La jardinera fiel

De la Redacción de ZOOM. Este verano florecerán mil flores, pero a partir de marzo será Cristina la encargada de podar o dejar crecer a los candidatos del FpV. CFK aparece como la única garante del rumbo iniciado en 2003, liderando un movimiento amplio que se mueve y se moverá mucho hasta octubre de 2011.

Ser kirchnerista es apoyar al gobierno nacional y a su proyecto. Profundizar el modelo no es otra cosa que avanzar sobre las deudas pendientes que alejan al pueblo del disfrute de una vida más justa.

Ser kirchnerista es también un modo de ser peronista. Para muchos, en especial en Capital, un modo muy fácil y cómodo de ser peronista. He ahí una de las grandes virtudes del kirchnerismo.

El justicialismo se encolumna detrás de la figura hoy refulgente de CFK y en general propone un sistema de alianzas bastante clásico y conocido, al menos de 1983 para acá: subite al bondi y a chuparla.

A diferencia de los casos del PI de Alende en la segunda mitad de los ’80 y de la Ucedé en el inicio de los ’90, terceras fuerzas que terminaron fagocitadas en el mar del peronismo, lo interesante de la experiencia de los Kirchner es que han sabido contener durante estos años a una porción interesante del denominado progresismo. Sin integrarlos, quizá por pruritos propios y ajenos. Pero ese resbaladizo actor sigue allí, vivo, con mayor o menor valía, como un interlocutor cuyo peso trasciende menos en lo electoral que en su capacidad de poner en cuestión el modelo K. Haciéndolo crecer en ciertos casos, como la AUH y la ley de matrimonio igualitario.

Alentadas por las encuestas que hoy bendicen a Cristina, en el oficialismo florecen mil flores. Hasta hace unos meses, algunas ni soñaban con germinar. La puja es natural y aun falta lo mejor. En algunos distritos, como la ciudad y la provincia de Buenos Aires, estas identidades diferentes que el kirchnerismo trajo hasta acá disputarán por hacer prevalecer su mirada sobre el proceso iniciado en 2003. Vale repetir la consigna, en especial a los porteños: en 2011 lo único que sirve es sumar y ganar. Si se escapa la tortuga, no habrá segunda oportunidad.

En la nacional, como síntesis de lo que Néstor nos dejó, Cristina es la única garante del proyecto nacional, popular, inclusivo y latinoamericanista que arrancó en 2003. Opciones como las que les gustan a los conductores de A dos voces son peores que dormir con el enemigo por más buena imagen e intención de voto que tengan.

Fortalecer una militancia leal y crítica a la vez; y construir e instalar a los dirigentes que se pongan al hombro esta mochila que CFK no podrá llevar más allá de 2015, es la tarea que tenemos por delante.

Después de una primavera que vino con luto, este verano crecerán mil flores que la Presidenta deberá podar o dejar vivir. Nadie duda que será una jardinera fiel al proyecto que encarnó junto a su compañero en la política y en la vida. Después, lo que viene está en nuestras manos.

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