Lugo oficializó su candidatura presidencial y se convierte en el único candidato popular de los próximos comicios

Acompañado por cientos de simpatizantes, el ex obispo paraguayo, Fernando Lugo, formalizó el último día de enero su candidatura presidencial para los comicios generales del próximo 20 de abril, con el apoyo de sus seguidores y advertencias al Tribunal Electoral de que no permitirá el fraude. El ex obispo del departamento de San Pedro, acudió un día antes de que venciera el plazo de inscripción al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) para registrarse como candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición que integran ocho partidos políticos y una veintena de movimientos sociales. Del otro lado, el mesiánico Lino Oviedo se prepara para la derrota.

El ex religioso proviene de las Comunidades Eclesiales de Bases, un sector de la iglesia católica, y dirigió por más de diez años (1994-2005) la Diócesis de San Pedro del Ycuamandyyú, una de las más pobres y olvidadas del país.

Lugo renunció al sacerdocio hace poco más de un año para competir en las elecciones y derrotar al gobernante Partido Colorado, en el poder desde hace 61 años. “Más que nunca podemos afirmar con certeza que estamos unidos para el cambio”, dijo Lugo tras cumplir el trámite ante sus seguidores. “Esta demostración de unidad, esta demostración de aprecio y de cariño la vamos a retribuir porque no los vamos a defraudar a ninguno de ustedes en el próximo gobierno. Y el pueblo, como se merece, estará en el poder”, agregó el candidato opositor durante el acto de inscripción de candidatos de la APC.

Para estas elecciones se presenta con apoyo del Partido Liberal, la primera fuerza opositora, que postula a Federico Franco como candidato a vicepresidente. La coalición lleva adelante una campaña contra el fraude electoral y cerrando filas en contra de la posible impugnación de su candidatura, rumor que no cesa desde las entrañas del oficialista Partido Colorado, que busca de esta manera truncar la carrera política del popular ex Obispo. El Partido Colorado más que nunca ve amenazado su larga hegemonía, la cual estuvo 35 años sosteniendo al dictador Alfredo Strossner.

Desde la vereda de enfrente, las centrales sindicales y organizaciones campesinas llaman a sus asociados a declarar manifestaciones masivas si impugnan la candidatura de Fernando Lugo. La coalición opositora también se resiste a la utilización de urnas electrónicas en la votación, porque teme que pudieran ser manipuladas por el oficialismo.

La (ANR) Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado, eligieron a la ex ministra de Educación Blanca Ovelar de Duarte como su candidata, luego de una reñida y disputada interna en las primarias donde no faltaron las acusaciones de fraude de parte de su contrincante Luis Castiglioni, ex vicepresidente y últimamente acérrimo opositor al presidente Nicanor Duarte Frutos, mentor de la candidatura de Ovelar.

La oficialista Blanca Ovelar inscribió su candidatura a presidente y a su vicepresidencia al diputado colorado Carlos María Santa Cruz ante la justicia electoral el pasado lunes 28 de enero y se convirtió en la primera mujer que competirá por la presidencia del Paraguay. Además del ex obispo Lugo, disputarán en las elecciones del 20 de abril, el ex general golpista Lino Oviedo, y el empresario católico Pedro Fadul. En los comicios de abril, los paraguayos elegirán presidente y vicepresidente, gobernadores, legisladores nacionales, regionales y para el Parlamento del Mercosur.

El retorno del mesiánico

Su obsesión por el poder y su fortuna no tiene límite. Dueño de un ego autoritario, mesiánico y populista, enriqueciéndose ilícitamente cuando era el hombre fuerte de la milicia paraguaya, el ex general golpista Lino Oviedo vuelve hoy a la arena política siendo candidato por su partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE).

Luego de purgar la mitad de su condena de diez años de cárcel por una asonada en 1996, que movilizó a la comunidad internacional, Oviedo aparece hoy de nuevo en la escena gracias a una maniobra política del presidente Duarte Frutos, quien buscando desorientar el mapa político y poner en jaque a la Concertación Nacional (coalición opositora conformada en su momento por partidos políticos y movimientos sociales que impulsa la candidatura presidencial del ex obispo católico Fernando Lugo y que incluía al UNACE, liderado por Lino Oviedo desde una prisión militar.

El ejecutivo en una hábil maniobra buscó de esta manera reducir las ventajas del ex religioso que hasta ese momento aventajaba en todas las encuestas y era el candidato de consenso de toda la oposición.

Muy lejos de aquel momento de refugiado político del gobierno de Carlos Menem, Oviedo vuelve esta vez a la Argentina como candidato presidencial para las elecciones del próximo 20 de abril. Tiene previsto mítines políticos en el conurbano bonaerense con miembros de la colectividad paraguaya.

En otra recorrida por los países limítrofes, esta vez en Brasil y durante una reunión con empresarios del Estado de Sao Paulo, el ex general afirmó que cuando llegue a la presidencia del país va ser el mejor embajador de Brasil en Paraguay, refiriéndose a que va a cuidar las inversiones brasileñas. Como Stroessner lo fue durante tantos años, Oviedo también demuestra que es un fiel soldado de Itamaraty, si hasta sus asesores y equipo de campaña son brasileños.

En su alocución durante la firma de acuerdo entre la Alianza Socialista y el ex obispo Lugo, éste tomó distancia de lo dicho por Oviedo afirmando que no será un «embajador» de Brasil sino un servidor del pueblo y que tan poco será empleado de Brasil, refiriéndose a la binacional Itaipú, sino su socio. Resaltado por la prensa paraguaya las declaraciones de los dos principales artífices de la oposición, el polémico ex general anotó su candidatura a la presidencia del Paraguay por el partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE) ante el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) el pasado 30 de enero.

Su compañero de fórmula será el empresario Nicolás Luthold.
El general retirado recuperó sus derechos civiles después de que una Corte Militar y la Corte Suprema de Justicia lo absolviera el 30 de octubre pasado de su condena de diez años de cárcel por una intentona golpista en 1996. Oviedo, que ya había cumplido la mitad de la pena, está en libertad provisional en los procesos por su presunta autoría del asesinato del vicepresidente paraguayo Luis María Argaña y como supuesto instigador de la muerte de siete manifestantes en las protestas que se registraron tras ese atentado, en marzo de 1999.

El ex jefe del Ejército nunca ha desistido de su intención de gobernar Paraguay, pese a la condena que le impuso el 9 de marzo de 1998 un tribunal militar por la intentona golpista del 22 y 23 de abril contra el ex presidente Juan Carlos Wasmosy.

«Estamos a partir de este momento, legal y legítimamente habilitado para disputar en las elecciones próximas del 20 de abril de este año», expresó Oviedo después de anotarse como candidato presidencial.

Precisamente en marzo de 1999, en el último año de la gestión de Carlos Menem en el gobierno nacional, una avioneta con Lino Oviedo a bordo aterrizó en el partido bonaerense de Don Torcuato, y pidió refugio político al Ejecutivo.

Así, Oviedo permaneció un tiempo en la provincia, luego en la ciudad de Buenos Aires y mas tarde en el sur del país, tratando de ocultarse y de escapar de las acusaciones por la autoría del magnicidio contra el entonces vicepresidente Luis María Argaña.

Finalmente, con la llegada de la Alianza UCR-Frepaso al poder, Oviedo desapareció y durante un tiempo fue una incógnita su ubicación, hasta que finalmente fue juzgado y condenado.

Fuente: DyN

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