Juntos, como hermanos

El 29 de marzo, los sectores populares antipinochetistas impusieron, como homenaje a la lucha y generosidad de la juventud, el “Día del joven combatiente”. Fue en la década de los ochenta y hasta el día de hoy es conmemorado. ¿Quiénes eran los hermanos Vergara? ¿Qué pasó ese 29 de marzo en la Villa Francia, población del sector poniente de Santiago? Un recorrido histórico a la luz del último 29, donde fueron detenidos cientos de estudiantes menores de 16 años.

La madre de Rafael y Eduardo lo recuerda así:
Luisa Toledo no quita la vista de sus manos. Sus dedos golpean ligeramente la mesa donde descansa un documento de octubre del ’85 donde Carabineros niega responsabilidad en la muerte de Eduardo y Rafael Vergara Toledo. No es fácil recordar. Tarda algunos segundos, cobra fuerza y se lanza. A su lado está Manuel Vergara, su esposo. Él la mira y la escucha, atento. Ella aún tiene la vista en algún punto de su memoria.

“Me vinieron a dejar a la casa, Manuel estaba en la puerta y algo había escuchado en la radio. ‘No puede ser, voy a hablar con el padre Bolton’, me dice. Mi hija sale de la casa, dice que la van a allanar. Quedo sola, descuelgo la foto donde estoy con mis hijos, la acerco a mi pecho y lloro por Rafael. Pero veo que entra un tipo a punta y codo con una metralleta. ‘Levántese’. ‘Estoy sola’, le dije. Entraron como treinta más”.

“-¿Por qué está llorando? -me pregunta uno.
Lloro cuando quiero, no tengo que pedirle permiso -respondí.

– ¿Y cuántos hijos tiene usted?
Cuatro, y me acaban de matar uno -contesté. Pero entonces otro que hacía de jefe se alejó un poco, se rió y me dijo: ‘Dos. Fueron dos’… Yo en ese momento no me di cuenta de lo que dijo, porque allanaron la casa, destrozaron todo y como ratas que llegaron, como ratas se fueron. Luego entró el padre Bolton, ‘déjame llorar al lado tuyo’, me dijo. Sólo al día siguiente supe que a Eduardo también lo habían matado. Eduardo tenía 20 años”.

Eduardo y Rafael, al igual que su hermano mayor, Pablo, militaban en el MIR. Su compromiso político comenzó tan pronto acompañaron a sus padres a las reuniones con los pobladores o a la parroquia de la Villa Francia. Manuel fue presidente de la Juventud Obrera Católica en los ’60. En dictadura, la familia integraba la Comunidad Cristo Liberador. “Eduardo era más reacio a acompañarnos, pero Rafael nos impresionaba por su discurso profundamente cristiano. Conversaba mucho con el padre Bolton, admiraba a Mariano Puga. Una vez nos dijo que quería ser sacerdote”, relatan Luisa y Manuel.

Ambos estudiaron en el Liceo de Aplicación. Eduardo egresó con notas sobresalientes y a los 17 años ingresó al Pedagógico a estudiar historia. Allí se convirtió en dirigente de la Unión Nacional de Estudiantes Democráticos (UNED) hasta que lo expulsaron. A Rafael, siendo dirigente estudiantil, lo echaron del colegio en tercero medio acusado de “panfletero” y “agitador político”.

Entre 1982 y 1984, la persecución se agudiza. Detenciones arbitrarias, seguimientos y amenazas. Todo empeoró desde el 18 de marzo del ’84. “De la 21ª Comisaría nos allanaron y nos robaron hasta la Biblia. Nos querellamos por robo y ganamos. En la comisaría nos decían ‘los tenemos aquí’. Fuimos hostigados y nuestros hijos fueron detenidos varias veces sin cargos”, apunta Manuel.

Emboscada

El sábado 30 de marzo de 1985, la prensa escribe acerca de dos “delincuentes”, “antisociales” y “asaltantes” muertos en un enfrentamiento con carabineros. También informa de un uniformado herido. Ese mismo día se inicia la causa 351-85 en el Segundo Juzgado Militar de Santiago por violencia innecesaria con resultado de muerte. La abogaba Pamela Pereira representa a la familia Vergara Toledo. Pero nada. Los tribunales militares sobreseen definitivamente en 2002 y la Corte Marcial lo confirma por prescripción de la acción penal.

Pero la verdad era otra. Y en la Villa Francia lo supieron apenas los disparos, desde la patrulla Z-955 de la Tenencia Alessandri -dependiente de la 21ª Comisaría-, derribaron a los perseguidos. Hubo decenas de testigos, pero ante la justicia militar, por temor y desconfianza, no declararon más de tres. Primero cayó Eduardo. Murió de forma instantánea. “Lo mataron por la espalda”, señaló la familia.

Rafael vio a su hermano en el suelo, retrocedió para ayudarlo y lo hirieron… Pero estaba vivo. En este punto, todo se oscurece más. En la cercanías, testigos observaron un camión de Chilectra. El caso es que se produjo un apagón y, al rato, Rafael apareció muerto junto a Eduardo. Le dieron un tiro en la nuca a muy corta distancia. Se investiga si, estando esposado, lo asesinaron arriba del furgón.

La patrulla estaba a cargo del subteniente Alex Vicent Ambler Hinojosa, e integrada por Marcelo Segundo Muñoz Cifuentes, Francisco Nelson Toledo Puente y Jorge Segundo Marín Jiménez, que tiempo después fue dado de baja por el homicidio de su esposa. Muñoz Cifuentes era el carabinero herido, pero de la bala jamás se supo ni fue investigada -hecho fundamental para sostener la tesis del “enfrentamiento”-, como tampoco se investigó una pistola que, según versiones policiales, estaba en poder de Eduardo Vergara.

“El 29 de marzo de 1985, en los sectores populares de Santiago, la noticia se esparció como un reguero de pólvora: ¡mataron a Eduardo y Rafael Vergara! Carabineros había asesinado a dos de los mejores y más queridos elementos de la juventud de la zona. La eucaristía en la iglesia de Jesús Obrero que celebré al día siguiente es la más estremecedora que he celebrado en casi cuarenta años de sacerdocio”, escribió Roberto Bolton.

En los funerales, una impresionante muchedumbre caminó junto a los féretros desde la Villa Francia hasta el Cementerio General.

Carta de la familia Vergara Toledo a la comunidad nacional e internacional

«Tenemos que aprender a ser generosos, dejar las trabas atrás; ser sencillamente consecuentes con nuestros principios, con nuestro ser; seguir adelante sin mirar atrás, sin mirar lo perdido; Porque más adelante, en un futuro no muy lejano, tendremos la felicidad de estar juntos, de ser uno sólo y seremos felices; seremos tan dignos de la felicidad».

(Rafael Vergara, Carta a su familia, 1984).

Querida amiga, Querido amigo,

Un año más ha pasado en nuestra historia como pueblo y ha habido malas y buenas noticias o hechos en esta porción de tiempo. Un año que a nosotros, como familia nos ha acercado a marzo, la fecha del asesinato de nuestros amados Rafael y Eduardo Vergara Toledo. Reconocemos que estamos un año más cansados, un año más desalentados, un año más tristes que el año anterior, un año más viejos, sin ninguna certeza de ser más sabios.

Ha sido un año duro y difícil, y nos imaginamos que para muchos de ustedes también, en lo que respecta a la situación laboral, económica, social; hay muchos amigos y amigas con enfermedades largas y dolorosas y, nosotros, adicionalmente, con la tremenda carga de hacer que el proceso del asesinato de los hijos se mueva algo en los Tribunales de Justicia (?).

Es cierto que también ha habido momentos alegres, tranquilos, en los que nos hemos sentido de nuevo seres humanos, pero son los menos. Y, por supuesto que a muchos les ha ido bien y nos alegramos, pero esperamos, sinceramente, que eso no les haga olvidar que es la mayoría de nuestro pueblo la que está sufriendo las consecuencias de marginación del sistema económico que nos aplasta.

Compañera, compañero, a pesar de este panorama un poco desesperanzador que acabamos de describir, nos atrevemos a contarte lo que hemos avanzado en el caso del asesinato de nuestros hijos. La verdad ya está establecida por el juez Sergio Muñoz, que confirmó la forma cómo fueron asesinados y quienes son los responsables directos de estos crímenes, cuyos nombres son:

Alex Vicent Ambler Hinojosa, Capitán (R),
Francisco Nelson Toledo Puente,
Cabo 1ro (R), Marcelo Segundo Muñoz Cifuentes,
Sargento 1ro (activo),
Jorge Segundo Marín Jiménez, Cabo 2do (Dado de baja).

Después de esto el caso pasó a manos del juez Carlos Gajardo, a quien le correspondió encargar reos a estos asesinos, acusándolos de cometer crimen calificado con la agravante de premeditación y alevosía en las personas de Eduardo y Rafael. Estos sujetos estuvieron una semana presos en lugares de la institución de carabineros y dejados en libertad bajo fianza pagando $200.000.- Hasta ahí llegó la primera etapa de este proceso que se alargó desde el año 2003, fecha en que el caso llega a manos del Juez Muñoz, hasta la encargatoria de reo que se dictó en el año 2006.

En diciembre del año pasado fuimos llamados por los abogados que llevan el caso de los niños para informarnos de que ahora entramos en una segunda etapa del proceso que puede durar todo el año 2007 y es la etapa de la sentencia, o sea, cuántos años de cárcel les estaría dando el juez Gajardo a cada uno de los criminales. Y, por otro lado, la posibilidad de una querella civil que tendríamos que entablar nosotros pidiendo el pago por la vida de nuestros hijos en dinero.

Respecto de la sentencia que el juez Gajardo dicte, nosotros como padres es poco lo que podemos hacer, salvo apelar si encontramos que es injusta, a través de nuestros abogados. También pueden apelar los abogados de los criminales y en este tira y afloja puede pasar mucho tiempo. Además, todo esto se agrava, porque los asesinos pueden apelar a una instancia que la ley les otorga que es la prescripción media, lo que significa que si el juez los sentenciara a 5 años de cárcel esta pena se rebajaría a la mitad, o sea, a dos años y medio, esto a manera de ejemplo.

Referente a la querella civil, todos ustedes saben desde siempre que nosotros no vamos a recibir nunca un peso por nuestros hijos, lo que queremos es que se haga justicia. Estamos convencidos que recibir dinero es un tapaboca, una coerción y, además, la preciosa vida de nuestros amados hijos no tiene precio. Nosotros no juzgamos a nadie que haya recibido el dinero, pero tampoco vamos a permitir que se nos juzgue a nosotros de ilusos, de puritanos, de orgullosos. Nada ni nadie nos convencerá de lo contrario. ¡Solo queremos justicia!

Queremos contarles también que los abogados nos manifestaron su aprobación respecto de esta decisión nuestra y nos aseguraron su apoyo incondicional, lo que les agradecemos de corazón.

Bueno, amigas y amigos, esperamos no haberlos cansado mucho con toda esta información, pero siempre les hemos contado todo lo que pasa con el caso de nuestros hijos y nos parecía correcto que supieran en qué punto se encuentra.

Esperamos que nos puedan acompañar, una vez más, en esta fecha terrible, a pesar de las amenazas que ya han empezado a enviar por los medios de comunicación las autoridades de este gobierno, que para nosotros es el gobierno más cercano a la dictadura en muchos aspectos, pero sobre todo en el uso de la represión de sus policías contra las manifestaciones legítimas del pueblo.

Gracias por su cariño y cercanía.

Luisa Toledo S. Manuel Vergara M.

Santiago, Villa Francia, Marzo 29 de 2007.

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