La Universidad Nacional de Luján: una larga historia detrás de un sólido presente para poder cambiar el futuro

Por Causa Popular.- Fue posible su creación por un decreto del presidente Onganía, luego de la noche de los bastones largos, que permitia la apertura de nuevas universidades Luego la última dictadura la cerró y sus puertas se reabrieron con el advenimiento de la democracia. Se trata de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), una parte importante de la historia de la universidad pública Argentina. Su rector normalizador fue Fermín Mignone y su creación fue planeada estratégicamente con el objetivo de formar para una región agro-industrial que ahora linda con el sector oeste del conurbano bonaerense. Carlos Rodríguez es su vicerrector y posee una larga trayectoria en el ámbito académico de la UNLu como docente y consejero. Sin embargo no todo es política académica en la vida de Rodríguez: en 1987 llegó a ser el concejal más joven de la provincia de Buenos Aires por primera vez, luego reelecto en dos oportunidades. En diálogo con Causa Popular recorre el camino de esta singular casa de estudios cuya historia permite comprender mejor el riquísimo abanico de universidades nacionales que, a pesar de los embates políticos y presupuestarios, siguen de pie y discuten por un proyecto de país diferente.

– Causa Popular (CP): ¿Cuál es la historia de la UNLu?

– Carlos Rodríguez (CR): La creación de esta universidad fue en la década de los setenta. El proyecto de factibilidad surgió a partir de un decreto de Onganía, luego de la noche de los bastones largos, que permitía la creación de nuevas universidades. Explícitamente el decreto tenia por objetivo el abrir nuevas universidades, yo creo (y es mi opinión personal) que el verdadero objetivo era descentralizar para desmovilizar a las grandes universidades.

Entonces se abren distintas universidades, por ejemplo en Río Cuarto. Fue una ola en los setenta de creación de nuevas universidades.

Se realiza entonces un proyecto de factibilidad en el que participa fundamentalmente la comunidad local para definir el perfil que tendría. Y así se abre una universidad revolucionaria como es la UNLu. Esta universidad no es tradicional, no tiene facultades sino estructura departamental, para flexibilizar la oferta y adaptarse rápidamente a las demandas del medio.

En 1973 se produce la apertura de nuestra universidad con carreras dirigidas fundamentalmente a la agroindustria. La primer ingeniería de alimentos del país es la nuestra y está en discusión (porque había un instituto en Brasil) si no es la primera de Latinoamérica. Luján es un referente ya en el 74 en cuanto a la necesidad de formar einvestigar orientado a la agroindustria.

Es fundamental no solo formar ingenieros, sino la investigación, extensión y vinculación. Es decir, las regiones para poder desarrollarse necesitan de los profesionales que forma la universidad, pero también necesitan del desarrollo de nuevos productos y técnicas que surgen de la investigación y de la vinculación del medio y la universidad.

Otro Aspecto importante y novedoso fue el estudio de distintas temáticas educativas regionales. Se creo un Departamento de Educación y los primeros documentos que dan origen a nuestra universidad plantean la necesidad de la educación a distancia para cubrir la gran extensión de la provincia de Buenos Aires y el país para que la educación realmente sea inclusiva.

Piensen que estas cuestiones fueron planteadas hace treinta años por docentes de nuestra universidad.

Otro ejemplo interesante de objetivos que tiene que ver con el desarrollo regional y sus problemáticas, es la carrera de agronomía, que se pensó, para dar solución a un serio problema en el campo donde los hijos se iban a estudiar a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la UBA y luego se quedaban allí. Entonces el campo se vaciaba de sus hijos y no tenía los técnicos que necesitaba para desarrollarse y mejorar los procesos.

A partir de la carrerea de Minoridad se discute lo obsoleto del sistema de grandes institutos de menores, nosotros tenemos una gran cantidad de institutos en la región, de hecho esta casa se construyó en los terrenos que eran de Instituto Alvear. Hay proyectos de investigación, en esta universidad y de aquella época, sobre las familias sustitutas

Todo esto sucede entre el 74 y el 76 donde. Fermín Mignone, que después fue fundador del CELS, fue el rector normalizador. En el 76 luego del golpe, renuncia y desde allí al 80 hay un vaciamiento sistemático de recursos. Así comienza una lucha contra el cierre que se finalmente se produce en el 80.

La UNLu es la única universidad de Latinoamérica que fue cerrada por por la dictadura. Del 80 al 84 sólo funcionaron algunas actividades descentralizadas de la UBA, pero hay un dato importante y es que desde el 76 a fines del 83 cuando se reabre la universidad no hay inversión. No es lo mismo una universidad de cien años a una nueva, en cuanto a la inversión en infraestructura y la consolidación de equipos docentes y de investigación, por lo cual la universidad se retraso muchísimo con respecto a las abiertas en la misma época.

Cuando la UNLu se reabre en el 84, objetivamente no se recobran los años perdidos, no hay una fuerte inversión en la universidad, para compensar lo que dijimos anteriormente.
Si bien hay una decisión política destacable del presidente Alfonsín, ya que el primer proyecto de ley que envía en diciembre del 83 es el de la reapertura de la UNLu.

Cuestión que reconocemos, a tal punto de ser doctor honoris causa de esta universidad, pero no hubo una reparación histórica en términos presupuestarios. Así nosotros venimos arrastrando una deficiencia bastante importante en infraestructura y equipamiento
Tenemos 20.000 alumnos, centros regionales en San Miguel, Chivilcoy, Campana, más algunas delegaciones con proyectos, en 9 de julio, Moreno y Mercedes.

En los 90 fuimos sensibles al contexto, porque así fue pensada nuestra institución y como el contexto no era muy favorable al desarrollo de la educación superior, el crecimiento de algunas carreras, tuvo que ver con condiciones coyunturales del país y no a una planificación.
Se da una correcta apertura a la masividad, , pero sin contrapartida en lo presupuestario, lo que hizo que tengamos algunos inconvenientes, aun sin solucionar. En este contexto estamos impulsando los ciclos comunes en familias de carreras de Ciencias Económicas, realizando planes de mejoras en las ingenierías.

Una experiencia interesante es la carrera de trabajo social, que tiene centros de prácticas en más de cien lugares de la región. Los alumnos hacen actividades, que tienen que ver con conceptos teóricos vistos en clase, en ONG;s, salitas de primeros auxilios, hospitales, organismos nacionales, provinciales, etc. Este año emprendemos en Moreno una actividad universitaria en el Centro Riglós y con la asignatura de segundo año de trabajo social, relacionada con estas practicas.

– CP: ¿Qué diferencias encuentra entre la política educativa que tiene este gobierno con la década de los 90?

– CR: Sustancial. La cuestión de la política se relaciona con los contextos. Imaginemos en los ’90 un ministro que hubiese tenido una política similar a la que lleva Filmus. En ese contexto no se priorizaba lo productivo. Más allá de la política impulsada por el gobierno el contexto era otro. Lo que la política hace a las universidades tiene que ver con el contexto: un medio productivo se pone en marcha en la región y la universidad en función de esto. Además ahora ejecutamos todo el presupuesto.

Antes había un congelamiento de los presupuestos y además se sub-ejecutaban. Nunca enviaban la totalidad y en las universidades, hasta último momento, no se sabía nada ni se podía proyectar con continuidad. Ahora, si bien todavía falta muchísimo, porque el retraso fue mucho, el presupuesto es previsible. Las universidades gastan 2.000 millones por año que, comparado con otros países de Latinoamérica como Chile o Brasil, es muy poco. Desde hace 2 años se distribuye un monto del presupuesto, no por valores históricos como hasta ahora, sino en función de pautas que surgen de un modelo aprobado por el Consejo Interuniversitario Nacional.

– CP: ¿Cuál es la composición social de esta universidad?

– CR: Hace tres años que estudiamos objetivamente con encuestas, etc. de dónde vienen nuestros estudiantes. La UNLu creció muchísimo y pasó de ser una universidad chica a ser una mediana con 20 mil estudiantes. Tenemos gente de todo el país. La mayoría de nuestros estudiantes no tiene padres con títulos universitarios. En líneas generales es la composición social de nuestros estudiantes se condice con la dela región. Por ejemplo, no hay un sesgo respecto de los que salen de escuelas públicas o privadas.

En el año 2003 teníamos un 70 por ciento de ingresantes de escuelas públicas y 30 por ciento de escuelas privadas, que son los porcentajes respectivos de graduados del polimodal.
Es de destacar que en el 2004 tuvimos ingresantes de todo el país excepto Santa Cruz..

– CP: ¿Cuál es su opinión con respecto al arancelamiento de la educación universitaria pública?

– CR: Estoy totalmente en desacuerdo con el arancel. Es absurdo. Tenemos una postura ideológica con esto y elementos importantes para entender que lo que nos distinguió en Latinoamérica tuvo que ver con nuestra madures en educación superior y que jugo un papel sumamente importante a la hora de hacer frente a la crisis.

Yo soy un ejemplo de esto. Vengo de familia trabajadora, mi padre jamás me hubiese podido pagar un arancel, yo tenía que trabajar. Este es un país que necesita muchísimo de mano de obra calificada siempre y más ahora que hay crecimiento. Siempre hubo un discurso interesado en la necesidad de la flexibilización laboral para atraer inversiones y en realidad la calificación dela mano de obra es un elemento fundamental para atraerlas. Por eso no nos podemos quedar con el sector que, en la pirámide económica, tiene buenos recursos; necesitamos que toda la población ,tenga posibilidades de acceder a la formación.

Evidentemente hay gente que no tiene interés en que la mayor parte del pueblo acceda a la educación pública y si este fuera un país donde todos tuvieran acceso a la educación y no existieran los sistemas de exclusión que existen, seguramente algunos procesos se hubieran dado diferente

– CP: ¿Qué tareas de inserción tiene la UNLu en la comunidad?

– CR: Tenemos tareas que tienen que ver con grupos de economía social bastante importantes con un desarrollo gregario. Trabajan desde ONG’s hasta instancias gubernamentales en cuestiones concretas. Hay alumnos realizando actividades en fábricas recuperadas de la región y también se desarrollan actividades de extensión vinculadas fuertemente a lo cultural.

En San Miguel se trabaja con las problemáticas ligadas a calidad del agua. Tenemos una universidad que se caracteriza por su extensión al medio. Creemos que lo que distingue una universidad es, justamente, la investigación y la extensión. El docente tiene que tener un proyecto de investigación para ir generando y transmitiendo el conocimiento. La extensión es fundamental porque no se puede quedar en la práctica cerrada del aula de la universidad.

– CP: ¿La UNLu participó del proyecto Colmenar?

– CR: Es un proyecto de los’80 que nace en Moreno porque la gente tenía un problema de transporte muy serio. Juan Richi y otros generan una empresa de transporte con un sistema no tradicional. Hoy Juan Richi es quien coordina el área de Economía Social en la UNLu, con la gente de El Colmenar hemos organizado Jornadas de Economía Social y han venido a transmitir la experiencia a los alumnos. Es una experiencia interesante, comunitaria y una manera novedosa de enfrentar los problemas comunitarios. En Zárate, por ejemplo, tenían una cooperativa eléctrica que era fortísima.

Con el movimiento social del 2001 la gente, que estaba saturada por el abuso, rodeó la cooperativa durante 8 días y los funcionarios de la cooperativa tuvieron que irse. Desde hace un tiempo un abogado joven, sin pasado en la política partidaria, pero con muchísimo trabajo en movimientos sociales. Ricci nos contacto, y hemos realizado algunas actividades de extensión. Tienen el servicio eléctrico, la recolección de residuos, la obra pública. Es un tema que no ha tenido trascendencia nacional, pero es interesante analizar

– CP ¿Cómo interpreta la contradicción de la política educativa del menemismo con la apertura de varias universidades que se dio en la misma época en que imponían la Ley de Educación Superior?

– CR: Mas allá de las intenciones del menemismo para abrir estas universidades, doy dos ejemplos que conozco: General San Martín y General Sarmiento, con quienes realizamos actividades comunes..Mas allá de las intenciones de la década del ’90 son universidades novedosas que tienen un perfil interesante, las que han e han tomado los perfiles tradicionales de la década de los ’90, en mi opinión han fracasado.

En cambio las que entendieron, como San Martín y Sarmiento tomaron perfiles específicos, comprendieron cuál era la demanda del entorno y de qué manera podían impactar. Ahora están realizando actividades no tradicionales de muchísima calidad. Por eso, más allá de las intenciones, es importante que la comunidad discuta proyectos.Es la gran falencia que aún tenemos. En los ’90 no interesaba, ahora sí, pero está costando articular un nuevo sistema universitario. Hay que integrar más al sistema, todavía pueden surgir universidades por presiones políticas y no como parte de un plan. Así también debemos tener un plan de desarrollo, que se relacione con las condiciones macroeconómicas, con fomentar alguna investigación, como se hace en ciencia y técnica. Los recursos que se destinen a la universidad deberían ser discutidos.

Es fundamental la participación de los universitarios en la discusión de las políticas de desarrollo. Por el crecimiento económico se prevé, que en tres años la Argentina deberá importar petróleo, lo cual puede impactar en los niveles de crecimiento. Se implementaran medidas para solucionar este problema. Ahora, ¿cuándo discutimos qué profesionales vamos a necesitar, dentro de diez, quince años?.

Porque esta falencia también va a detener el desarrollo o va ha orientar el tipo de desarrollo. Ya hay regiones de nuestro país con problemas por la falta personal especializado. Por ejemplo, en Entre Ríos tienen empresas que quieren establecerse, pero no tienen en algunas regiones mano de obra calificada. Debemos tomar decisiones estratégicas. Se tiene que priorizar seriamente la educación, el sistema educativo debe integrarse y complementarse, ver que éstas son cuestiones que hacen al desarrollo, sin violar nuestra autonomía. Decimos que hacia adentro de las universidades se debe promover la discusión, pero en algún lugar y en algún momento tenemos que acordar estas estrategias.

Discutimos muchas cosas pero esto es lo fundamental: la discusión se tiene que dar en el sistema científico tecnológico por un lado, pero también en las universidades.¿Qué profesionales necesitamos? ¿Vamos a necesitar en el 2010 veinte mil abogados más, 150 mil contadores? ¿O tambien vamos a necesitar ingenieros, especialistas en desarrollo de software , biólogos, etc.?. Esa es la discusión que tenemos que dar. Se puede seguir esperando, pero las decisiones que no se tomen hoy en educación van a ser carencias en unos años.

La responsabilidad no es de Filmus, obviamente, es de todo el sistema universitario, pero son decisiones de las más altas esferas. Al Presidente le impresionó, nuestra universidad, cuando nos visitó como candidato. Vio que tenemos una planta piloto de procesamiento de alimentos, que nuestros alumnos de agronomía van rotando y tienen un tambo modelo donde aprenden las practicas,

Todas las universidades debemos estar atentas a esto ya que se trata de una de las riquezas de nuestro sistema universitario. No debemos desaprovechar la diversidad que tenemos. Hay que discutir una matriz de desarrollo para los próximos 20 años y en función de eso ubicar los recursos.

– CP: ¿Esto se discute en el ámbito del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)?

– CR: No. No hay discusión sobre esto. Lamentablemente no existe ese nivel de discusión. Y es debido a que el CIN tuvo que defenderse durante los últimos 10 años justamente para que no le recortaran presupuesto. Tuvo que tener una actitud gremial de defensa y no había demasiado clima para estas discusiones en una universidad que era recortada. No era el ambiente adecuado para discutir cómo nos proyectábamos.

A pesar del contexto, se avanzo en algunos temas con mucha discusión y por consenso. Creo que este es un momento más que propicio, para que el debate educativo sea asumido por toda la sociedad y que no se relacione con un gobierno, porque esto es lo que siempre nos pasa. Debe ser una discusión no con un ministro, sino con las universidades, con el sistema científico tecnológico y con fuerte participación de la sociedad.

La sociedad cree que lo único que pasa en el sistema universitario son las discusiones por el arancel, el salario y por si sus hijos pueden o no ingresar al sistema universitario. Pero es más crítico, porque va a condicionar nuestro crecimiento y la manera en que vamos a afrontar la globalización. No podemos dejar de asumir que debemos tener una estrategia integrada. Hay muchos factores que afectan a la generación y la calidad del empleo, el tipo de mano de obra y el de inteligencia social que generemos. El sistema científico tecnológico de la universidad deberá estar vinculado con lo que podamos generar como industria, como medio productivo.

Esto se definió hace 10 años y hoy se está redefiniendo nuevamente y tenemos que tenerlo muy claro. Es lamentable que la agenda educativa pase solo por lo gremial (que es importante) y no por las cuestiones estratégicas. La discusión por los salarios está bien, es importante y tiene que tener la prensa necesaria, pero este otro tipo de discusiones también son profundas e importantes y las otras las opacan y las tapan. Los debates de consigna tapan la discusión profunda. Se toma posición a través de consignas. Este es un país que tiene inconvenientes para profundizar las discusiones.

– CP ¿Dónde se encuentran su trayectoria universitaria y su carrera política?

– CR: La verdad es que siempre han ido paralelas. Yo fui consejero superior y soy graduado de esta universidad, siempre hice las dos actividades. Siempre puse energía en las dos cuestiones. No separo.

– CP: Quizás su opción sea un vehículo o un lugar desde donde uno tiene más posibilidades para actuar.

– CR: Yo creo que a esta sociedad le hace falta mucha más política, más discusión y más políticos no partidarios de la trenza. Miremos a Uruguay, el nivel de discusión y participación que tienen. Nosotros por lo general discutimos a los gritos y con consignas, como una cuestión deportiva y sin profundizar el análisis. Sin la posibilidad que aun en los extremos pueda haber elementos que lleven a alguna conclusión compartida.

No sacamos conclusiones, con lo que, como discutimos consignas a los gritos, ¿cuándo podemos armar un proyecto colectivo? Este es el tema. Acá se piensa que quienes tienen que definir las políticas de necesidad son los que gobiernan. No, ellos son los que deben ejecutar una política que la sociedad ha asumido. Cuando un país asume sus políticas a partir de las decisiones personales de sus presidentes, estamos en un problema grave. Si se analiza, desde Alfonsín hasta Kirchner, que nuestro comportamiento colectivo tuvo que ver con la personalidad de los presidentes, es gravísimo.

No está presente en la sociedad la discusión en torno a que cuando el gobierno llega tiene que ejecutar la aspiración y el mandato de la sociedad. El fracaso de las instituciones está, pero también es responsabilidad de los medios. No son los culpables, son responsables (no únicos) todos los factores de poder que han hecho que nuestra sociedad haya estado donde estuvo hace unos años y esté donde está ahora. No creamos que porque tenemos un verano económico las cosas están solucionadas. La universidad es un buen lugar para generar estos discursos.

No digo que haya que bajar línea, sino generar ambientes donde se discuta y se saquen conclusiones y se retransmitan. Las universidades son lugares donde se pueden generar ideas diferentes. Por ejemplo el tema de seguridad.

Cuando hay un problema de seguridad llaman a Patti o a Rico. ¿Dónde están nuestros profesionales con proyectos alternativos?. Que un comisario retirado, de las características de Patti, hable de seguridad es grave.

Nosotros ahora estamos trabajando junto al Ministerio de Seguridad de la Provincia en la formación de la policía comunitaria Además estamos en contacto con la universidad de Barcelona que tiene una maestría en seguridad, nos interesa discutir y formar profesionales, docentes, investigadores que trabajen sobre el tema de seguridad con un abordaje integral, no solo policial.

El tema de la seguridad no es un tema solo policial. Estamos obligados a dar un abordaje integral. El Director de la maestría de Barcelona con quien, es un comisario. Es un profesional y también un académico. Acá, en cambio se toma el tema como si estuviéramos en el lejano oeste. En realidad es mucho más complejo que la mirada de Patti, un sheriff del lejano oeste.

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Para tomar contacto con Carlos Rodríguez, escriba a:

vcrector@mail.unlu.edu.ar

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