Los comienzos de un tiempo de construcción

Ya es 25. Y no se pudieron ganar las elecciones del 24. Comparado con el ballotage 2003, hubo aproximadamente un 14% de los porteños que eligieron votar la opción de la derecha en lugar de volver a elegir al candidato de una centroizquierda más atomizada que hace 4 años. A la luz de los hechos, vale también recapitular que aquel 53% logrado por la fórmula Ibarra-Telerman tuvo un correlato prácticamente nulo de construcción política posterior.

Todo lo contrario ocurrió con aquel perdidoso 47% de Macri. Por lo que, me parece, conviene aprender la lección y tomar a este 40% de votos obtenidos por Filmus como un objetivo de consolidación política, para que no se esfume de la noche a la mañana, y transformarlo en una construcción superadora para la Ciudad. Vedettismos y orgullos varios, deberían archivarse donde mejor quepan.

En los días que lleva on line este blog, varias han sido las voces autocríticas frente a lo hecho por el espacio popular/progresista/centroizquierdista en estos últimos tiempos. A partir de ahora podemos empezar a trabajar para reflexionar, debatir y proponer de cara al futuro. Este espacio está disponible y dependerá de la voluntad de todos los que quieran hacerlo que se transforme en una herramienta válida para crear consenso y juntar voluntades.

A modo de conclusión a lo dicho y ocurrido estas semanas y como puntapié inicial al eventual debate que podamos dar, quiero recordar lo que me dijo Dalmiro Sáenz hace más de 15 años en una entrevista. Mucho antes de una mediatización berreta que en nada lo ayudó, el viejo escritor sentenció en el living de su maravillosa casa en Congreso: “El enemigo es más inteligente que nosotros porque se mete en todos lados, incluso donde piensan distinto”. Y explicó más o menos esto, en un lenguaje más directo y crudo que los eufemismos que hoy pueblan el lenguaje político. “El enemigo entra en las villas, en las cooperativas, en las unidades básicas, y hace su laburo aunque esté rodeado de gente que no lo quiere. En cambio a nosotros nos gusta estar con los que piensan como nosotros. Y ahí sonamos.”

Se me ocurre que hoy que 3 de cada 5 porteños votaron a Macri, lo primero que cada uno de nosotros puede hacer en el lugar que le toque es buscar al otro que está en la misma, al que completa el par, en este ejemplo reduccionista. Y tratar de fortalecer ese vínculo de dos en minoría para luego salir a discutir con los otros tres que completan la torta, en busca de volver a ser mayoría. Ambas cosas, la primera y la segunda, son un desafío peliagudo.

Vamos por partes. La mesa está servida.

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