Manu Chao: mi sueño son miles de pequeñas revoluciones

Por Prensa Latina.-

El cantautor franco-español Manu Chao, un cuestionador sistemático de lo que llama «democracia enferma», afirmó aquí que el único remedio ante ello es «organizarnos todos desde abajo». En entrevista concedida al diario Juventud Rebelde poco antes de partir, rumbo a Venezuela, desde la capital cubana -donde ofreció el miércoles último un multitudinario concierto-, precisó que su sueño son miles y miles de pequeñas revoluciones.

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Es la única solución, a su juicio, frente a esa democracia minada por la enfermedad que la consume. Otra -subrayó- no vendrá desde arriba. Abundando en el tema, señaló: nos toca organizarnos a nivel de barrio. En Europa y en muchos lugares del mundo no estamos esperando que nos arreglen las cosas.

Hay una noción muy importante para mi, que es la de vecindario. Tenemos que entendernos y buscar la manera de ayudarnos, de colaborar entre vecinos -añadió.

Hijo del escritor y periodista Ramón Chao, Manu acostumbra a recorrer el mundo, y en especial América Latina, no solo oteándolo desde el balcón de un escenario sino recorriéndolo, paralelamente, en sus arterias percutientes: bares, universidades, mercados.

Lugares que le permitan conectarse con la gente, saber cómo piensan, cuáles son sus realidades, convicciones, esperanzas y problemas.

En su concierto en la Tribuna Antimperialista José Martí, a unos pasos de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, derrochó energía y no vaciló en proclamar, una vez más, que el presidente de ese país, George W. Bush, «es el hombre más peligroso del planeta y enemigo de nuestros hijos».

Manu Chao es fiel a sí mismo y se ríe de los calificativos y las etiquetes con que pretenden encasillarlo sus detractores. Algunos lo llaman anarquista, ?cómo se ve usted?, le preguntó la periodista de Juventud Rebelde.

Su respuesta fue contundente. Yo soy Manu -afirmó. Bastaba con eso. Casi se puede adivinar su encogimiento de hombros.

Manu Chau

De abanderado del rock mestizo al frente de Mano Negra a gurú musical e ideológico del sector de la población más concienciado con los problemas del mundo moderno. Manu Chao es un artista singular que lleva muchos años sin perder el oremus de su carrera, siempre enfocada de un modo coherente y realista.

Su andadura en solitario ha amplificado la onda expansiva del mensaje globalizador que se intuía en el discurso de su anterior banda, llevándole a los primeros puestos de popularidad en nuestro país.

El artista nace en París en 1961, hijo de padres españoles. Su vida en el extrarradio de la gran ciudad le pone en contacto con otras culturas, cosa que mezclada con un incipiente interés por el punk empieza a definir las coordenadas artísticas de su carrera.

Durante su adolescencia milita en formaciones de punk y rockabilly hasta que en 1986 forma Mano Negra. El éxito en Europa, un notable fiasco en los Estados Unidos y las legendarias giras-viaje por América del Sur -en tren, en barco…- forman parte de la historia de una banda fundamental en el panorama rockero de finales de siglo.

En cierta manera, podrían ser considerados como una alternativa europea y multicultural al crossover patentado por Jane’s Addiction al otro lado del charco, muchas veces con The Clash como punto de referencia.

En 1995, con muchos problemas en la formación, Mano Negra se trasladan a Barcelona, donde poco después se separan definitivamente. Manu Chao mantiene algunos de sus antiguos componentes y junto a otros músicos forma el colectivo Radio Bemba Sound System, aunque su idea de dar lugar a una emisora de radio pronto se ve reconvertida en ser la banda de acompañamiento del francés.

Un nuevo viaje por América Latina en compañía de su guitarra y un cuatro pistas le permiten acumular el suficiente material e inspiración como para dar lugar a su primer álbum en solitario. Clandestino aparece en 1998 y sus efectos se hacen notar de forma progresiva. Los medios se hacen eco de la calidad del álbum, llegando a ser considerado como el mejor trabajo del año en la categoría internacional de la prestigiosa revista Rock De Lux. De la misma forma, se establece una idealización del artista como héroe de los movimientos sociales más (anti) globalizadores -y también decididamente crusties-, aunque también capta la atención del público mayoritario.

Capaz de montar un concierto en cualquier rincón del barrio gótico de Barcelona o de agotar las localidades de sus actuaciones registradas sin la ayuda de ningún recurso publicitario más allá del boca a boca, el parisino es una de las personalidades más características de la Ciudad Condal, aunque su talante nómada pronto puede llevarle a cualquier otro lugar del planeta.

Su éxito no se limita a nuestro país, sino que también le reporta alegrías en muchos puntos de Europa e Hispanoamérica.

Su segundo trabajo llega en 2001 y lleva por título Próxima estación: Esperanza, un nuevo ejercicio de orfebrería mestiza que gracias a la difusión del single Me gustas tú alcanza unas considerables ventas, pese a no contar con la frescura de su predecesor.

Durante la fiesta mayor de Barcelona de este mismo año reúne a unas 80.000 personas en un concierto gratuito, celebrado en pleno centro de la ciudad.

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