“Manuscrito de un desaparecido en la ESMA”, una investigación sobre la guerrilla peronista y el caso Revelli-Beaumont

Por Causa Popular.- Un gran secreto de la historia política argentina ha sido revelado y uno de los testamentos políticos más significativos de los 70 ha salido a la luz. Se trata de “Manuscrito de un desaparecido en la ESMA. El libro de Jorge Caffatti”, una investigación de Juan Gasparini que contiene una reconstrución acabada del hecho fundacional de la lucha armada en la Argentina, el asalto en Buenos Aires al Policlinico Bancario por la organización Tacuara en agosto de 1963, la denominada «Operación Rosaura». La obra contiene una historia completa de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), una de las vertientes de la guerrilla peronista y recoge a su vez toda la verdad sobre el único hecho revindicado como guerrillero argentino fuera del país, el secuestro del director de Fiat en Francia, Luchino Revelli-Beaumont en 1977. Allí el secreto revelado: el artífice fue Héctor Villalón, ex delegado de Perón en los años 60, hoy un magnate que vive una vejez tranquila en Brasil. El libro publica el hasta ahora primero y único manuscrito conocido de un desaparecido en la ESMA, las memorias de Jorge Caffatti, el personaje que oficia de hilo conductor del libro, escrito poco antes que lo asesinaran en 1978. Caffatti fue uno de los precursores de la lucha armada en la Argentina y su documento escrito en cautiverio permite reconstruir el pensamiento de una generación que fue bisagra entre la “resistencia peronista” y el levantamiento popular de los años sesenta y setenta.

El 13 de abril de 1977, al caer la noche, el Director de la FIAT en Francia, Luchino Revelli-Beaumont, italiano de 58 años, fue raptado en pleno centro de París, por tres desconocidos que trompearon a su chofer, Henri Millot.

Los secuestradores se identificaron como miembros de un Comité de Unidad Revolucionaria Socialista (CURS), pidiendo inicialmente a la FIAT un rescate de 30 millones de dólares, suma que finalmente se redujo a 2 millones de dólares, al cabo de casi tres meses de negociaciones secretas.

Las peripecias fueron cubiertas ampliamente por la prensa francesa e italiana, alimentada por los secuestradores, quienes enviaron fotos de la víctima y sus exigencias. Finalmente la FIAT y el CURS pactaron que además del rescate de 2 millones de dólares, la empresa pagaría también la publicación de un manifesto de la clase obrera redactado por los secuestradores.

Ese manifesto salió 21 de junio de 1977, entre otros, en los diarios Le Monde y el Corriere della Sera, pero a los pocos días la primera tentativa de pago fracasó. La policía fue alertada por la propia FIAT que el dinero había sido puesto disposición de cuentas bancarias en Zurich y Ginebra, abiertas por los secuestradores con documentos de identidad apócrifos. Estos fueron avisados a través de contactos en la banca helvética y no se presentaron retirar el dinero.

A principios de julio de 1977 el entonces ministro del interior de Italia, Francesco Cossiga, prohibió que una segunda tentativa de pago se efectuara en Genova. Días después la tercera tentativa se realizó exitosamente en Ginebra. Un ex policía suizo bajo las ordenes de la FIAT entregó un maletín con 2 millones de dólares a los secuestradores sobre un puente de la ciudad helvética. A las 72 horas Luchino Revelli-Beaumont fue liberado en París, cuando amanecía el 11 de julio de 1977.

Esa misma tarde Revelli-Beaumont celebró una conferencia de prensa, ampliamente comentada en diarios y revistas, donde declaró que había sido bien tratado en cautiverio, agradeciendo a la FIAT, a su familia, y al ex diplomático francés, Albert Chambon, quien fuera uno de los intermediarios con los secuestradores.

Sin embargo, el 22 de julio, siete de los secuestradores fueron detenidos en España, detectados por las llamadas telefónicas que realizaran dos de ellos, hechas desde hoteles en Zurich y Ginebra a sus domicilios en Marbella y Madrid, mientras preparaban la primera tentativa de cobro del rescate abriendo cuentas bancarias con nombres falsos.

Seis de los detenidos eran argentinos, tres de ellos con antecedentes en la violencia política de los años 60 y 70. Se trataba de Horacio Rossi, Alfredo Roca y Carlos Arbelos, incriminados en un sangriento asalto a un hospital bancario en 1963 en Buenos Aires, asumido por el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT). Roca y Arbelos integraron posteriormente las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), una de las ramas de guerrilla urbana que luchara contra la dictadura militar que imperara en Argentina entre 1966 y 1973.

Los otros cuatro detenidos eran delincuentes comunes: Héctor Iriarte, Luis Alberto Ramos, Víctor Castillo y Vincenzo Giarratana, este último de origen italiano. Los siete invocaron un móvil político antidictatorial en el secuestro de Revelli-Beaumont, razón por la cual la Audiencia Nacional de España, no acordó las extradiciones a Francia, dejándolos en libertad en diciembre de 1977.

Entre tanto, otro implicado argentino fue detenido en París durante el mismo mes de julio de 1977, asimismo con antecedentes en el peronismo: Héctor Villalón, quien militara en el pasado de Argentina con algunos de los capturados en España. Villalón se presentaba como hombre de negocios, con residencias en Francia, España y Suiza, y había intercambiado llamadas telefónicas con los secuestradores en Zurich y Ginebra.

Pero a fines de aquel verano europeo de 1977, Villalón fue puesto en libertad por el juez de instrucción competente en París, quien también liberó a Héctor Aristy, un ex diplomático de la República Dominicana refugiado en París, amigo de Revelli-Beaumont, detenido bajo sospecha de ser cómplice de los secuestradores, encubierto en una supuesta mediación ante los mismos.

En 1980 la justicia de París condenó en contumacia a cadena perpetua a los siete liberados de España. Dos de ellos, Iriarte y Rossi, creyéndose al abrigo de los mandatos de INTERPOL mantenidos por Francia, fueron detenidos en 1982 y 1983 en Italia y Brasil. Extraditados a Francia, fueron juzgados y condenados a 8 y 6 años de cárcel en 1985.

Durante ese proceso se supo que el argentino Jorge Caffatti, jefe de los secuestradores de Revelli-Beaumont, no logró ser detenido en 1977, escapando a Argentina, donde en 1978 fue secuestrado, torturado y asesinado en el campo de concentración de la dictadura militar que existiera en la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires, que hiciera desaparecer a unas 5 mil personas.

El reportaje periodístico que ahora publica el periodista argentino Juan Gasparini, revela que Jorge Caffatti dejó un manuscrito póstumo antes que lo mataran en la ESMA, donde relata su vida de guerrillero peronista junto a varios de los demás implicados antes mencionados (Rossi, Roca y Arbelos) dedicando gran parte del relato a dar su versión sobre el secuestro de Revelli-Beaumont.

Confrontando ese documento con las memorias de Revelli-Beaumont, publicadas en 1996, y tomando en consideración otros múltiples testimonios, el libro de Juan Gasparini prueba que el antes mencionado Héctor Villalón fue el artífice del secuestro del Director de la FIAT, que tuvo la complicidad de Héctor Aristy, y que los 7 detenidos en España fueron meros ejecutores de la operación.

No obstante, gracias a un equipo de varios abogados de París, Héctor Villalón consiguió ser puesto en libertad alegando que sus contactos telefónicos con los secuestradores en Suiza obedecían a un pedido de Madame Revelli-Beaumont, que le solicitó averiguara quienes habían secuestrado a su marido.

De acuerdo al testimonio de Madame Revelli-Beaumont recogido en el libro de Gasparini, ella no conoció a Villalón y nunca fue llamada a declarar por la justicia, ni llegó a ser consultada por el juez de instrucción que entendía en la causa.

A su vez y siguiendo el testimonio de Luchino Revelli-Beaumont recabado por Gasparini, durante los interrogatorios a los que lo sometieron los secuestradores, se le mencionaron datos de su vida privada que solo conocía Aristy, como que su hermana lo había salvado de un accidente de montaña cuando era joven, y que su padre fue profesor en Sicilia antes de llegar a ocupar la Rectoría de la Universidad de Genova.

En esa ciudad de Italia vive actualmente el matrimonio Revelli-Beaumont. Héctor Villalón es hoy un prospero empresario radicado en Sao Paolo, Brasil. Héctor Aristy dirige actualmente en la República Dominicana el Partido Revolucionario Social Demócrata, miembro de la Internacional Socialista. Ambos negaron tener vínculos con el secuestro del jefe de la FIAT en Francia. El sumario judicial prescribió en el 2002, con la mayoría de los autores impunes.

Al propio tiempo el libro de Juan Gasparini informa que el entonces presidente de Francia, Valery Giscard d’Estaing, supo donde tenían secuestrado a Revelli Beaumont en las afueras de Paris, pero ordenó que no se interviniera.

El caso Revelli-Beaumont es un capítulo en el libro de Juan Gasparini, dedicado a trazar la biografía de Jorge Caffatti y a transcribir el manuscrito que redactara antes que lo asesinaran en el centro clandestino de detención de la ESMA en Buenos Aires, reconstruyendo todas las etapas de sus 35 años de vida.

Juan Gasparini (Azul, Argentina, 30 de abril de 1949) reside en Ginebra desde 1980, donde colabora periodísticamente, entre otros, con El Periódico de Catalunya (Barcelona), Proceso (México), El Tiempo (Colombia), La Nación, (Chile), Infosud (Suiza). Es autor en la Argentina de La pista suiza (1986), Montoneros, final de cuentas (1988), El crimen de Graiver (1990), La injusticia federal (Edhasa, 2005) y La fuga del Brujo – Historia criminal de José López Rega (Norma, 2005). En España ha publicado Roldán-Paesa, la conexión suiza (1997), Borges: la posesión póstuma (2000) y Mujeres de dictadores (2002), estos dos últimos distribuidos también en América Latina. Es coautor, con Norberto Bermúdez, de El testigo secreto (1999) y La prueba (2001), y con Rodrigo de Castro de La delgada línea blanca (2000), que obtuvo el Premio Rodolfo Walsh de Literatura de no ficción 2001 en la Semana Negra de Gijón. En 1985 se diplomó en periodismo en la Universidad de Friburgo y en 1988 se doctoró en sociología en la Universidad de Ginebra. Es integrante de la Organización No Gubernamental (ONG), “Nuevos Derechos del Hombre” (NDH), acreditada ante Naciones Unidas.

Juan.Gaspari@ties.itu.int

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