Informe. Caracas expulsa a un militar norteamericano acusado espionaje y recalienta la relación con Washington

Por Causa Popular.- La expulsión del agregado naval de la embajada norteamericana, junto a las declaraciones del director nacional de Inteligencia de EEUU John Negroponte, y del ideólogo de la invasión de Irak Donald Rumsfeld, que comparó a Chávez con Hitler, marcaron el comienzo de la segunda etapa de la Revolución Bolivariana a la que Chávez caracterizó como de “consolidación”. De esta forma el “halcón” del pentágono dio un nuevo giro en la táctica norteamericana de deslegitimación internacional del presidente de Venezuela a días de haberse conmemorado por primera vez el Día Internacional del Holocausto. Casi al mismo tiempo en que se difundían los dichos de los funcionarios norteamericanos, el presidente de Venezuela calificó a la ideología en armas de Estados Unidos de “nefasta, imperial y genocida”, y llamó a “exorcizar” de ella a la fuerza Armada Nacional. El mandatario pidió “pena máxima” a los militares venezolanos filtradores de información a Estados Unidos.

Para Rumsfeld, líder del ejército imperialista norteamericano, Chávez se ha convertido en un dolor de cabeza en su antiguo “patio trasero”.

El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, comparó este jueves al presidente venezolano, Hugo Chávez, con Adolf Hitler, al afirmar que ambos han llegado al poder legalmente, y subrayó sus lazos con el cubano Fidel Castro y el boliviano Evo Morales.

“Uno tiene a Chávez en Venezuela con un montón de dinero del petróleo. Es una persona que ha sido elegida legalmente como Adolf Hitler ha sido elegido legalmente. Luego consolidó el poder”, afirmó Rumsfeld en el Club Nacional de la Prensa de Washington. “Ahora, por supuesto, está trabajando estrechamente con Fidel Castro y Evo Morales”, se quejó.

Sus comentarios coincidieron con el anuncio que realizó Chávez de la expulsión de su país del agregado naval de la embajada de Estados Unidos, John Correia, bajo la acusación de espionaje. El presidente venezolano anunció que “hemos decidido declarar persona no grata y echar del país a un militar de la misión de Estados Unidos por espionaje” refiriéndose a Correia.

Desde el Teatro Teresa Carreño, en el acto de conmemoración de los siete años de Gobierno Revolucionario, Chávez reiteró lo que ya había anunciado la semana pasada durante su discurso en el IV Foro Social Mundial: “si los militares acreditados aquí siguen haciendo espionaje, los vamos a meter presos”.

Sin embargo, esta vez aclaró que “Venezuela es respetuosa de los convenios internacionales. Los militares acreditados ante las embajadas y los embajadores tienen inmunidad diplomática pero si los agarramos in fraganti, los detenemos y los enviamos a su embajada para que los regresen a su país”.

El agregado naval de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, John Correia, está implicado en el soborno de varios oficiales de la Armada, investigados por espionaje militar. Esta investigación fue abierta en septiembre de 2005 por la Fiscalía Militar, y durante la última semana del mes de enero se realizaron los primeros allanamientos.

Pero no sólo fue Rumsfeld el que se refirió a Venezuela mientras en este país se desarrollaban los actos en conmemoración de los siete años de la Revolución Bolivariana -ver aparte. El jefe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, John Negroponte, acusó en una audiencia del Senado a Chávez por buscar relaciones militares “más cercanas” con Irán y Corea del Norte, dos países del llamado “eje del mal” definido por el presidente George W. Bush.

“Estamos a la espera de que Chávez profundice su relación con (Fidel) Castro. También está buscando relaciones económicas, militares y diplomáticas más cercanas con Irán y Corea del Norte”, aseguró Negroponte, en una audiencia de la comisión de Inteligencia del Senado.

En la parte de su discurso dedicada a América Latina territorio que conoce más que Rumsfeld, el jefe de la inteligencia no se olvidó del nuevo presidente boliviano, Evo Morales, que mantiene estrechas relaciones con Chávez. “Desde su elección, (Morales) parece haber moderado sus promesas anteriores de nacionalizar la industria de hidrocarburos y cesar la erradicación de cultivos de coca. Pero su gobierno sigue enviando señales ambivalentes sobre sus intenciones”, explicó.

Estas declaraciones contrastaron con el tono moderado del Gobierno de Estados Unidos desde que Tom Shannon asumió en octubre el cargo de jefe de la diplomacia para América Latina en el Departamento de Estado. Tras la victoria de Morales el pasado 18 de diciembre, Washington se mostró muy cauteloso. El propio Bush lo llamó el miércoles para felicitarlo y hablar de iniciar “relaciones constructivas”.

Según publico el diario Clarín el viernes, Negroponte se unió en 1960, a los 21 años, al servicio exterior norteamericano. Antes de ser nombrado al frente de la Dirección de Inteligencia en el 2005, puesto desde el que controla el trabajo de las 15 agencias de espionaje del país, incluída la CIA, pasó por la estratégica embajada norteamericana en Irak, tras la última invasión de EE.UU., después de haber sido el mensajero oficial de la Casa Blanca en la ONU.

Pero su rol más conocido para los latinoamericanos, es su paso por Honduras como embajador norteamericano durante la represión en aquel país en los ’80. Desde este puesto, Negroponte apañó y ayudó a ocultar al Congreso de Estados Unidos los asesinatos, secuestros y torturas que los militares hondureños, entrenados y equipados por la CIA, cometieron mientras él fue embajador entre 1981 y 1985.

Depurar la influencia norteamericana en las Fuerzas Armadas

Sin conocer las declaraciones de los funcionarios norteamericanos, pero conciente de lo que significa el enfrentamiento abierto con el Imperio norteamericano, Hugo Chávez calificó la ideología en armas de Estados Unidos de “nefasta, imperial y genocida”, llamó a “exorcizar” de ella a la fuerza Armada Nacional, y luego reclamó la pena máxima de 30 años de cárcel para los militares venezolanos que filtraron información al gobierno de Bush.

“Del seno de la Fuerza Armada venezolana (FAN) debe depurarse cualquier rezago de la doctrina militar estadounidense, la cual, en palabras del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, tiene inclinación “nefasta, imperial y genocida”.

Como una postal poco común en el continente, ya que pocas veces se han dicho semejantes cosas delante de un ejército latinoamericano, estas palabras fueron dichas al cierre del desfile cívico – militar conmemorativo de los siete años de Gobierno bolivariano, celebrado en el Patio de Honor de la Academia Militar, situada dentro de la ciudadela militar de Fuerte Tiuna, en el suroeste caraqueño.

“Necesario es que terminemos de hacer el exorcismo, porque a nosotros nos inyectaron el demonio de una doctrina militar que es contraria a nuestra esencia: la doctrina militar imperialista de los Estados Unidos debemos terminar de sacarla del cuerpo y alma de la Fuerza Armada venezolana y de la patria toda”, dijo el Presidente venezolano.

La tarea es un desafío para “todos los sectores de las FAN, pues la ideología militar estadounidense está cargada de una orientación imperialista contra los pueblos, de irrespeto a la soberanía de las naciones, la libertad y la democracia” atropellos contra la humanidad comprobada en invasiones en todo el planeta en las últimas seis décadas.

“Irak, Afganistán: esa no puede ser jamás nuestra doctrina y nuestro modelo”, forjado en los valores “libertadores, humanistas” de los próceres independentistas, expuso el presidente Chávez, seguido de aplausos en el auditorio.

Paso seguido el primer mandatario comentó brevemente la participación de militares nacionales en el golpe de Estado en su contra en abril de 2002: “se reunían con la Embajada de EEUU, recibieron pago en malos dólares para traicionar a su propia patria”.

Voceros del gobierno informaron recientemente sobre la filtración de información confidencial militar por oficiales venezolanos a la delegación estadounidense en el país. Por este hecho el presidente Chávez solicitó “la pena máxima (de 30 años de prisión) para estos traidores a la patria, a la propia esencia del militar venezolano. Implacables tenemos que ser con los traidores”.

Nueva doctrina prepara la guerra de resistencia y la guerra irregular.

En su arenga el presidente Chávez recordó a los asistentes la importancia de la naciente doctrina castrense nacional, compuesta de tres líneas estratégicas: “fortalecimiento del poder militar de la nación, la unión cívico-militar, y la incorporación masiva de nuestro pueblo a las tareas de pensamiento, capacitación y adiestramiento para la defensa nacional”.

No debe cejarse en la difusión y consolidación de esos elementos, pidió Chávez, para quien la Fuerza Armada es una institución fundamental del Gobierno, del Estado y de la Republica”.

“Una Fuerza Armada cada día más revolucionaria requiere el país, para ello es necesario ‘profesionalizar’ la carrera, refacción de las armas individuales y colectivas, incrementar el adiestramiento personal y conjunto sobre todo en la guerra de resistencia, en la guerra irregular, en cualquier terreno” expresó el jefe de Estado. Otras iniciativas son conformar “una poderosa reserva y una poderosísima guardia territorial”, para hacer de la nación “invencible de cualquier poder extranjero agresor”.

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