La derecha argentina se une por el espanto. Macri y López Murphy le temen a Carrió y Sobisch a los ceramistas de Zanón

Por Causa Popular.- La centro izquierda logró algo que parecía imposible. López Murphy y Mauricio Macri ya avanzaron en los acuerdos necesarios para constituir una alianza de centro derecha para las elecciones del 2005. Uno de los temas que más aceitó las coincidencias fue el excelente posicionamiento de «Lilita» Carrio en las encuestas para la Capital Federal. Mientras tanto, el otro referente de la derecha que intenta tejer la estructura política necesaria para posicionarse como presidenciable para el 2007, Jorge Sobich, se encuentra condicionado por una sociedad neuquina en movimiento que deja en evidencia la crítica situación política y social que atraviesa la provincia que gobierna. De todas formas, quien sueña con suceder a Menem, desconoce la crisis que atraviesa Neuquén y anuncia a la prensa que «en el término de diez días comenzará a desplegar su tarea un equipo de especialistas de su Fundación, a los efectos de elaborar un diagnóstico sobre la problemática de todas las regiones del país».

Los referentes de los dos principales partidos de centroderecha, Recrear que orienta Ricardo López Murphy, y Compromiso para el Cambio que lidera Mauricio Macri, acordaron zanjar las diferencias en las candidaturas para las elecciones legislativas con sondeos de intención de voto que definan las chances electorales de cada uno en Capital y provincia de Buenos Aires.

López Murphy plantea que Macri es un «candidato armado» en Capital, en tanto el empresario presidente de Boca Júnior sostiene que el economista es el «candidato natural» para la Ciudad a partir de su victoria porteña por un diferencia de seis puntos en las presidenciales del 2003.

En rigor, y fuera de estas consideraciones matemáticas, Macri y López Murphy pretenden que el otro compita en Capital para abonar sus proyectos presidenciales en provincia de Buenos Aires. El distrito que todos añoran, por ser el más importante del país del que no se puede prescindir si se pretende llegar al Gobierno.

Pero, el silencio a voces que abrió las puertas a los acuerdos, y permitió dejar atrás las diferencias entre ambos, fueron las encuestas que manejan ambos candidatos en las que otorgan a la líder de centro izquierda, Elisa Carrió, una victoria holgada en Capital. Para ambos una derrota ante «Lilita» implicaría un serio traspié para sus aspiraciones presidenciales.

La reunión de los dirigentes de los dos espacios se desarrolló en la Fundación Libertad, ubicada en Carlos Pellegrini al 500, y no estuvo exenta de sutiles reproches cruzados: por la falta de un apoyo explícito de Macri a la candidatura presidencial de López Murphy -recordaron los hombres de Recrear-, y por el apoyo del economista a Patricia Bullrich en las elecciones a jefe de Gobierno -cuestionaron los macristas-.

Los dirigentes de centroderecha también incorporaron a este nuevo intento de concretar una alianza, la experiencia del dirigente del Partido Popular (PP) español Miguel Angel Cortes, quien fue secretario de Coordinación de José María Aznar y los exhortó a considerar el «valor de la unidad» en una animada charla que mantuvo con los dirigentes locales.

Sobich, ¿un tercero en discordia?

No son pocos los analistas políticos que piensan en que Sobich podría sumarse a la alianza entre el presidente de Boca y el líder de Recrear. De esto, ya existen antecedentes entre los legisladores que responden a cada uno de ellos en el Congreso.

Pero el camino para construir un frente unificado de derecha para las próximas elecciones, por supuesto no estará obstruido por diferencias en el plano de lo económico, los tres son nostálgicos de las políticas neoliberales de la década del 90.

Las diferencias más bien parecen estar dadas por las distintas formas y estilos que ha elegido cada uno para lavar la cara del neoliberalismo, que tan mala imagen dejó entre la población de la mano de Carlos Menem. A esto se suma que Sobich dice priorizar el fortalecimiento de su armado territorial, del que no estará exento el intento de terminar con la organizaciones populares de su provincia que incansablemente ponen en evidencia su política conservadora, que beneficia a los que más tienen y reprime a los que cada día tienen menos (ver nota Zanón).

A diferencia de López Murphy y Mauricio Macri, que lo disimulan mejor, Sobisch parece no querer ocultar su sueño de ser el nuevo Menem. Además de mantener un diálogo fluido con este último, designó como jefa de campaña a Ester Schiavoni, ex funcionaria menemista cuando ocupaba la titularidad del Consejo Nacional de la Mujer en los ’90.

Según informó un importante matutino, Sobich le encargó a Schiavoni la complicada tarea de recorrer el país y negociar posibles incorporaciones. El líder del Movimiento Popular Neuquino (MPN), ya tomo la decisión de instalarse en el extremo derecho del arco político, con un discurso conservador y noventista.

Viejo militante del MPN, fundado por los hermanos Sapag, Sobisch decidió que había llegado el momento de lanzar su candidatura presidencial en septiembre del año pasado, cuando consiguió su reelección como gobernador con el 57 por ciento de los votos.

Consolidado en su feudo provincial, comenzó a recorrer el país con la idea de exportar el modelo neuquino, cuya clave se encuentra en la privatización de YPF. Las regalías derivadas de la venta de la petrolera le permitieron encarar una agresiva política de obras públicas y clientelista, que se sumó a un manejo con mano de hierro de su aparato político y a la tradicional implantación del MPN en la sociedad local.

Durante los ’90, Sobisch se movió con comodidad en el universo político menemista, como un aliado informal pero importante de la Casa Rosada. La llegada al poder de Néstor Kirchner no hizo más que ratificar sus planes.

Lanzó su campaña con un discurso ultra opositor, con eje crítico en la política de derechos humanos del Gobierno y rechazó el juicio político a la mayoría automática de la Corte Suprema, criticó el Plan Jefes de Hogar y la política económica.

En el plano provincial además, mientras Kirchner durante su primer año de gobierno declaraba que no iba a criminalizar la protesta -política que modificó durante el 2004-, endureció la represión contra los movimientos sociales y anunció un proyecto de ley que promueve la detención de menores y su internación en clínicas psiquiátricas.

Estos antecedentes, posicionan a Sobich disputando el lugar de líder más conservador del heterogéneo y disperso espacio de la derecha. La idea del neuquino es priorizar el armado territorial, uniendo fuerzas provinciales, partidos conservadores y fragmentos del PJ antikirchnerista, y recién después trabajar en la instalación de la figura del gobernador.

En relación a una posible Alianza con Macri y López Murphy, Sobich declaró a la prensa que «Hay un diferencia de tiempos. Ellos se apuran, hablan de candidaturas, de alianzas. Nosotros vamos por otro camino. Primero queremos construir una fuerza potente, una buena base. Es un trabajo silencioso, que lleva tiempo. Y después, cuando tengamos un apoyo sólido, vamos a trabajar en la candidatura. A diferencia de los demás, nuestros planes apuntan a 2007«, concluyó.

La derecha postmenemista continúa buscando su destino, pero ya no sólo la caracteriza su heterogeneidad, sino la falta de un proyecto que les permita unificarse más allá del espanto que les provoca pensar en volver a sufrir una dura derrota en el terreno electoral. Pero eso es sólo por ahora. Por eso el tiempo apremia.

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