Mar del Plata: La precariedad permanente

Mar del Plata es la ciudad de lo transitorio, la ciudad donde los distintos poderes que en ella reinan (menos el del pueblo), obligan a sus autoridades a someterse mansamente a los mismos o a hacer equilibrio y malabares ante las exigencias contrapuse-tas o intereses diferentes de los distintos factores de poder. En realidad, los sectores políticos marplatenses mayoritariamente juegan una especie de «bonapartismo» subdesarrollado oscilando entre un lobby y un apriete permanentemente

Esto es consecuencia lógica de la falta de marco ideológico, del maldito «pragmatismo» que con el menemismo a la cabeza destrozó la vida social, económica y política del país.

La necesidad de conformar los intereses de todos los poderosos hace que los problemas de fondo no se resuelvan, que las ordenanzas tarden meses o no salgan, que los «cajoneos» de expedientes sea un hábito político en el ejecutivo y el legislativo comunal.

Así tenemos que una vez más vuelve a la mesa de discusión la licitación del transporte. Sin conocer el proyecto, estamos seguros que no contempla la posible presentación de verdaderas cooperativas de trabajadores del volante.

Tenemos absoluta certeza de que tampoco contempla la existencia de servicios auxiliares desde las zonas no atendidas por «falta de rentabilidad» hasta los recorridos de las líneas que solo circulan por las zonas de «alta rentabilidad«.

Con certeza no se plantean en ese pliego, servicios de lujo (televisión y aire acondicionado) «punto a punto» durante el verano, de modo que los turistas de alto poder adquisitivo (que no toman micros de línea ni taxis) dejen sus autos en las cocheras aligerando el tránsito en las horas pico del turismo.

También está en el tapete el tema del depósito, tratamiento y recolección de residuos, otra vez con el cuchillo en la panza, sin perspectivas ciertas de poder superar esa vergüenza nacional que es el colapsado predio actual.

Por otro lado el Poder Ejecutivo Nacional, buscando disminuir el desempleo, ha hecho un importante aporte para la solución del problema de los pavimentos vencidos, casi sin excepción, de la ciudad de Mar del Plata.

– ¿Cuáles calles se van a reparar?

No le quepa duda, aquellas en las que los frentistas tienen suficiente poder adquisitivo para pagar la obra.

Mientras tanto no hay agua potable ni cloacas en sectores ampliamente poblados del distrito. El emisario submarino sigue sin terminar (de eso no se habla).

El mar se sigue comiendo las playas y la costa. No hay una política firme de recuperación de la industria metalúrgica mediana que colapsó o se fue de nuestra ciudad. Y la salud la siguen atendiendo los hospitales provinciales.

No habrá llegado la hora de preguntarnos:

– ¿si playas y costas las tiene que arreglar la provincia?

Si la pavimentación de las calles la tiene que financiar el estado nacional; si la salud corre los avatares de la alicaída salud provincial; nos pueden decir los sabios.

¿Para qué elegimos cada dos años concejales y cada cuatro intendente? La pregunta es cruel pero no insensata.

el negro Juan

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