La crisis de Proyecto Sur

El voto contra el proyecto oficial de retenciones móviles del diputado nacional Claudio Lozano provocó una crisis en Proyecto Sur, el espacio político que impulsó y conformó el economista junto a Pino Solanas para los comicios de octubre 2007.

Ante las críticas de múltiple calibre que arreciaron desde distintos sectores por el voto de Claudio Lozano junto a los sectores de la oposición más afines a la patronal agropecuaria, una carta del propio Solanas circuló por Internet intentando aclarar el por qué del voto negativo del único legislador del espacio.

Días más tarde, Alberto Lapolla, miembro de Proyecto Sur, afirmó al diario Página 12, en una entrevista titulada “Lozano no tendría que haber votado en contra”, que el voto de Claudio Lozano no respetó la propuesta programática de Proyecto Sur y jugó a favor de la Sociedad Rural. A la vez, Lapolla acusaba a Alcira Argumedo de haber sostenido que “la Sociedad Rural no era la misma de antes”. Esta nota amplificaba un mail titulado Así, no seguimos en Proyecto Sur donde Lapolla y otros firmantes rompían con el espacio de Solanas y Lozano.

El 25 de julio, Alcira Argumedo replicaba a Lapolla en Página 12 en su columna “El núcleo esencial”, aunque haciendo eje más en defender el voto de Lozano, al referir que “llama la atención el persistente silencio de intelectuales y militantes que apoyan al Gobierno sobre la existencia de un negociado cuyo monto supera los 1.100 millones de dólares —denunciado en su discurso por Claudio Lozano, en función de la investigación realizada por Ricardo Monner Sans y Mario Cafiero— en favor de las exportadoras transnacionales de granos y oleaginosas. Gracias al tratamiento que el Gobierno dio a la Resolución 125 durante casi cuatro meses y contando con la complicidad de funcionarios distraídos, exportadoras como Bunge Argentina, Cargill, Nidera, Aceitera General Deheza y otras se apropiaron de esa suma mientras las fuerzas populares combatían con ‘el campo’. En ese marco, pareciera más fácil acusar a Lozano de estar con la oligarquía y así eludir cualquier tipo de cuestionamiento sobre ese negociado, planteando espurias polarizaciones que tienden a silenciarlos; porque supuestamente esa denuncia era desestabilizadora y favorecía el golpe de derecha. La negativa de los diputados gubernamentales a incorporar en su proyecto una comisión encargada de investigar ese hecho de corrupción fue la causa de la presentación de un proyecto propio en minoría y el consiguiente voto negativo al proyecto gubernamental: aceptar los términos de este proyecto hubiera significado una complicidad con negocios corruptos a favor de las corporaciones transnacionales. Esta ha sido una posición pública tanto mía como de Proyecto Sur.”

Al día siguiente, una minuciosa carta de Ana Lorenzo, histórica militante del área de Educación, comunicando su salida de Proyecto Sur agregaba un contundente nuevo capítulo a la historia. A continuación, una síntesis de dicha carta.

Se perdió una oportunidad histórica: enfrentar a la gorilada, con autoridad ética y política, desde el no kirchnerismo

 
A mis compañeros de Proyecto Sur
A mis compañeros docentes
A mis compañeros de militancia

Cuando en agosto de 2007 invité a mis amigos y compañeros a acompañar a Fernando Pino Solanas, lo hice convencida de que su trayectoria, su prestigio, su ética, su consecuencia y sus ideas posibilitaban el reinicio de la gran patriada a través de elecciones. Pino siempre ha sido nuestro indudable representante ideológico y político y, con su decisión y dedicación personal, se abría un amplio espacio de construcción independiente que impulsaría, sin sectarismos, una concepción nacional, transformadora, popular y latinoamericanista para nuestro país y su pueblo.

(…) Sin embargo, la crisis provocada por las entidades agropecuarias generó diferencias de análisis y de posicionamiento en Proyecto Sur que, si bien se saldaron con, entre otras anteriores, una excelente declaración pública —»Proyecto Sur se expresa ante la crisis agropecuaria», 17 de mayo de 2008; ver Infosur No. 10—, con el correr de los días se fue modificando y culminó con el injustificable voto de nuestro único diputado nacional, Claudio Lozano. En ese momento, dirigí un correo a la Mesa Nacional de Proyecto Sur que decía lo siguiente:

«9 de julio de 2008, 12:43 am

…Yo advertí a la mesa lo que podría ocurrir, tanto verbalmente como por escrito. Pero no hubo ninguna posibilidad de debate. Incluso advertí cómo sería la votación final y que, en ese caso, había que aprobar lo que venía del ejecutivo explicando nuestras diferencias y propuestas en una fundamentación oral. Lamento no haberme equivocado. Pero no se puede arreglar ahora lo que no se previó antes por no escuchar a muchísimos compañeros de PSur que clamábamos por lo mismo.

Lo que me indigna es que Lozano nos mancha a todos, colectiva e individualmente: ni siquiera votó como lo hizo con la nueva ley de educación: la aprobó junto a todo el kirchnerismo, aunque justificándose en un discurso aceptable. ¿Por qué no actuó ahora de la misma forma? Prefirió emblocarse, vaya a saberse por qué, en virtud de qué alianzas o compromisos o intereses o en base a qué especulación electoralera, —y comprometer a Proyecto Sur— con el bloque reaccionario más fuerte que se ha constituido desde la dictadura hasta la actualidad. Y, en esta instancia, tampoco correspondía la abstención.

Esta nueva alianza se encontró con un poder que no esperaba ni sospechaba: no sólo están los de la SRA y sus aliados de siempre sino el medio pelo urbano y rural, los medios de comunicación, los progres consuetudinarios, los derechosos desgajados del PJ y hasta la mitad de los diputados: no necesitan a los milicos. Demostraron que pueden desabastecer y paralizar y van a amenazar con ello cada vez que alguna mínima medida los afecte. Son los carapintadas Siglo XXI, con nuevos ropajes, métodos y más poder; hasta tienen un De Angeli que le habla a Doña Rosa y la convence. Y, si se empeñan un poquito, —»seduciendo», lo cual nunca fue difícil, a algún legislador del PJ que se «desilusione» de Kirchner o caiga en desgracia o se le ofrezca más poder en otro espacio— pueden llegar a dominar el congreso (!!). De esto se trata hoy en la Argentina: de una lucha por el poder económico y también político; todo lo demás, son detalles de artificio.

Proyecto Sur perdió una oportunidad histórica: enfrentar a la gorilada, con autoridad ética y política, desde el no kirchnerismo (representando a una amplísima franja de militantes y a la gran mayoría de sus adherentes) y, sin renunciar a ninguna crítica, acompañar al gobierno en esta pulseada y condicionarlo por izquierda. Como dije en su oportunidad, por aquel viejo apotegma de «Primero la Patria…».

Por mi parte, estoy tratando, humildemente, de aclarar ante mis amigos y compañeros que Claudio Lozano no sólo no me representa sino que está en las antípodas de mis convicciones. Y, en los momentos límites, ello es irreversible.»

Días después, la realidad demostró —mucho antes de lo esperado— que efectivamente podían dominar el Congreso, también con la «ayuda» de nuestro diputado en el Senado… Proyecto Sur ha apoyado públicamente este voto.

Por todo ello, con un grupo de compañeros hemos emitido la declaración Así, no seguimos en Proyecto Sur… que permanece abierta para recibir más adhesiones. Por mi parte, no continúo a menos que su conducción revise en profundidad el grave error político cometido. Y, además, si corrige la ausencia de debate amplio, tolerancia al disenso y falta de democracia interna.

Finalmente, compañeros, debo señalar que, desde que me fui del PJ en 1990, las únicas ocasiones en que participé en actividades partidarias y electorales fue cuando Pino Solanas convocó —Frente del Sur (1992), Alianza Sur (1995), Proyecto Sur (2002) y ahora—. Las escasas diferencias que tuve fueron menores, vinculadas a tácticas electorales, y frente a las cuales me retiré silenciosamente, a seguir predicando contra el neoliberalismo educativo y sus consecuencias. En esta ocasión creo, con profundo dolor, que Pino se equivoca; lo hace por primera vez en su productiva y coherente historia. Confío en que su gran inteligencia y su reiterado compromiso con lo nacional, le permitan analizarlo.

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