La sequía agrava la restricción de divisas

Argentina está experimentando la sequía más contundente de los últimos diez años importante Esta condición no solo es un reflejo del empeoramiento del medio ambiente, sino que tiene un impacto directo con la economía.

Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este año ocupa el puesto número veintiuno entre los más fríos desde el año 1961: “la temperatura media del país fue levemente inferior a lo normal con respecto al período climatológico de referencia. Desde 2007 que no se observaba un período enero-septiembre con anomalías negativas”. Por otro lado, en el último verano se sufrieron olas de calor sin precedentes que afectaron a gran parte del país (72% del territorio nacional) durante unos catorce días en enero. Esto también ocurrió en la Antártida: “la temperatura media en lo que va del 2022 fue superior a lo normal en las 6 estaciones antárticas. Durante el verano, las estaciones Belgrano II y Carlini alcanzaron sus máximos absolutos”, reflejó el SMN en el reporte preliminar del clima. A su vez, tanto el otoño como el invierno tuvieron eventos de olas de frío en el centro y sur del país, más severas que lo habitual.

Todos estos sucesos dan cuenta de las manifestaciones del cambio climático en Argentina. Pero la más dañina en términos económicos en el corto y mediano plazo es la sequía. El mes de junio de este año fue el segundo junio más seco desde 1961 y de enero a septiembre este año se encuentra en el puesto dieciocho en los años más secos, también desde 1961. El hecho de tener una sequía de moderada a severa implica que la cosecha del próximo verano se vea comprometida. Y eso condiciona aún más el ingreso de divisas a nuestra economía dado a menores lluvias, menor cosecha, menor exportación de granos y por ende, menores ingresos de dólares. Se estima que habría un 40% menos en cantidad de granos que el año anterior. Y eso no sólo afecta el ingreso de divisas, sino que también limita el mercado local. Si hay faltante de trigo por ejemplo, los molinos tendrán que pagar más caro los granos, con lo cual subirán de precio sus derivados, que en su mayoría forman parte de la canasta básica (pan, fideos, galletitas, etc.). Y en esa circunstancia aflora la escasez y la decisión controversial de “elegir”: priorizar el ingreso de divisas dejando exportar al campo o bien, cerrar la exportación para evitar que el precio de la harina se dispare. Una u otra decisión dejará a un sector en descontento sin dudas. Argentina es el séptimo exportador de trigo en el mundo y si la estimación se cumple, la cosecha pasará de 22 millones de toneladas a unas 13 millones para este año. Y el rinde 2022/2023 sería el más bajo en quince años.

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.

Como indicó la Bolsa de Comercio de Rosario, considerando un volumen de ventas al exterior por 7 millones de toneladas, el denominado “costo de oportunidad” (lo que dejaría de recibir por exportaciones) para Argentina continúa creciendo frente a las estimaciones de septiembre y octubre. Nuestro país perdería la posibilidad de ingresar divisas por 2.221 millones de dólares en comparación a la campaña anterior (2021/2022).

En este marco de malos augurios nadará la obtención de reservas. A este panorama se le suma la ya existente fragilidad del sector externo principalmente vinculada al contexto geopolítico. Durante el mes pasado, el déficit de reservas fue cubierto con el desembolso de 3.854 millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional y de 700 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo. En principio habría una ampliación del swap con China de unos 5.000 millones de dólares. Sin embargo, entrado el 2023 comienzan a ser negativos los balances entre desembolsos y vencimientos para con nuestro principal acreedor, el FMI. En el próximo año el Banco Central debería acumular  4.800 millones de dólares en reservas. Esto, se vuelve más complejo si se tiene en cuenta el incremento en los sobrecargos producto del aumento de tasas a nivel internacional. Con lo cual, el monto de intereses a pagar en el 2023 rondarían los 2.400 millones de dólares, representando un 40% más que en el 2022.


Tesista de la Licenciatura en Economía por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP – FCEyS). Integrante del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO)

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