Las nuevas autoridades croatas sospechan que los pretrechos argentinos pueden haber sido pagados con dinero de la droga

«Las arcas de Croacia estaban vacías, por lo que no tenemos idea de cómo se pagaron las armas argentinas. Hay sólo dos posibilidades, o Estados Unidos y Alemania hicieron una vaquita, o se pagaron con el producto del tráfico de drogas», dijo a La Capital un empresario croata-argentino vinculado al nuevo gobierno socialdemócrata de Zagreb.

«El actual gobierno de Croacia investiga el enorme grado de corrupción que imperó durante el gobierno nacionalista de Franco Tudjman, y una de las hipótesis que baraja es que en la compra de armas argentinas,por las que se pagaron más de cien millones de dólares, se haya utilizado parte del producido por la venta de alijos de cocaína que se hubieran enviado previa o simultáneamente con esas armas y por el mismo canal», agregó la fuente.

El empresario insistió en que, de aquellos cien millones, solamente 37 se pagaron contra factura.

El diálogo tuvo lugar a la salida de una reunión en la que la colectividad croata-argentina agasajó ayer a la delegación del gobierno de Zagreb que, encabezada por el canciller Tonino Picula y el ministro de Economía, Igor Cerknerlik, culminó su visita al país, y marchó ayer, jueves, a Santiago de Chile.

La colectividad croata-argentina respondió masivamente a la cita, y unas trescientas personas llenaron el enorme restaurante «Candilejas», en el barrio de Montserrat.

Esta convocatoria contrastó con la total ausencia de periodistas. «No sabemos si se trata de una conjura o de simple necedad.»No podemos creer que los medios nos hayan ignorado tan olímpicamente. Sobre todo porque en Uruguay si nos preguntaron por el tema de las armas. Y los periodistas uruguayos nos habían asegurado que aquí nos acosarían con muchas preguntas», agregó.

«Tanto el canciller como el ministro de Economía están muy aliviados de haber zafado de este modo. «Dijimos todo lo que teníamos que decir en Montevideo», se excusaron ante La Capital al término de la fiesta.

En la capital uruguaya, el canciller Picula reivindicó el derecho de Croacia a comprar armas «de la manera que fuere» pese al bloqueo internacional, a fin de salvaguardar su existencia, amenazada por las tropas de Belgrado. «No podíamos reparar en detalles sobre las operaciones de compras. Fue la única manera de sobrevivir», expresó el canciller, que se negó a hacer comentarios sobre la prisión (domiciliaria) de Carlos Menem.

«Lo defensa contra la agresión serbia implicó para Croacia un alto costo: trece mil muertos, un tercio del territorio devastado por más de un año de ocupación, cien mil refugiados y desplazados», comienza la declaración que fue entregada a los medios uruguayos.

La delegación croata visitó el Río de la Plata procedente de Washington, donde se reunió con el secretario de Estado, Colin Powell y autoridades del Pentágono.

Este hecho, aumenta la curiosidad por la admisión croata de la posibilidad de que las armas argentinas, «que no llegaron a un diez por ciento del total de las que se compraron», según puntualizó la fuente, hayan sido pagadas con la venta de cocaína enviada por los mismos canales que aquellas.

En abril de 1999, cabe recordar, el fisca Carlos Stornelli afirmó que «la mafia» que había organizado el tráfico ilegal de armas a Croacia, Bosnia y Ecuador no estaba desarticulada y seguía operando. La afirmación del fiscal se encontraba respaldada por un reciente documento del Observatorio Geopolítico de las Drogas (ODG, asociada a las Naciones Unidas, con sede en París) que afirmaba que las mismas rutas que se habían utilizado en 1995 para pertrechar desde Argentina a Croacia y Bosnia se seguían utilizando ahora para traficar cocaína y que con ese producido se estaba financiando a la guerrilla albano-kosovar. Según el ODG, la policía suiza informó a principios de 2000 que tanto organismos oficiales de Belgrado como redes albanesas y kosovares se encontraban inmersas en un ingente tráfico de drogas.

Respecto a las últimas, tradicionalmente especializadas en la venta a Europa de la heroína procedente de Turquía, sostenía el informe «prueban suerte ahora con la cocaína provista por traficantes sirio-libaneses y procedente –en primer término- de la Argentina».

La información, que en buena lógica debería haber causado gran conmoción en nuestro país, pasó entonces practicamente desapercibida.

Alaín Labrousse, presidente del OGD, explicó posteriormente que «las rutas utilizadas para contrabandear las armas argentinas a la ex Yugoeslavia son las mismas que utilizan los militares para traficar drogas» y añadió que «un oficial retirado del ejército croata» admitió que ‘las redes brasileñas y argentinas proveedoras de armas, a menudo con el apoyo de la CIA, se reciclaron en la cocaína».

Del mismo modo, el diario español EL PAIS (cuya línea editorial fue claramente favorable a la intervención militar de la OTAN en los restos de la ex Federación Yugoeslava) dio cuenta el 19 de abril de ese año de las extendidas sospechas acerca de que el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) se financiaba por medio del tráfico de drogas.

Una extensa nota de su corresponsal en París, Octave Martí, titulada dio cuenta de que «la guerrilla albano-kosovar es acusada en varios países europeos de obtener fondos a través del tráfico ilícito» y la oficina central de Interpol en Lyon admitió que «los albaneses de Kosovo controlan la mayor parte del tráfico de heroína en Suiza, Austria, Alemania, Hungría, República Checa, Noruega, Polonia y Bélgica».

Luego de investigar el asunto desde Macedonia, donde se encuentran los santuarios de la insurgencia albano-kosovar, dos periodistas del «Wall Street Journal», A. Craig Copetas y James Dorsey, dieron testimonio de las enormes dificultades para averiguar cómo se financia esa guerrilla. «Los diplomáticos suponen que parte de los fondos proceden de Irán y de las donaciones de la diáspora albanesa» pero también «es probable que el tráfico de drogas proporcione algún dinero, igual que otras actividades realizadas en Albania, donde la ley y el orden se derrumbaron» en 1997, fecha a partir de la cual el país comenzó a convertirse en un «protectorado» de las mafias de Italia y de Turquía.

El empresario consultado ridiculizó las acusaciones periodísticas acerca de que el criminal de guerra Dinko Sakic, quien residió en la Argentina durante casi medio siglo y se encuentra hoy preso en Zagreb, pudo haber tenido protagonismo en el inicio de las negociaciones para que Argentina le vendiera armas a Croacia.

«Sakic está chocho hace muchos años, y nadie le llevaba el apunte. Lo que puede ser es que sepa algo y quiere atribuirse los laureles para mandarse la parte, nada más», dijo el empresario, que destacó que el ministro de Defensa de la proto-Croacia (país que obtendría el reconocimiento internacional recién en 1992) visitó a la Argentina en 1990 y se reunió con Alberto Kohan, «quien entonces había dejado de desempeñarse como secretario general de la Presidencia y era un simple particular».

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