Lo que vale la pena leer

Entre los libros que se destacaron por su calidad, es imposible dejar de nombrar al tomo -más de mil páginas- que bajo el título de Corresponsal de guerra. Cartas, diarios, relatos (1907-1922), la editorial Biblos acaba de publicar, y que reúne gran parte de la obra periodística de Roberto J. Payró durante su estancia en Europa. Payró era corresponsal del matutino La Nación, en un momento excepcional de ese diario, donde escribían algunas de las mejores plumas del país (y algunas del extranjero: recordar a Rubén Darío y a Miguel de Unamuno entre otros). El escritor, de brumosa actuación durante la Revolución del Parque, cultivaba un estilo para el periodismo y otro para la literatura (El casamiento de Laucha, Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira, Pago Chico, El triunfo de los otros, etcétera), aunque en ambos casos la tradición modernista atravesara esos textos, algo más lacónicos que el ornato del que hacían gala algunos representantes de ese movimiento. Leopoldo Lugones y Payró son discípulos y albaceas espirituales de la obra de Darío, el primero, trastornado por sus ideas políticas, que viraron de un socialismo aristocratizante al ideal caballeresco del fascismo más craso representado por José Evaristo Uriburu y por su propio hijo, Leopoldito, un policía a quien se le debe el mérito de haber inventado la picana eléctrica. Payró, alejado de esos fastos, siempre resultó un liberal, un promotor cultural y una mente abierta y generosa -su presión fue clave para que el pintor y pedagogo Martín Arturo Malharro pudiera ingresar al diario como caricaturista y dibujante.

Siempre en los márgenes de la actualidad y la política, La banalización de la injusticia social, de Christophe Dejours (Topía Editorial), es un documento imprescindible, en la estela abierta por el sociólogo Robert Castel, como para entender los nuevos modos de organización del trabajo en la era de la precarización laboral globalizada. Y los Patriotas (Planeta) de Juan José Becerra, impiadoso retrato de los fantoches de la mesa de enlace y los rabinatos mediáticos. Señero, El terror argentino (Leviatán), compilación del anarquista español Rafael Barret, prologada por Rogelio García Lupo. Y los títulos de las ediciones Tinta Limón, entre los que se destaca el Breve tratado para atacar la realidad, del ex autonomista obrero vasco y titular de Filosofía en Barcelona, Santiago López Petit. El historiador Juan Suriano es el encargado de dirigir una serie de pockets en la casa Edhasa, que además publicó cuatro títulos clave: La paz del trigo, de Juan Manuel Palacio; La Argentina en democracia, de Marcos Novaro; La Argentina del siglo XXI, de Alberto Methol Ferré; y Argentina Hospital, el rostro oscuro de la salud, de Ignacio Katz. ¿La novela política del año? Casa de Ottro, de Marcelo Cohen, publicada por Alfaguara. Y entre las crónicas, La conexión latina. De la mafia corsa a la ruta argentina de la heroína, de Osvaldo Aguirre, en Tusquets. Los títulos que publica la Biblioteca Nacional, sumados a la revista homónima, por cantidad y calidad, serán lugar de otro artículo.

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