La ley de Glaciares en la encrucijada

Tras el debate en el Congreso y las indefiniciones, ha quedado en suspendo la resolución acerca de un tema central para el país.

La iniciativa de tener una ley que proteja los glaciares tuvo su primer revés con el veto presidencial en noviembre de 2008, por presiones de las provincias cordilleranas. Con el proyecto impulsado por Daniel Filmus y aprobado en el Senado parecía que se lograría un consenso para tener una ley, si pasaba Diputados. Pero allí se estancó, lo que abrió el camino a un acuerdo entre Filmus y Miguel Bonasso.

Esto llegó luego que en la sesión conjunta de las comisiones de Recursos Naturales y de Minería de la Cámara de Diputados se aprobara un dictamen de mayoría del diputado Bonasso, con el apoyo de casi todos los bloques opositores, que era una copia de la Ley 26.418 de Marta Maffei.

Tras el acuerdo, la Cámara de Diputados aprobó por 129 votos contra 86 el proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de Glaciares y Ambiente Periglaciar de Bonasso, que incorporó algunos artículos del proyecto de Filmus. A pesar del consenso entre ambos legisladores, el bloque del Frente para la Victoria no acompañó la iniciativa, pero aseguró a través de su jefe de bancada Agustín Rossi que el poder ejecutivo no vetará la Ley que salga del Congreso.

“Este no es el proyecto de Filmus que viene de Senadores para ser aprobado por Diputados, es uno nuevo que tiene que volver a Senadores”, le dijo a Revista Zoom el Director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) del CONICET, Ricardo Villalba, que participó en la confección de los proyectos de Bonasso y Filmus. Para el científico, esta nueva sanción sólo retrasa la aplicación de la norma, ya que “así estamos con idas y venidas porque todo hace que la cosa se vaya dilatando y lamentablemente se posterga la promulgación de una ley. Si se hubiese aprobado el proyecto Filmus, ya tendríamos ley”.

Villalba explicó que “ha sido como una mezcla de los dos proyectos donde uno ha incorporado algunas cosas. Tengo entendido que en agosto se va a continuar la discusión, ya que están aprobados cinco de los 17 artículos. Así que cuales son los cambios que se vienen no sabemos, hasta ahora los cinco artículos son bastante parecidos al proyecto de Bonasso con algunos puntos que fueron incorporados de las ideas que aportaba Filmus”.

“Como lo del carácter público de los glaciares, parece que está incorporado en un pequeño agregado en el artículo 1, aunque no vi nada sobre la importancia de otros servicios eco sistémicos que prestan los glaciares más allá de la entrega de agua. No se habla del atractivo turístico o la importancia como regulador de la diversidad de alta montaña o como generador de energía hidroeléctrica, cuestiones que si estaban incluidas en el proyecto de Filmus”, explicó el glaciólogo.

Entre los pendientes está el artículo 6 donde se establecen las prohibiciones de qué actividad se puede hacer o no en un glaciar y qué cosa puede contaminarlo o no, aún no se ha discutido y es un artículo clave. Tampoco se abordó el 15 que estipula qué se va a hacer con las actividades que están en ejecución en este momento y cómo se va a proceder técnicamente con eso.

Para Villalba el espíritu de ambas leyes es similar, es decir se trata de la protección de los glaciares y el ambiente periglaciar. “El punto que me parecía clave era el tema de propiedad de los glaciares que aparentemente estaban en la Ley de Filmus y ese punto ha sido incorporado. Después en función de la lectura que uno puede hacer del proyecto y como hacer la interpretación de la reglamentación, desde el punto de vista técnico, a nosotros nos resultaba más fácil la implementación del proyecto de Filmus”, sostuvo el investigador del CONICET.

“Va a depender fundamentalmente de la buena voluntad de la gente, no es que una protege una cosa y otra protege otra cosa, que permite cierta actividad que la otra no permite, prácticamente la cosa era muy similar y supongo que si se están compensando y agregando teniendo en cuenta esas pequeñas diferencias, el proyecto va a quedar muy similar”, graficó el glaciólogo.

Aunque hay temas en que si hay diferencias porque en el proyecto Bonasso la definición de ambiente periglaciar es mucho más difícil de reglamentar desde el punto de vista técnico. “Mientras que en el otro se hablaba bien de tres cuerpos de hielo bien claros, que lo identifica con límites bien marcados. Ahora en la reglamentación va estar el problema de cual es el límite que se va a usar”, detalló Villalba.

“Todo va a depender de la lectura que se le quiera dar y del espíritu que se le de en el momento de la aprobación y la reglamentación. Si uno está hablando de ambiente periglaciar, como está ahora, que contribuye al ciclo hidrológico se está remitiendo a los glaciares de escombro, es lo mismo que se decía en otras palabras en la ley de Filmus. Entonces no es que sea más amplio, sino que limita enormemente al ambiente periglaciar. Todo eso me parecía más sencillo como estaba en el otro proyecto, ahora depende de la buena voluntad de interpretar las cosas”, opinó el glaciólogo.

El debate sobre una regulación para la protección de los glaciares provocó que los gobiernos de las provincias cordilleranas se junten para consensuar medidas que preserven bajo su órbita el control de las actividades productivas, como la minería, que podrían ser condicionadas con la nueva ley. Así, Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca, San Juan, Río Negro, Santa Cruz y Neuquén definieron una estrategia conjunta que se ratificó con la firma de una declaración en la que se comprometieron a impulsar leyes provinciales de protección a los glaciares. El principal fundamento se apoya en el artículo 124 de la Constitución Nacional, que establece que “todos los Recursos Naturales incluidos los glaciares son del dominio de aquella provincia en cuyo territorio se encuentren”.

Por esto es fundamental la rápida sanción de una norma que proteja a los glaciares y para eso es necesario dejar las internas políticas de lado para tener una ley. Como adelantó el General Perón, el agua es la herramienta básica que escaseará en el futuro. El compromiso con las nuevas generaciones está puesto en conservar ese reservorio de la naturaleza y no dejar que la ambición y codicia de unos pocos lo impida.

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