La Cumbre No Alineados en Cuba: nuevo capítulo para uno de los mecanismos de concertación más grandes del mundo

Por Causa Popular.- Faltan dos meses para que La Habana sea la sede de una de las cumbres de mayor contenido político de la agenda internacional. En medio del recrudecimiento de la violencia en Medio Oriente y al calor de la unilateralidad impuesta por los Estados Unidos, la próxima reunión del Movimiento de Países no Alineados (MNoAl) resulta un punto clave en el escenario próximo de la política global. La cita de 116 países configura para América Latina un valioso instrumento de defensa frente a la política guerrerista y el hegemonismo unipolar de Washington.

El Movimiento de Países No Alineados surgió en la década del cincuenta, en medio de los debates, acerca de la identidad de los estados recién surgidos y aunque se identificó por la ausencia de compromisos militares de sus integrantes con los bloques liderados por las superpotencias, en aquel esfuerzo percibieron intentos por diseñar una alternativa socioeconómica y política y un esfuerzo por respaldar institucionalmente los empeños de colaboración Sur- Sur.

El Movimiento cobró forma cuando en 1955 se celebró la Conferencia de Bandung y en 1961 la de Belgrado, evento en el que estuvo representada un nuevo y poderoso factor que se había incorporado a la política internacional: la Revolución Cubana, que aportó al no alineamiento un perfil latinoamericano, un contenido antiimperialista y sumó su prestigio y la solidaridad internacional con el Tercer Mundo.

Tratando de escapar de las estructuras burocráticas que caracterizan a muchas organizaciones internacionales, el Movimiento de Países No Alineados, introdujo la práctica de celebrar periódicamente reuniones de sus jefes de Estado y gobiernos, en las que se examinaba la situación internacional y se adoptaban planes de acción específicos. El país que acogerá el encuentro entre el 11 y el 16 de septiembre, ocupa la presidencia hasta la próxima cita. Cuba, que fue sede de la VI Cumbre en 1979 ya presidió el Movimiento hasta 1981.

En esta oportunidad, asistirán a La Habana un número importante de observadores, invitados y delegaciones de organizaciones mundiales. Según diversos analistas, la delicada situación de las amenazas a la paz en el mundo y el fortalecimiento del Movimiento serán, entre otros, dos de los temas centrales de ese encuentro.

Pero es muy probable que los dabates se orienten hacia el desarme y la democratización a escala mundial, dos objetivos urgentes y a la vez grandes oportunidades para que el Movimiento de Países No Alineados juegue un papel importante en temas claves como el no a la guerra y el apoyo a la solidaridad internacional y el mutilateralismo en un momento clave para el mundo y para América Latina en especial.

Este movimiento es hoy el mecanismo de concertación más grande y aprovechar esa capacidad debe ayudar a la paz, la seguridad y el desarrollo, ya que en medio de la complejidad actual, el multilateralismo es la única vía practicable y realista para la búsqueda de soluciones a los problemas fundamentales en material de paz y seguridad internacional. La aplicación de la Carta de Naciones Unidas y el apego a los principios del derecho internacional que refrendan el respeto a la soberanía nacional, la integridad territorial, la independencia y la no injerencia en los asuntos internos de otros estados están en amenazados y deben ser rescatados.

Los principios del MNoAl establecen desde su nacimiento el respeto a la Carta de la Organización de Naciones Unidas y al Derecho Internacional y la defensa del papel fundamental de la ONU en el mantenimiento de la paz y la seguridad mundial. Los fundadores de ese mecanismo de integración puntualizaron que abrazan la cooperación para el desarrollo y como medio para impedir la violencia en las relaciones internacionales.

Todos estos planteamientos presentes en la carta fundacional de MNoAl adquieren, en estos momentos, una gran vigencia, si se valoran en su justa medida los conflictos provocados por la política exterior del actual gobierno de Estados Unidos. El MNoAl debe defender el avance real y efectivo del proceso de reforma y democratización de las naciones unidas, incluído su consejo de seguridad.

La cita no alineada en La Habana ojalá no sólo sirva para revitalizar el Movimiento, sino “para edificar un esquema de cooperación internacional que ponga a todo el Tercer Mundo en sintonía con una renovadora versión de la globalización”.

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