Las dos lógicas del fraude

Comienzo a escribir hoy 12 de septiembre, sin conocer el resultado del escrutinio definitivo que se está realizando en el Juzgado Electoral y que está previsto para fin de mes. Este tiempo de espera nos sirve para ponderar, antes de que los nuevos acontecimientos los oscurezcan, los hechos concretos de la elección y del escrutinio provisorio. Hay dos lógicas en el fraude electoral. Una se deduce de la concatenación de los hechos. La otra es la lógica política que surge de la caracterización de los intereses económicos y sociales en pugna en esta elección.

Todas sus encuestas finales antes de la elección daban un holgado triunfo de Schiaretti. No podemos suponer que los métodos de las encuestas no sirven o que solamente buscaban influir en la voluntad de los electores a costa del prestigio de las empresas encuestadoras. No. Quisieron crear una opinión previa de aceptación del triunfo de Schiaretti que disminuyera la reacción popular, por si debían apelar al fraude, en una elección que sabían ajustada en toda la provincia y que serían abrumadoramente derrotados en la Ciudad de Córdoba. Por eso salieron a cantar victoria muy temprano y se vió a un Schiaretti y un De la Sota agresivos y amenazantes ante las denuncias por la demora en los computos y las manipulaciones en el Correo Argentino. A las tres dieron como descontado su triunfo mientras el recuento provisorio terminó a las once de la mañana No obstante su previsión, no pudieron evitar la reacción popular. La manifestación del martes 4 contra el fraude y por el respeto a la voluntad popular, en una ciudad de un millón y medio de habitantes, que le había dado el triunfo a Luis Juez por más del 50% de los votos, fue histórica. Estuve allí y se me ocurrió era el funeral político de De la Sota.

La lógica política del fraude es para mí más consistente. Hemos visto fraudes históricos recientemente como el de la primera elección de George W. Bush por la manipulación de votos en el Estado de Florida, gobernado por su hermano y confirmado por la Corte Suprema de los EE.UU. La elección fraudulenta reciente de Felipe Calderón en México impuesta a pesar de los millones de manifestantes que siguieron las protestas organizadas por Andrés Manuel López Obrador. El gran capital no somete sus resoluciones a la opinión pública ni al voto popular cuando estos contradicen sus intereses fundamentales. El ejemplo que ningún trabajador argentino debiera desconocer es la historia del fraude nacional argentino. Desde cuando solamente votaban los propietarios, desde el voto cantado y el fraude patriótico hasta los dieciocho años de proscrpción de la clase obrera y la mayoría popular entre 1955 y 1973, que debiéramos prolongar hasta 1983. Cuando derrotaron a las masas y el peronismo fue el de Italo Luder, Herminio Iglesias, Bercovich Rodriguez, De la Sota, Menem, disputándose con los radicales alvearizados de Angeloz o gatopardistas de Alfonsín, entonces el pueblo pudo votar. El fraude a este movimiento social surgido de la crisis del 2001, cuya permanencia va más allá de la honestidad de su líder, es un indicio que forma parte del proceso nacional y social que se desenvuelve en América Latina, y esto autoriza a ser optimista. El triunfo electoral de Schiaretti – De la Sota si terminan de imponerlo, como es de esperar, es un triunfo que se volverá contra ellos y contra los sectores reaccionarios que los sostienen.

Había una gran polarización social en los dos frentes electorales que se enfrentaban. A pesar de que De la Sota saboteó la gestión municipal de Juez no pudieron asimilarlo a una relación estable con los partidos históricos del sistema. La independencia de Juez, aunque no se expresara en un programa político de izquierda o revolucionario, su lucha contra la corrupción, contra la vieja política, su honestidad lo hizo incompatible con los sectores del gran capital que deciden en el gobierno de De la Sota y cada vez más en el gobierno nacional.

La negativa de Juez a presentar listas de diputados y su llamado a votar en blanco en octubre, su crítica a Kirchner y Cristina Fernandez, hasta ayer aliados, su rechazo a los llamados de Carrió, Lopez Murphy y Lavagna, cómplices de De la Sota que apoyaron la candidatura de Mario Negri y ahora buscan réditos contra Kirchner desde la derecha, confirman una decisión de Juez que va más allá de esta elección. La gran prensa que quiso utilizarlo para erosionar a Kirchner y sumarlo a un bloque opositor comandado por Carrió, la Iglesia ó algún otro de la derecha se encontró con un discurso revulsivo para todo el sistema. Si presentaba candidatos a legisladores nacionales para el 28 de octubre tenía asegurada una banca. Los políticos del sistema le reprochan su intransigencia y le señalan u ofertan una carrera política “tradicional”. Parece que Juez siente un compromiso distinto con el pueblo y ve su perspectiva política en otro contexto. Esta elección que él reivindica no es poca cosa para un proyecto político de mayor alcance. Necesitará profundizar su programa y política, construir un verdadero equipo homogéneo y desde el gobierno si le reconocieran el triunfo ó desde el llano si se consumara nomás el fraude, continuar la lucha.

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(*) Veterano de la primera ocupación de la fábrica IKA-Renault

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