«Las AFJP eran un disparate»

—¿Cómo lee las últimas noticias sobre las AFJP? ¿Es una medida generadora de caja como afirman muchos sectores o es, por el contrario, el intento de relanzar la iniciativa política por parte del gobierno?

—Yo creo que el gobierno hizo lo que tenía que hacer en un momento de crisis. Si uno tiene potenciales ingresos y está en un país que además no tiene acceso al mercado internacional de capitales, lo que tiene que hacer es manotear esos ingresos. Pero esto no es un robo ni nada por el estilo; primero, las AFJP eran un disparate; segundo, que el gobierno pueda tener financiamiento para cubrir los vencimientos que tiene en los próximos dos años, asegura más crecimiento e ingresos para el conjunto de la población. Por la tanto estamos ante una medida absolutamente racional.

—¿Pero cuál es el mecanismo que hace que cumplir con “las obligaciones” con los acreedores externos, sin discriminar el origen de la deuda, genere más crecimiento e ingresos para el pueblo?

—Yo tengo algunos problemas con ese razonamiento. Jurídicamente, el gobierno argentino ha hecho todo lo necesario para que sea imposible revisar la pertinencia de la deuda. Ha cambiado el origen de las obligaciones y ha emitido nuevos títulos y seguramente es muy difícil ante cualquier tribunal internacional decir que como el origen de la deuda ha estado en el financiamiento de una dictadura genocida, la deuda es ilegítima. En realidad, quienes son ahora acreedores no son los que dieron los capitales, no son los bancos, esto lleva a problemas jurídicos insalvables.

—Pero más allá de los marcos y limitaciones jurídicas, no hay debate político desde el gobierno sobre esto, se tiende a normalizar que lo correcto es cumplir con los pagos…

—Yo creo que hay una costumbre argentina que tiene que ver con andamiajes ideológicos muy fuertes, que trata de poner los problemas del país en sus relaciones con el exterior. Y este es un país que tiene casi medio Producto Bruto Interno afuera por la huída de capitales; es un país con una distribución del ingreso terriblemente injusta y me parece que el problema es, en término de magnitudes, la apropiación sin inversión del excedente por una clase dominante local y extranjera que es la base de la dominación en la Argentina. Esta clase es, en nuestro país, el sustento del control imperialista. Los intereses nacionales de los trabajadores, son distintos a los intereses del capital extranjero y de los intereses de una clase absolutamente trasnacionalizada como lo es la clase dominante argentina. Por lo tanto, tenemos que ir a un concepto de Nación que parta del punto de vista de los intereses populares y el problema central, desde ese punto de vista, es controlar y reapropiar el excedente en manos de esos sectores. Si con ese excedente debe o no pagarse la deuda es un problema posterior. Es erróneo creer que el no pago de la deuda es, en sí, un paso decisivo en ese sentido. Y plantearlo como tal implica apelar a una supuesta unidad nacional frente a los acreedores externos que enmascara la contradicción fundamental y deja de lado, además, el hecho de que, más allá de lo jurídico, una parte de la deuda es ilegítima, pero el resto debería ser pagada a la sociedad por los capitales que la contrajeron, o en cuyo interés se contrajo.

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