La renuncia de Acevedo: desgaste, desaciertos y final estrepitoso tras los incidentes en Las Heras

Por Causa Popular.- El gobernador de Santa Cruz renunció a su cargo. El conflicto político que se desató en la pequeña localidad de Las Heras y que lleva un mes y medio instalado en los medios nacionales, fue el detonante que llevó a Sergio Acevedo a presentar su renuncia aduciendo “motivos personales”. Si algo de personal hay en su decisión, es la contradictoria relación que siempre mantuvo con el presidente Néstor Kirchner, desde que decidió acompañar su gestión como gobernador cuando Acevedo aún se encontraba en la intendencia de Pico Truncado. Una vez que el Congreso provincial le aceptó la renuncia, Kirchner se encargó de dejar en claro que no avalaba los “excesos” cometidos por la policía al momento de efectivizar las detenciones pedidas por la jueza que está a cargo de la investigación por la muerte del policía Jorge Sayago. A tan sólo una semana de que se cumplan los 30 años del golpe, Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación de madres de Plaza de Mayo, el organismo más cercano a la Casa Rosada, prometió viajar a Las Heras en solidaridad con los trabajadores perseguidos. Esa fue la última señal que necesitó Acevedo para confirmar su partida.

El ahora ex gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, pasó por varios cargos antes de que Kirchner ganara las elecciones presidenciales de 2003, dejándole su lugar al frente de la provincia patagónica, al que accedió con el 70 por ciento de los votos.

Desde entonces mantuvo una relación inestable con los ocupantes de la Casa Rosada, principalmente con dos de los indudables pingüinos de pura cepa: la Senadora y ex ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, y el ministro de Planificación Julio De Vido.

Si bien Acevedo fue un fiel ladero de Kirchner durante muchos años, no es un pingüino de la primera hora. Proviene de una línea interna diferente a la del presidente en el peronismo santacruceño, aunque una vez en la intendencia de Pico Truncado se acercó tanto al entonces gobernador Kirchner, que llegó a ser su vice.

Desde que asumió en diciembre de 2003 el gobierno santacruceño, Acevedo se propuso continuar en la provincia la obra de gobierno de Kirchner y su máxima promesa, que dijo haber cumplido en la apertura de las sesiones legislativas de la semana pasada, fue lograr la repatriación de la millonaria cuenta bancaria que la provincia depositó en bancos suizos.

Diversos conflictos gremiales, con petroleros, policías y algunos estatales, se produjeron durante los casi tres años que duró el mandato de Acevedo en una provincia donde la obra pública y el empleo estatal son los principales puestos laborales para la población.

Entre estos conflictos, además de la compleja situación actual en Las Heras, la muerte de catorce mineros en una galería subterránea del privatizado Yacimiento Carbonífero Río Turbio en junio de 2004, una causa que aún se encuentra en manos de la justicia, marcó a fuego la relación con los pingüinos rosados, de la cual le fue muy difícil volver.

Las Heras: el detonante

El 7 de febrero pasado frente a la comisaría de Las Heras cayó muerto en medio de una protesta de petroleros el policía Jorge Sayago. La jueza Graciela Roata de Leone que investiga este hecho libró la detención de decenas de trabajadores petroleros, luego de las cuales el gobierno tuvo que enfrentar innumerables críticas a raíz del accionar de la Policía provincial que realizó arrestos de modo brutal y vestidos de civil, a tal punto que el propio jefe de la fuerza, Wilfredo Roque, inició un sumario y pidió a la justicia que también investigue el hecho.

De la arbitrariedad policial no estuvo ajena la Gendarmería Nacional, que depende directamente del ministro del Interior Aníbal Fernández, pero este aún no fue afectado por el conflicto en el sur.

Lo cierto, es que el crimen de Sayago puso una vez más la gestión de Acevedo bajo la lupa y a mediados de marzo debió anunciar la dimisión de su ministro de Gobierno, Claudio Dalle Mura, tras una visita a la provincia del presidente Kirchner.

No es un dato menor para entender el desarrollo de los acontecimientos en Santa Cruz, que a tan sólo una semana en la que el gobierno se propuso convertir la conmemoración de los 30 años del golpe en una política de Estado, un grupo bastante representativo de organismos de Derechos Humanos haya denunciado la implementación de una “caza de brujas” en Las Heras por parte de las fuerzas federales y provinciales con métodos propios de la dictadura militar.

En la misma semana en que recibió a la viuda del oficial Sayago, el presidente tuvo que asumir que las fuerzas de seguridad habían cometido excesos en las detenciones de los trabajadores realizadas por este crimen. Más allá de que actuaron bajo la orden de una jueza, las detenciones, lejos de ser casuales, apuntaron directamente a los trabajadores que realizan trabajos en una petrolera, pero se encuentran trabajando bajo el convenio de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA); pase que habían acordado con el gobierno y las empresas a cambio de liberar la ruta que mantuvieron cortada por 14 días, pero que nunca se efectivizó.

Hay denuncias que indican que los uniformados habrían torturado testigos para forzar declaraciones que implicaran a los trabajadores comprometidos con el reclamo. Varios organismos de Derechos Humanos, denunciaron en la Justicia, y en la Secretaria respectiva dependiente del gobierno nacional, las torturas y las irregularidades en las detenciones.

En relación a este hecho, algunos medios nacionales no dejaron de apuntar a las impericias de la gobernación como un factor importante que desató la pueblada que dejó como saldo el primer muerto de una protesta gremial del gobierno de Kirchner. Varios destacaron que la detención de Mario Navarro se produjo cuando estaba saliendo al aire en una radio local, lo que le había permitido al dirigente petrolero llamar a la movilización que dio lugar luego a la muerte del policía, si bien la jueza libró la orden, el gobierno provincial podría haber manejado los tiempos políticos para realizarla y no lo hizo.

El funcionario directamente implicado en esta decisión, renunció, pero la tensión en Las Herás, las detenciones arbitrarias y el maltrato continuó. Luego de la renuncia de Acevedo Kirchner expresó: “Ante los lamentables hechos que sucedieron en mi provincia, en Las Heras, por más culpables que sean, cuando los fueron a detener se excedieron y los golpearon. Yo no avalo jamás este tipo de cosas”, dejando clara la relación entre este hecho y la renuncia de Acevedo.

Con estas declaraciones, Kirchner no hizo más que ponerse en línea con las denuncias de organizaciones de derechos humanos por irregularidades en el accionar de las fuerzas de seguridad. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, ya había anunciado su presencia en la provincia, a fin de solidarizarse con los trabajadores.

Cuando la noticia tronó en los oídos de Acevedo, el por entonces gobernador trató de comunicarse con Kirchner dos veces y no tuvo suerte. Dada la excelente relación entre Bonafini y el Presidente, el entorno del gobernador renunciante había dejado saber que entendía que esa visita no tenía otro fin que desacreditar el desempeño de Acevedo. Las palabras del Presidente no hicieron más que hacer públicas las diferencias existentes en relación a este tema. Y los llamados no respondidos fueron una fría despedida del riñón del poder.

Cambios en el gabinete provincial

Daniel Varizat y Juan Buontempo, dos hombres muy cercanos al presidente Néstor Kirchner y que hasta hoy ocupaban despachos en la Casa de Gobierno serán ministros del nuevo gobernador de Santa Cruz en carteras claves. Como una fuerte señal de apoyo a la nueva gestión, Kirchner viajó a la asunción del nuevo gobernador y a participar directamente de la conformación de su gabinete.

Buontempo y Barrista, serán designados en las próximas horas como ministros de Gobierno y de Economía en el flamante gabinete santacruceño. Varizat es un kirchnerista de la primera hora que ocupó una banca en el Congreso Nacional hasta las últimas elecciones cuando fue convocado por el jefe del Estado para ocupar la secretaría General de la Presidencia en lugar de Carlos Kunkel, electo diputado en esos comicios.

Buontempo, en cambio, fue ministro de Gobierno del renunciante gobernador Acevedo en Santa Cruz pero, como resultado de profundas desinteligencias con el mandatario provincial, en noviembre del 2004 abandonó ese puesto y se trasladó a Buenos Aires para hacerse cargo de la coordinación del área presidencial. Su sucesor renunció hace apenas unos días.

Desatada la crisis, el gobierno nacional respondió con una velocidad directamente proporcional a su gravedad. La vorágine no ha terminado, pero desde la Casa Rosada saben que ha comenzado la cuenta regresiva para las elecciones del 2007 y aún quedan suficientes asuntos por resolver como para no cerrar con eficacia la marca que dejó el primer muerto durante el mandato K.

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