“Hoy nuestro candidato es Kirchner”

Tras la crisis del Central que eyectó a Redrado y mientras sigue la disputa por el FoBi, el diputado nacional por el Frente para la Victoria sorprende al señalar que «hemos tenido liberales en nuestro gobierno, unos cuantos, y eso que nos acusaban de ser sectarios» y amplía el ejemplo fulminando a Alberto Fernández: «Tuvimos a un hombre del Grupo Clarín durante 5 años como Jefe de Gabinete». De cara a 2011, no vaticina resultados, pero es categórico en un punto: «Que no venga ningún vendedor de helicópteros, porque nosotros no nos vamos antes de tiempo.»

Carlos Kunkel es una de las espadas que el kirchnerismo tiene en la Cámara de Diputados. En diálogo con Revista Zoom, habló de Cobos, Alberto Fernández, Redrado, los 7 años de gestión kirchnerista y habló de los desafíos de cara al 2011.

—¿Qué quedó de positivo después de la novela de Redrado?

—Nosotros hemos tenido liberales en nuestro gobierno, unos cuantos, y eso que nos acusaban de ser sectarios. Tuvimos a un hombre del Grupo Clarín durante 5 años como Jefe de Gabinete y esa era una muestra de amplitud. Muchos nos lo reprochaban y tenían razón desde un punto de vista, pero lo que pasa es que no veníamos con una visión sectaria y pensando que esto era un partido de cuadros, una elite, que tenía que imponer su gente en todos lugares del gobierno. Tratamos de ser un gobierno que tuviera claro quién tenía el centro de decisiones del poder y que había sido elegido para la más alta magistratura. Y que hubiera gabinetes y equipos de trabajo con representación de distintos sectores, aunque estos expresaran intereses, ya que esto es innato en la política, pero a algunos esto les da vergüenza decirlo.

Había distintos sectores empresariales que podían tener representación e inserción y al mismo tiempo podían contribuir acompañando el proceso, porque estaba claro que no era un gobierno compartido de coalición. Era un gobierno presidencialista, donde la política la define el jefe del Gobierno y no una comisión de pares, sino quien tiene la responsabilidad de gobernar. Y a partir de allí, dispusimos de un modelo donde hemos puesto personas de distintas expresiones políticas. Si uno invita a una personalidad, que se supone que puede aportar en un área, sin cuestionarle su pertenencia a un partido político o agrupación empresarial, eso no es cooptar. En todo caso, es un problema de su partido. Era abrir a la participación de dirigentes que no eran de nuestro reducto y hubo muchos casos. Luego llegó la etapa en que algunos se alejaron del gobierno y se fueron con críticas, que en todo caso debieron formular en el momento que fueron propuestos para ocupar un cargo o durante el desarrollo del mismo. Hay quienes son obsecuentes mientras están en el ejercicio de la función y cuando consideran que se le están cortando las atribuciones delegadas se alejan rezongando y empiezan a criticar cosas que se hacían desde hace años y que nunca habían criticado. Me parece que es un muy mal ejemplo para la sociedad y para las futuras generaciones.

—¿La designación de Marcó del Pont marca un camino que apuesta a la producción?

—Sí y es un paso adelante. Siempre le tuvimos la mayor de las estimas por sus convicciones. Lo que nos caracteriza a todos los peronistas, sin diferencias de matices, es que nos plantamos frente a la realidad y tratamos de cambiarla. Mientras que hay otros partidos que un poco la sobrevuelan, los peronistas tenemos una vocación de transformar lo que tenemos por delante y hasta algunos lo hicieron regresivamente. Nosotros creemos que estamos haciéndolo bregando por las fuentes históricas, políticas, doctrinarias, ideológicas del peronismo fundacional, proyectado a la realidad que tenemos hoy en día. Mercedes Marcó del Pont, por su formación original desarrollista, siempre estuvo próxima al peronismo e incluso a las concepciones neokeynesianas, en cuanto a solucionar los problemas de la economía y de la ciudadanía a través de las medidas que se toman desde el gobierno. Esto nos parece una reafirmación. La conocía por sus escritos, sus manifestaciones en reportajes y sus críticas al modelo neoliberal en programas de televisión y algunos medios, y empecé a tratarla en el período que estuvo de diputada aquí y charlábamos con mucha confianza. Yo le pedía paciencia porque ella criticaba muchas cosas, pero como corresponde. Acompañó este proceso con mucha lealtad y después fue tomando mayores responsabilidades.

—A veces es difícil encontrar las personas adecuadas para un proyecto.

—Cuando asumió Néstor Kirchner la presidencia el 25 de mayo de 2003, se hablaba del Grupo Talcahuano, que era el único grupo que acompañaba y que eran 17 diputados. Esa era la representación parlamentaria con la que asumió. Peor fue en Santa Cruz: al asumir la gobernación Néstor tenía tres diputados que le respondían a él. A los pocos días dos vinieron con pretensiones no políticas y se quedó con uno. Nosotros, la Banelco nunca la vamos a usar. Y el helicóptero, tampoco.

—El proyecto de una nueva ley de entidades financieras está en carpeta, ¿es un proyecto necesario?

—Muchas transformaciones se tienen que hacer en lo institucional y en cada uno de los mecanismos de regulación e intervención del Estado, en el terreno de la vida productiva. Lo que nosotros vamos a hacer, en su medida y armoniosamente como decía el viejo y sabio General Perón, es ver en qué momento se va a tomar cada una de las medidas para ir avanzando. Tratamos, en todos los casos, de ir logrando consensos con aquellos sectores involucrados con el Estado y lo que tiene que quedar claro es lo que no podemos hacer, esa es la medida de cada grupo de acción. Vamos a tratar de impulsar los cambios, tratar de convencer y encontrar el mejor camino. A veces acertamos, cuando podemos encontrar consenso, y en otras no resulta como nosotros pensamos. Creo que de todos modos cada medida se puede analizar y ver qué intereses se van a mover a favor o en contra de ella. Hay que tener en cuenta que si el producto interno se expandió entre el 67 y 68 % y vamos a estar en el 70% para el 25 de mayo, es un crecimiento del producto bruto a lo largo de 7 años de gestión. Nunca en la Argentina, ni en la época de la colonia, ni en la independencia, ni en ningún momento se expandió tanto la producción argentina. Y nosotros vemos acá la actitud que han tenido los opositores, que en la mayoría de los casos son los mismos que han estado en gobiernos anteriores que generaron la situación que vivimos en 2002, que se ponen en contra sistemáticamente. Muchos de los discursos tremendistas que se escucharon en la Cámara son increíbles, habría que transmitirlos. Votaron todo en contra y no nos acompañaron en ninguna de estas leyes que hicieron posible esta recuperación del producto bruto interno. Entonces, si estaba todo mal ¿cómo crecimos igual? Seguramente podrán decir que esto se podría haber hecho mejor. Pero me quedaría mucho más tranquilo si los políticos opositores respetaran el rol esencial que tiene el gobierno, quien ha sido votado para gobernar el país. El rumbo lo pone quien tiene esas facultades, que es la presidenta o presidente de la Nación. No podemos discutir con algunos partidos que plantean que la renta grande se la lleven exclusivamente los sectores con parcelas con propiedad de tierra en la Argentina y que no compartan una parte del excedente de la renta agraria para el desarrollo homogéneo y armónico del conjunto del país. Cuando no llueve, no hay chacarero hábil que logre producir nada. Entonces hay cosas que son propias de nuestro territorio y ese beneficio que da la naturaleza, es natural que una parte la retenga quien tiene la propiedad del suelo y la otra parte se comparta para desarrollar una sociedad más armónica. Hay países que subsidian la actividad agropecuaria, como Brasil, que en sus tierras marginales tiene que ayudar y subsidiar con el excedente de la producción industrial para tener una soberanía alimentaria. Lo mismo pasa en los países de Europa. Acá es al revés, el excedente de la producción, por la diversidad de nuestro suelo, va a la industria.

Nosotros vamos a tratar la reindustrialización por la expansión productiva, por construir una estructura de bienes y servicios para que se pueda producir. Después podremos discutir cómo hacemos la producción energética, si hacemos un tramo u otro. O si aceleramos tal o cual central atómica o ponemos el acento en terminar una central hidroeléctrica. Nosotros vamos a hacer y no el opositor, porque nosotros tenemos la responsabilidad de gobernar.

—El Secretario de Agricultura planteó que el aumento de la carne está relacionado con la soja. ¿Qué balance hace del avance de estos cultivos sobre la ganadería y otras producciones frutihortícolas desde el conflicto hasta aquí? Es un tema que las retenciones no han solucionado.

—Nosotros tenemos una producción ganadera que históricamente se basaba en la buena calida de la pastura y del campo y eso en el mundo no existe. Es evidente que la expansión productiva de estos rubros, que tienen altísima rentabilidad, hace muy difícil que un chacarero no siembre soja. Lo que también es lógico es retener parte de esa súper renta para subsidiar otros sectores. Otro tema, es el compromiso que tenían los productores a los que se les permitía exportar carne manteniendo los precios internos y no cumplieron. Es muy simple, lo que quieren plantear concretamente es que los argentinos no comamos más carne, para poder exportar, como ocurre ahora en Uruguay.

—Todo en busca de la súper rentabilidad.

—Acá se habla mucho de la inseguridad jurídica… entonces hay que ajustar. Se habla de que hay 30.000 millones de dólares que se han ido para afuera y eso no lo sacó el gobierno, ni los ayudados por los planes de asistencia social, ni los jubilados a los que les dimos 14 aumentos, ni los pibes que reciben el subsidio, ni los trabajadores que se han beneficiado con las paritarias y la expansión productiva. ¿Quiénes los sacan? Son algunos señores con capital económico determinado. Es obvio que el gobierno, aunque puso controles, debe poner más para evitar el saqueo y si se llevan ese dinero no es porque tienen poca rentabilidad esos grupos económicos, sino que todavía tienen mucha. Dicen que el gobierno tiene la culpa, que quieren que cerremos la frontera y no dejemos hacer transferencias financieras al exterior.

—¿Cómo se maneja esta política constante de palos en la rueda de los medios y la oposición?

—Con perseverancia, trabajo y diciéndole la verdad al pueblo argentino, pese a las cortinas de humo y distracción que hagan los medios en los acontecimientos que se vienen. Ya muchísimos chacareros, a esta altura, se dieron cuenta que con la resolución 125, no como la había redactado el equipo de Felipe Solá, con Martín Losteau a la cabeza, sino como la corregimos en la Cámara de Diputados, le hubiera solucionado al sector infinitos inconvenientes. En cambio, con el voto no positivo de Cobos, le significó una transferencia de más de mil millones de dólares a los grupos más grandes y concentrados de los exportadores. Atrás de esto estaba la Sociedad Rural y sus alcahuetes de turno, ya que no existía la Mesa de Enlace: era la Sociedad Rural.

—¿Kirchner es fija para el 2011?

—Nosotros integramos una generación que tratamos de defender el estado de bienestar generado en la década del ‘40 y ‘50 de la década peronista. Nunca nos planteamos hablar de candidaturas, ni nada por el estilo, sino que nos proponíamos objetivos y recién ahora lo puedo contextualizar como una resistencia instintiva, cada uno en su lugar. Lo que estamos seguros es que, desde el lugar que nos asigne la ciudadanía con su voto en octubre del año que viene, vamos a seguir defendiendo nuestras ideas. En caso que analicemos dentro de un año cómo continuar este proceso de crecimiento de expansión productiva, de industrialización y de distribución de la renta, decidiremos cuál será la mejor opción. Hoy día Néstor Kirchner es el candidato, dentro de un año veremos cuál es la propuesta y supongo que si no cambian mucho las cosas será la misma. Por lo demás, cuando el 29 de junio estábamos en un acto de una inauguración en Florencio Varela y un colega de ustedes me preguntó cómo me sentía y le dije que bien, me contestó que cómo podía ser debido a la situación que estábamos pasando. Le contesté que no me podía sentir abrumado o peor que cuando llevaba un semana detenido, no me dejaban dormir, me tenían parado, esposado, encapuchado y me hacían simulacros de fusilamiento. Si no me quebraron en ese momento, no lo iban a hacer ahora. Porque nosotros podemos sentirnos cansados, pero no podemos darnos ese lujo por los que no están. Confío que la ciudadanía nos va a acompañar con su voto para seguir gobernando a partir del 11 de diciembre de 2011 y si han resuelto dar otra alternativa, que se queden tranquilos los trabajadores, los jubilados, los pibes de la asignación universal, que vamos a defender los derechos adquiridos. Para que sigan las convenciones colectivas de trabajo, para que no se vuelva a endeudar el país, para que no se vuelva a privatizar Aerolíneas Argentinas. Con mucha tranquilidad vamos a seguir trabajando. Que no venga ningún vendedor de helicópteros, porque nosotros no nos vamos antes de tiempo.

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