Las multis titubean, el gobierno cede, pero son pocos los bolivianos que piensan resignar la nacionalización del gas

Por Causa Popular.- Otro paso en falso del presidente de Bolivia Carlos Mesa agravó la situación política y dejó en evidencia la debilidad de su gobierno. Presionado por una nueva jornada de movilizaciones y enfrentamientos entre manifestantes y la policía, el pasado jueves 2 de junio por la noche, Mesa emitió un decretó por el que convocó a la elección de constituyentes y a la realización de un referéndum “nacional vinculante” sobre las autonomías departamentales para el 16 de octubre. Luego del anuncio, el presidente invitó a los bolivianos a esperar hasta entonces para resolver el tema o modificar la recientemente aprobada ley de hidrocarburos. Para el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) Evo Morales “se trata de un nuevo show del presidente Mesa porque es absolutamente anticonstitucional. Con este decreto lo que el presidente quiere es desmovilizar al pueblo, pero no resuelve nada”. El movimiento popular diferencia sus demandas.

La decisión de Mesa se produjo tras el aplazamiento para el próximo martes de una resolución respecto a la convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del Congreso Boliviano. La asamblea es reclamada por los trabajadores y campesinos movilizados, y sobre por las autonomías departamentales de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.

En su discurso, un Mesa enfundado en traje oscuro valoró la inutilidad de los esfuerzos realizados en el Congreso para llevar adelante el acuerdo nacional firmado por todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Pero ante la imposiblidad del Congreso, dijo, de “resolver las distancias políticas”, era el momento de que Bolivia asumiera su responsabilidad histórica y que él no veía otra salida que el decreto que firmó.

En la tarde del jueves, horas antes del anuncio de Mesa, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con los partidos de la derecha para aprobar la ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente, el diputado y líder cocalero Evo Morales había anunciado que su bancada parlamentaria no permitiría ya más sesiones del Congreso Nacional de Bolivia mientras dicha normativa no se discutiera.

En una conferencia de prensa realizada desde su oficina en la Cámara de Diputados, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) consideró la posibilidad de exigir el adelanto de las elecciones generales y anunció que los bloqueos de caminos se recrudecerían.

Al final de la tarde, varios diputados del MAS ocuparon las sillas del présidium en el recinto de sesiones y no dejaron que el Presidente del Congreso Hormando Vaca Diez instalara la sesión prevista. Vaca Diez acusó al MAS de oponerse al tratamiento del referéndum sobre las autonomías de manera simultánea a la convocatoria a la Asamblea Constituyente, como habían acordado la noche anterior.

El senador por Santa Cruz también dejó entrever que Morales y su partido estarían tratando de “demostrar que el Congreso no funciona”, y ante “la falta de condiciones” declaró suspendido todo el trabajo legislativo hasta la semana que viene.

Según la interpretación de las organizaciones más radicalizadas que se movilizan diariamente y mantienen bloqueada la ciudad de La Paz, la consigna de la nacionalización del gas y el petróleo ya ha penetrado a fondo en la conciencia de los trabajadores y vecinos que se movilizan en La Paz y El Alto y esto habría obligado, incluso, a los partidarios del MAS a tomar distancia del decreto del presidente Mesa, a pesar de que éste se asimila casi a la totalidad a sus demandas.

Según esta misma versión la propuesta de Morales apunta a conciliar las demandas populares en torno a una Asamblea constituyente con las exigencias de la oligarquía del oriente y sur del país que busca una autonomía que preserve el uso y explotación de los hidrocarburos, la tierra y los bosques para beneficio directo de las transnacionales.

Los sectores sociales más radicalizados del pueblo boliviano también expresaron su rechazo a la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Desde su perspectiva con esta convocatoria el gobierno estaría intentando aplacar las crecientes protestas, por lo que convocaron a no desmayar en la lucha por el gas y la revolución.

Los dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), mineros, maestros urbanos y vecinos de El Alto, llamaron a intensificar las protestas, tras evaluar el decreto emitido en la medianoche del jueves por el presidente que para que tenga valor jurídico debe ser aprobado por el Congreso en una sesión convocada para el próximo martes.

“Con Decreto o Ley, la Constituyente es una trampa, es un engaño de la oligarquía para desviar el clamor popular por la nacionalización del gas. Todo el pueblo tiene que comprender que al plantear la nacionalización de los hidrocarburos, se está planteando la revolución, ya que el gobierno es incapaz de expulsar a las transnacionales. La única alternativa es que el pueblo tome en sus propias manos la solución de sus problemas», dijo la dirigente del magisterio de La Paz, Wilma Plata.

En El Alto, una ciudad totalmente paralizada desde hace dos semanas, los ampliados de la federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) y de la Central Obrera Regional (COR) instruyeron la radicalización de sus medidas de protesta y organizan para el lunes 6 una gigantesca manifestación sobre La Paz, para “doblegar al Congreso y al gobierno neoliberal”.

Edgar Patana, ejecutivo de la COR alteña, declaró que “se mantiene el paro cívico durante el fin de semana y las vigilias nocturnas para que nadie rompa el bloqueo y se corte totalmente el suministro de carburantes y gasolina a La Paz”.

El pasado viernes, a 12 kilómetros de allí, en el centro de la ciudad de La Paz, miles de gremialistas, maestros urbanos y rurales, campesinos, mineros y estudiantes marcharon por las calles repudiando la maniobra presidencial que, según indicaron los manifestantes a la prensa, busca que “los bolivianos de abajo se olviden del gas a cambio de la convocatoria a la Asamblea Constituyente, que es una demanda secundaria para los trabajadores y campesinos del país”.

Los sectores movilizados dividen sus reclamos

Hasta ahora, la ofensiva popular desatada contra las transnacionales como Repsol, Petrobras, Total, Enron, British Petroleum, Shell y por la recuperación de más de cien mil millones de dólares en reservas de gas y petróleo, ya tiene un carácter nacional, pero presenta dos niveles diferentes de radicalidad y orientación ideológica.

En las ciudades de La Paz y El Alto y en muchas poblaciones del Altiplano la prédica revolucionaria ha calado a fondo, tras casi un mes de movilizaciones y protestas. Allí, se agita ya la consigna del cierre del Congreso y de un gobierno obrero campesino, a partir de la lucha por la nacionalización que cobra más y más adherentes.

En Cochabamba, en cambio, donde la movilización es menos intensa y hay fuerte presencia de sectores indigenistas ligados al MAS, los dirigentes fabriles, campesinos, y de la Coordinadora de Defensa del Gas demandaban sólo la Constituyente y la nacionalización. Lo propio acontecía en Chuquisaca y Potosí.

La debilidad de Mesa se profundiza

La convocatoria oficial simultánea a una Constituyente y al referéndum autonómico para el 16 de octubre fue rechazada por diversos sectores sociales y empresariales, en una muestra de la creciente impopularidad y resistencia que despierta el endeble gobierno de Mesa, al que los manifestantes llaman “gerente de las petroleras”. El viernes 3 las fisuras del gobierno se hicieron más evidentes al presentar su renuncia el ministro de Desarrollo Económico, Walter Kreidler, que sigue los pasos de su colega de Educación, que abandonó a Mesa la pasada semana.

Las críticas contra el sucesor del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada no cesan, y son cada vez más duras en la clase media, desesperadas por la falta de transporte y la aguda escasez de carburantes.

Ya no hay gasolina y escasea el gas licuado doméstico por el bloqueo de la Planta de Senkata en El Alto. Allí, donde está la fuente de abastecimiento de carburantes para la sitiada ciudad de La Paz, los vecinos han cavado una enorme zanja que impide la salida de los carros cisternas. Hay fogatas y vigilias para que nadie rompa el cerco, justo allí donde los militares carapintadas incendiaron la protesta social en octubre del 2003, cuando intentaron abastecer de carburantes a La Paz.

La situación política boliviana parece haberse estancado en un empate de fuerzas entre los sectores que se encuentran movilizados, el gobierno de Mesa y las multinacionales petroleras divididas entre el apoyo al presidente y a los líderes de las oligarquías carburíferas que buscan la autonomía de las regiones más ricas del país. El panorama no parece nada alentador, con el Imperio operando en el seno del conflicto social a través de la CIA y los medios de comunicación y los gobiernos de Brasil y Argentina preocupados por las perdidas que puedan sufrir Petrobras y Repsol respectivamente.

El futuro del pueblo boliviano depende de las acciones que en el futuro estén dispuestos a realizar algunos actores que aún se muestran expectantes. Los pueblos de América Latina deberían reflexionar sobre el papel que les toca jugar en esta contienda decisiva para sus hermanos bolivianos, aunque la falta de definición es comprensible, habida cuenta de la confusa información de los medios nacionales que, en su mayoría, se inclinan por remarcar que Bolivia vive “aislada” el “caos”.

Aunque la realidad indica que otras cosas están ocurriendo en suelo boliviano, lamentablemente la resistencia popular de deshace en la indiferencia de los medios latinoamericanos.

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