Malvinas: “los diarios minimizan la importancia del hecho político”

Por Rolando Mermet, especial para Causa Popular.- Con la consigna de que «Malvinas es una causa nacional y una bandera inclaudicable» y para revertir el «olvido al que fueron sometidos», el presidente Néstor Kirchner aumentó en un 130 por ciento las pensiones que reciben los ex combatientes y el derecho a cobrar las asignaciones familiares, entre otros beneficios. De esta manera, los veteranos que cobraban alrededor de 400 pesos pasarán a cobrar 924, tendrán derecho a percibir la asignación mensual por esposa e hijo y la anual por escolaridad, además de que, en caso de muerte, sus deudos cobrarán la totalidad del beneficio porque es una «pensión honorífica». Sin embargo los grandes medios no reflejaron la importancia del hecho. Causa Popular reproduce la opinión de Rolando Mermet sobre los anuncios que fueron realizados durante un acto que presidió Kirchner en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno colmado de ex combatientes, mientras en la explanada otros 500 veteranos siguieron los discursos a través de una pantalla gigante y esperaron hasta que el propio presidente, junto a varios de sus ministros, salió a saludarlos.

“Para Clarín, el tema apenas merece unas líneas perdidas de Atilio Bleta. Pagina 12 y La Nación, centran su crónica en el aspecto «gremial» de la reivindicación económica otorgada. Nadie reflexiona sobre las palabras del presidente. Sobre la extraordinaria importancia del hecho político que está produciendo.”

“Estimo que esto no es casual. Se cubre la nota, porque no hay más remedio que hacerlo. Pero se lo minimiza. Esta actitud periodística se inscribe en una línea de acción desarticuladora de nuestra conciencia nacional y que fomenta la pérdida de identidad de los argentinos. Apunta al extrañamiento de nuestras gestas. Al olvido de nuestros héroes.”

“Debemos rescatar las palabras del presidente porque es central recuperar la memoria histórica, y el orgullo nacional como prerrequisito de la lucha por la emancipación y la justicia social. En lo personal, deseo destacar algunos conceptos del discurso del presidente como cuando subraya su reivindicación de los veteranos de guerra, llamándolos correctamente veteranos de la Gesta de Malvinas, y criticando el infame y conmiserativo «los chicos de la guerra», del alfonsinismo. Ataca a renglón seguido con acierto la «desmalvinización», que fue la expresión en el plano ideológico y superestructural, de las «privatizaciones y desregulaciones» aplicadas en el
plano económico. Luego vincula la reparación material que se está otorgando, con una reparación histórica «remalvinazadora» de estricta justicia.”

Dice luego el presidente (y nosotros no lo hubiéramos hecho mejor):

«Malvinas es causa nacional, es causa de todos los argentinos, es causa del Estado nacional, es causa de la Patria y es una bandera irrenunciable e inclaudicable que nunca habremos de bajar, la defenderemos en todos los foros que tengamos que defenderla. Y la llama viva de Malvinas son ustedes.»

Y cierra:

«Por ustedes, por vuestras familias, por vuestros viejos, por nuestros muertos, los que cayeron allá y los que cayeron olvidados acá, por esa conciencia de Nación y de patria que tanta falta nos hace para reconstruir la Argentina, Dios quiera que juntos, con
esa fuerza de recuperar nuestra autoestima, de sentirnos más argentinos que nunca, de entrar a recuperar los símbolos, nuestras epopeyas, nuestra valentías, podamos dar todas las lecciones y todos los pasos que esta patria necesita. Ustedes son un ejemplo vivo».

Saludo calurosamente la política que el gobierno ha asumido en el tema Malvinas, y la contundente respuesta que dio al justo reclamo de los veteranos de guerra.

Como decía Teodoro Boot, en artículo reciente sobre ENARSA, «estos son tiempos de Biblias, no de Orfebrerías.»

Hay que agarrarse fuerte de tres o cuatro verdades fundamentales del pensamiento nacional, y darle para adelante con decisión, sin medias tintas.

Tal cual se hizo en este tema. O tal cual se hace en la política de los DDHH, donde existen definiciones claras. Avanzar, bandera al viento, corazón en ristre.

Hay que Remalvinizar al país.

Todos somos excombatientes Sr. Presidente. Somos veteranos de guerra de la búsqueda de un trabajo, somos combatientes de la producción, de la educación, de la salud. Estamos dispuestos a pelear, a pasar necesidades y a enfrentar nuevamente a la OTAN, si se nos convoca a una epopeya, como lo estuvimos en Malvinas.
Lo respaldamos en la puja frente a las presiones del FMI y los acreedores externos, porque la soberanía de los argentinos, no empieza ni acaba en Malvinas.

En las jornadas históricas de Diciembre del 2001, los veteranos de guerra-ciudadanos, también armamos una gran carpa en Plaza de Mayo. A puro coraje. A puro hartazgo. Enfrentamos los gases y los palos. Tuvimos nuestros muertos. Tenemos nuestros mártires.

Ellos están aún esperando, una respuesta contundente de su parte como la que acaba de brindarse ayer a los veteranos de guerra.

Ese es el camino Sr. presidente.

Malvinas, Argentina, la lucha no termina !!!!

Rolando Mermet
rmermet@yahoo.com.ar
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PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER DURANTE EL
ACTO DE ANUNCIOS A LOS VETERANOS DE GUERRA DE
MALVINAS.

Señor presidente provisional del honorable Senado de la Nación; señores ministros del Poder Ejecutivo; señores jefes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad;
veteranos de la gesta de Malvinas; autoridades nacionales y provinciales; amigos y amigas: quiso Dios algo que para quien les habla es muy sentido, que
podamos estar juntos acá en este Salón Blanco, donde muchas veces se pensaron tantas cosas y el pueblo argentino tuvo que poner el pecho tantas veces, que
hoy podamos estar junto a ustedes.

Los veteranos de Malvinas, como les dicen; los chicos, como les quisieron decir algunos tratando de disminuir el valor, la lucha y la conciencia nacional que tuvieron allá en 1982 y que yo los vi llegar al sur para ir a dar la batalla por la Patria; el olvido
permanente al que fueron sometidos y al que fue sometida la causa de Malvinas con aquella famosa teoría que decía que había que desmalvinizar el corazón de la Patria, cuando si se hubiera tenido identidad nacional y la calidad de saber lo que es el
ser nacional se hubiera tomado con toda fuerza el sentido de la Guerra de Malvinas y de quienes fueron allí a luchar, que no fueron a una guerra por una guerra, no fueron a servir a un gobierno nacional determinado, sino que fueron a servir a esa causa tan
noble que es la causa de la soberanía nacional de la Patria, de la dignidad nacional, por la que los argentinos estamos eternamente reconocidos.

Lamentablemente, como muchas de las cosas que pasaron en la Argentina, todo fue paulatinamente en olvido y también para tratar de obtener réditos políticos
coyunturales los distintos gobiernos de turno en vez de hacer una dignificación definitiva de quienes evidentemente merecen estar en el corazón permanente
de todos los argentinos.

Nuestra intención hoy, muchachos, muchachas, amigas y amigos aquí presentes, compañeros, compañeras, es cumplir con un mandato de la Nación. No es una
decisión de un presidente, sino que es una decisión del pueblo argentino: tratar de empezar a recorrer el camino al revés de lo que se hizo hasta ahora con
quienes combatieron por la Patria y después se transformaron en una carga de todos los argentinos o de algunos argentinos y algunos dirigentes argentinos, porque el pueblo argentino los reconoció permanentemente con el calor, el cariño y el amor
total que les ha brindado.

Por eso, la verdad es que cuando tuve la oportunidad de conversar en los distintos viajes en muchos lados con ustedes -mantenía permanentemente contacto con los
combatientes de la provincia de Santa Cruz o nos juntamos en Tierra del Fuego cuando se recordó hace 2 ó 3 años atrás el Día Nacional de Malvinas allí- no podía creer muchas de las cosas que nos tocaron ver y palpar: primero, la tremenda desorganización que existía en el área; segundo, cuando me decían la forma que fue construida y elaborada la pensión de Malvinas; tercero, que no se podía tener asignación por cónyuge
ni por hijo; cuarto, el olvido. (Aplausos) No podía entender cómo no se había avanzando ni se habían solucionado temas en cuanto a la salud, a la vivienda,
etcétera, temas que eran fundamentales y centrales.

Les quiero decir, porque creo que muchas veces las palabras están demás y los hechos valen por sí mismos, que ésta es su casa, que este Presidente temporal de la historia y quienes nos acompañan acá estamos enteramente a vuestra disposición, que Malvinas es
causa nacional, es causa de todos los argentinos, es causa del Estado nacional, es causa de la Patria y es una bandera irrenunciable e inclaudicable que nunca habremos de bajar, la defenderemos en todos los foros que tengamos que defenderla. Y la llama viva de
Malvinas son ustedes. (Aplausos)

Por ustedes, por vuestras familias, por vuestros viejos, por nuestros muertos, los que cayeron allá y los que cayeron olvidados acá, por esa conciencia de Nación y de patria que tanta falta nos hace para reconstruir la Argentina, Dios quiera que juntos, con
esa fuerza de recuperar nuestra autoestima, de sentirnos más argentinos que nunca, de entrar a recuperar los símbolos, nuestras epopeyas, nuestra valentías, podamos dar todas las lecciones y todos los pasos que esta patria necesita. Ustedes son un ejemplo
vivo.

Muchas gracias por estar acá, ésta es su casa, yo la comparto con ustedes. Muchas gracias.

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