La hora del cambio

A diez días de las elecciones generales en Paraguay, el Partido Colorado realiza desesperadamente una campaña de persecución y acusaciones contra Fernando Lugo y la coalición que lo acompaña -que cobra cada vez más fuerza política. Poderosos grupos económicos afiliados al partido oficialista temen que el próximo 20 de abril triunfe la oposición, que crece en todas las regiones del país como una verdadera opción de cambio.

Las elecciones nacionales que se desarrollarán en Paraguay el 20 de abril tienen como protagonista principal al ex obispo de San Pedro, Fernando Lugo, apoyado por grupos de distintas tendencias políticas que van desde el centenario Partido Liberal y otros ocho partidos, socialdemócratas e izquierdas. Por mencionar algunos: Partido País Solidario (PPS), Partido Demócrata Cristiano (PDC), Partido Demócrata Progresista (PDP), Partido Encuentro Nacional (PEN), Tekojoja, PMAS, Frente Amplio Paraguayo, Alianza Patriótica Socialista – Partido de la Unidad Popular (PUP) y una veintena de movimientos sociales que reúne a organizaciones campesinas, barriales, sindicales y de mujeres.

En estas elecciones, la concurrencia masiva a las urnas daría una mayor garantía, transparencia y legitimidad a los electores que buscan cambiar el rumbo del país. Desde hace un buen tiempo, a pesar de la transición democrática que se inició en el año 1989, el sistema electoral paraguayo es manejado por operadores del partido gobernante, verdaderos gestores del fraude electoral.

Líderes de la oposición paraguaya aseguraron que el gobernante Partido Colorado tiene diseñado un plan de fraude con el contubernio de la Justicia Electoral para impedir un resultado adverso en las elecciones generales. Para Rafael Saguier, dirigente del Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), los ministros del Tribunal Superior de Justicia Electoral, Rafael Dendia y Juan Morales, son los encargados de articular las acciones para evitar la victoria del candidato opositor Fernando Lugo.

Estas elecciones suman nuevos actores que en otro momentos resultaban impensables. por ejemplo, en esta lucha electoral se incorpora la Alianza Patriotica Socialista, como uno de los frentes de izquierda que apoya la candidatura del ex obispo. Integran esta coalición, el Partido Convergencia Popular Socialista, Partido Comunista Paraguayo, Partido Unidad Popular, Plenaria Política Campesina e Indígena y la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas(CONAMURI), que propugna la candidatura para Senador de Belarmino Balbuena, un reconocido dirigente campesino que condujo con éxito luchas gremiales, nacionales contra las privatizaciones y por la legalización de asentamientos campesinos.

Margarita Mbywangi, cacique y presidenta de la Asociación Aché del Paraguay es primera candidata indígena al Senado por el Movimiento Tekojoja.

ANR: crisis visceral

El ascenso opositor se debe a la crisis colorada, denominada oficialmente como Asociación Nacional Republicana (ANR). Se agudiza luego de su feroz interna y el distanciamiento de su tradicional alianza con Estados Unidos, representado hoy por el presidente Nicanor Duarte, quien desde un primer momento permitió la presencia de tropas estadounidenses en territorio paraguayo en 2005. Ante este contexto, la diplomacia brasileña jugó un papel decisivo al manifestar que no tolerará la presencia de esas tropas en la frontera (Paraguay y Brasil comparten la represa de Itaipú, que abastece el 20% de la energía que produce el gigante sudamericano). Los acuerdos energéticos con Bolivia y Venezuela también cumplieron un rol importante para el alejamiento entre Washington y el ejecutivo guarani.

Lo que colmó esta crisis fue la directa intromisión del embajador estadounidense, James Cason, en la interna partidaria del pasado 16 de diciembre, cuando tomó partido a favor del vicepresidente Luis Castiglioni, amigo personal de Donald Rumsfeld y representante de los agronegocios -como la soja, el principal rubro exportador de Paraguay.

Duarte Frutos puso todo el aparato estatal en apoyo de Blanca Ovelar, mientras Cason jugó fuerte a favor del vicepresidente. Ovelar triunfó por un estrecho margen, con acusaciones de fraude de por medio.

Operativo terror

En una reciente declaración en el capitalino diario ABC color, el dirigente campesino y candidato a senador, Belarmino Balbuena, denunció que en el campo “la dirigencia colorada desarrolla un verdadero terrorismo psicológico para inducir al voto por la candidata oficialista Blanca Ovelar o inmovilizar a la gente a base de atemorizarla.”

Según este dirigente campesino, “los operadores oficialistas le dicen a la gente que con un gobierno de Fernando Lugo vendrá la guerra civil, que los colorados serán eternamente perseguidos y otras barbaridades”. Una reciente denuncia de la APS, acusa a operadores del Partido Colorado de persecución hacia sus militantes en el desarrollo de la campaña, con decomisos de materiales propagandísticos y amenazas a los militantes de izquierda, protagonizados por jóvenes barras bravas, alcoholizados y trasladados en lujosas camionetas, que forman parte del aparato de propaganda del Partido Colorado.

La dirigencia rural conoce bien esta situación pues aún desde el comienzo del proceso democrático más de cien activistas campesinos sin tierra fueron asesinados por fuerzas policiales y paramilitares y más de dos mil dirigentes fueron judicializados por dirigir ocupaciones de latifundios. “Nosotros exhortamos a los compatriotas a romper el miedo y a atreverse a dar un salto sustancial en el país”, afirma Balbuena.

Paraguay tiene la peor distribución de la tierra en el Continente: el 1% de los propietarios concentra el 77% de la propiedad; el 40% de los agricultores, con menos de cinco hectáreas, tienen apenas el 1%. Existen 350 mil familias sin tierra, mientras 351 propietarios reúnen 9.7 millones de hectáreas. Paraguay es el cuarto exportador mundial de soja, producto que ocupa el 64% de la superficie agrícola del país.

Fernando Lugo, quien se desempeñó como obispo en San Pedro, conoce el campo y es amigo de los campesinos. Ha sido un estudioso del problema agrario y se ha solidarizado con los trabajadores rurales en sus demandas y luchas. Ahora, en 2008, la derecha acusa a Lugo de ser cómplice de secuestradores y amigo de guerrilleros paraguayos y de otras naciones de nuestra América.

Lino César Oviedo, ex general golpista, ahora candidato a presidente por la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), se sumó a la campaña descalificadora contra Fernando Lugo. Asesorado por publicistas brasileños que pagaron anuncios en los medios para descalificar a la Alianza Patriótica , afirma que si Lugo gana en los comicios de abril se acabará la estabilidad paraguaya.

El gobierno estadounidense necesita que Paraguay mantenga un mandatario como Lino César Oviedo, Blanca Ovelar -candidata del Partido Colorado- o Pedro Fadul -empresario financiero y ahora aspirante a la jefatura de Estado por el Partido Patria Querida. Cualquiera de éstos candidatos le facilitaría a Estados Unidos desarrollar su proyecto de guerra e invasión a la Venezuela Bolivariana y a Bolivia, cuyos mandatarios, Hugo Chávez Frías y Evo Morales Ayma, son señalados como agentes del mal. El ex general golpista está utilizando la figura de los presidentes Morales y Chávez, relacionándolo con Lugo. Ante esta campaña sucia, la embajada de Bolivia protestó por la manipulación de la figura de un presidente de un país vecino de parte de Oviedo y su equipo de campaña.

Entre la continuidad de la hegemonía del Partido Colorado, el modelo autoritario que representa el ex general Lino Oviedo y la emergencia del ex Obispo de San Pedro, Fernando Lugo, los votantes paraguayos elegirán próximamente por otros cinco años a su presidente.

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