La oposición está verde

De la Redacción de ZOOM. Como antes fueron los estudiantes, las asociaciones de vecinos, los docentes o la Multisectorial social, esta vez fue Greenpeace quien se plantó frente al Gobierno macrista, denunciando que el plan de gestión de residuos de la Ciudad generará más contaminación y enfermedades en el conurbano bonaerense. Mientras, la oposición política porteña no madura. Michetti, obligada a retractarse por una falsa acusación.

A pesar de la deslucida gestión de Mauricio Macri al frente del Gobierno porteño, plagada de torpezas, incapacidad administrativa y negocios turbios, la oposición política capitalina no logra mover el amperímetro. En parte por la atomización partidaria, en parte por el vedetismo de sus figuritas y, entre otras razones más, por la connivencia que suele darse en el recinto legislativo, donde la primera minoría que ostenta el PRO suele aprobar proyectos ora de la mano del bloque K, ora del bracete de la Coalición Cívica.

En estos 10 meses de gestión macrista, las manifestaciones más crudas y directas de repudio y reclamo a las acciones oficiales han surgido del campo sindical y social. Si las primeras semanas de 2008 estuvieron signadas por el conflicto que movilizó a los municipales por el despido de contratados, en la segunda mitad del año emergieron los paros docentes (que esta semana suma una nueva medida por 48 horas), la Multisectorial que reunió más de cien organizaciones en reclamo de un modelo de Ciudad inclusivo y las manifestaciones de los estudiantes secundarios por el recorte de las becas. En los últimos días, se sumó a este fenómeno Greenpeace, que viene denunciando desde hace meses el desconocimiento del oficialismo de la Ley Basura Cero. El papel de la organización ambientalista cobró volumen y notoriedad la semana pasada debido a una intervención pública de alto impacto, con activistas colgados del Obelisco, que derivaron en una polémica que involucró a la vicejefa Gabriela Michetti, quien debió finalmente recular luego de acusar a la ONG de cobrar medio millón de pesos del Tesoro porteño.

Al margen de iniciativas aisladas de algunos legisladores y de declaraciones pour la gallerie para los medios, los dirigentes opositores de la Ciudad parecen no haber registrado el tenor político e ideológico del gobierno actual y sus consecuencias actuales y futuras para Buenos Aires. Mientras, es la movilización desarticulada de trabajadores, ONG, estudiantes y vecinos (como los que pelean por detener la pavimentación de la calle Defensa o la edificación de un CGP en una plaza) la que expresa la verdadera oposición a la acción macrista de Gobierno.

La tarde en que el ministro de Educación porteño Mariano Narodowski debió enfrentarse a los estudiantes secundarios en una reunión de comisión en la Legislatura (para evitar una segura interpelación), centenares de adolescentes que rodearon el palacio de Perú y Diagonal corearon durante varias horas un cantito que ya se ha vuelto un clásico de marcha: “Macri, basura, vos sos la Dictadura”. Esos pibes, a pesar de no haber vivido el horror que arrasó al país entre 1976 y 1983 (aunque sí sus efectos en los años subsiguientes), lograban unir en un breve versito dos términos muy ligados a la vida pública y privada del ingeniero y sus empresas.

Basura Cero, Macri uno

La organización ambientalista Greenpeace exigió en la mañana del martes 14 en la Legislatura porteña la inclusión de los criterios de la Ley Basura Cero en el pliego para la contratación de las empresas recolectoras de residuos de la Ciudad. A través de una protesta frente a la Legislatura, Greenpeace representó cómo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “tapa” de basura a los municipios del Conurbano, en la jornada en que se iniciaba el tratamiento en comisiones del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo.

Bajo un cartel con la leyenda “Macri: tu plan envenena. Basura Cero Ya!”, un activista caracterizado como el Jefe de Gobierno porteño, “tapó” de basura a tres militantes que representaban a los municipios donde actualmente se encuentran los rellenos sanitarios.

“Es imprescindible que el pliego para la contratación del Servicio de Higiene Urbana respete los criterios de gestión establecidos por la Ley 1854 de Basura Cero. El Gobierno de la Ciudad no puede seguir con su plan de contaminación” señaló Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace Argentina.

La semana anterior la organización ambientalista presentó en la Legislatura un proyecto alternativo al enviado por el Ejecutivo porteño. Presentado junto a organizaciones sociales y legisladores, la iniciativa plantea la incorporación de la recolección diferenciada en toda la Ciudad a través del servicio de las empresas y de las cooperativas de recuperadores y la separación progresiva de los residuos secos y húmedos. Al mismo tiempo, propone un criterio de facturación basado en el área limpia más un porcentaje de incentivo para las empresas que las oriente a la maximización en la separación y recuperación de materiales. Por otro lado, establece la obligatoriedad del Estado y las empresas de llevar adelante campañas de esclarecimiento, educación e información para guiar a los vecinos en la correcta separación en origen y disposición inicial.

El proyecto fue elaborado y presentado por Greenpeace; GAIA; Fundación Ambiente y Sociedad; Fundación Iniciativa Verde; Cooperativa Reciclando Sueños y los legisladores Juan Cabandié y Gabriela Cerrutti, del Frente para la Victoria.

“La Ciudad de Buenos Aires envía un tercio del total de la basura que se entierra en el conurbano bonaerense y no asume ningún compromiso por reducir esa cantidad. Desde 2007 está en vigencia la Ley de Basura Cero y es muy poco lo que se ha avanzado en su implementación. Es más, hoy el Gobierno de la Ciudad en lugar de ir hacia el objetivo de reducción de basura, toma la dirección contraria: retira los contenedores diferenciados y ha diseñado un contrato con las empresas recolectoras que promueve la generación de más basura», agregó Villalonga.

Las consecuencias

Los residuos que son depositados en los rellenos del conurbano contienen una variedad de sustancias químicas como metales pesados y una enorme cantidad de compuestos orgánicos como detergentes, solventes y contenidos de plástico como cloruro de vinilo, polietileno y formaldehído, entre otros. Al descomponerse los residuos se liberan líquidos lixiviados y gases que son altamente tóxicos para las comunidades vecinas. Los líquidos arrastran partículas de residuos y disuelven metales que son vertidos en el suelo y llegan así a los cursos de agua (1).

Estudios realizados (2) sobre muestras de lixiviados (líquidos que se filtran de la basura y contaminan las napas subterráneas) demostraron la presencia de mercurio, plomo, cromo, zinc y PCB en cantidades que superan los límites permitidos para vertidos en cursos de agua. Estos elementos pueden provocar daños renales, malformaciones congénitas, enfermedades en la piel, cáncer, alteraciones hormonales y abortos prematuros, entre otras dolencias.

El pasado mes de agosto, el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, acordaron mediante un convenio la instalación de dos nuevos rellenos sanitarios en la Provincia que serán financiados por la Ciudad. Si bien aún no se ha declarado públicamente cuáles serán los municipios que recibirán los dos nuevos rellenos, con su apertura la Ciudad se asegura por 12 años más el envío de basura sin asumir ningún compromiso de reducción.

Los $500.000 de Michetti

El pasado 7 de octubre, Greenpeace envió una Carta Documento a la vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Michetti, para que desmintiera públicamente en el término de 24 horas de su afirmación sobre el supuesto cobro por parte de la organización por asesorar al gobierno porteño y advirtió que, en caso contrario, le iniciaría una querella criminal en su contra.

La demanda surgió luego de que en la entrevista publicada en el diario Página/12, en la edición del domingo 5 de octubre, Michetti declarara que “Los que protestan son de Greenpeace, que cobraban 500 mil pesos por año para asesorar al gobierno porteño. Nadie dice eso.», con relación a la protesta efectuada la semana pasada por los ecologistas en el Obelisco, para reclamar por la Ley de Basura Cero, que ocasionó embotellamientos en la 9 de Julio y terminó con la detención de los activistas.

“Greenpeace nunca cobró absolutamente nada del gobierno porteño” aseguró Martín Prieto, Director Ejecutivo de la organización y agregó que “la declaración de Michetti sólo busca desprestigiar a organización”.

Al día siguiente, Michetti debió aceptar por escrito que su acusación no tenía fundamento alguno. En un comunicado que lleva su firma, expresó que “a raíz del reportaje publicado por el diario Página/12, el domingo pasado y conociendo la seriedad con la que trabaja el periodista Werner Pertot, debo inferir que evidentemente no he sido clara en algunas de las respuestas a sus preguntas en el mismo”, señala la vicejefa tratando de zafar sin pelearse demasiado con la prensa.

“Por esa razón, por la presente quiero dejar constancia que en ningún momento quise decir que la organización Greeenpeace percibió dinero del presupuesto público del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, cierra la nota.

Greenpeace es una organización ecologista internacional que desde hace más de veinte años trabaja en Argentina donde, en la actualidad, cuenta con 70.000 socios que son quienes financian el funcionamiento con sus aportes.

Notas:

(1) Resumen sobre los impactos ambientales y sobre la salud de los rellenos sanitarios. Greenpeace Argentina. Tercera revisión septiembre 2008.

(2) Análisis de Muestras de Lixiviados del Relleno Sanitario de la CEAMSE en Villa Domínico – Centro de Investigaciones para el Medio Ambiente (CIMA) de la Universidad de La Plata, Agosto 2004.

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