que el día que allanaban la oficina de quien fuera apoderado de las Madres de Plaza Mayo, Mauricio Macri iba a declarar por la causa de la UCEP. La cobertura sobre Schoklender inundó todos los medios y lo de la UCEP fue abiertamente silenciado. Muchos medios, por dinero y convicción, parecen tener una especie de Manual PRO para editar las noticias que tienen que ver con Macri.

En fin, en política nada es definitivo, nadie tiene totalmente “la vaca atada” y sorpresas te da la vida. Así como no es conveniente que Cristina Fernández haga la plancha porque tiene todas las encuestas a favor, a Macri, si se duerme, le podría llegar a entrar alguna bala.

Aunque no conviene solo aferrarse a sus polleras, la «muñeca brava” Cristina Fernández puede ayudar cuando salga al ruedo. Cuatro de cada diez porteños la miran con muy buenos ojos. La cuestión es si esa mirada se traslada a Daniel Filmus y Carlos Tomada. Aunque así fuera, hay muchas más cosas que tienen que pasar para destronar a la derecha en la ciudad de Buenos Aires.

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