La imagen de los dos gobernadores de la región centro era bastante austera. El cordobés Martín Llaryora y el santafecino Maximiliano Pullaro arribaron a la ciudad de Cosquín, en el inicio del Festival Nacional del Folklore. Ambos tenían la pauta que esa peña iba a ser la contracara de lo ocurrido en Jesús María, donde el presidente Javier Milei impactó tanto al público como a la teleaudiencia cantando en el escenario Amor salvaje con el Chaqueño Palavecino.
A contrapelo del fervor popular que recibió el criador de los perros fantasma al rasgar sus cuerdas vocales, los dos gobernadores recurrieron a la gastada estética vecinocrática. En una conferencia de prensa austera, quien fue intendente de Córdoba y San Francisco llevaba una remera verde marca Lacoste, mientras que el ex-ministro de Seguridad de Miguel Lifschitz usaba una campera de jean. Ambos tuvieron que amagar ante una pregunta de un colega sobre el debate del momento: la reforma laboral.
“Me parece muy difícil que podamos dar una expresión conjunta en el bloque, porque va a depender de las convicciones y puntos de vista de nuestros diputados y senadores”, confesó Llaryora. “Mi punto de vista es que hay modalidades que tienen que ver con el cambio tecnológico actual. Tendríamos que discutir qué hacemos con la inteligencia artificial”, insistió para luego dar vuelta la tortilla: “Ahora, este debate no debe cercenar derechos laborales. Debe ser un debate fructífero, pensando para adelante, pero no podemos retroceder ni un centímetro, y menos en un momento tan difícil como este. Pero también hay que incorporar cosas que ya están en las sentencias de la Corte Suprema, que tiene que ver, por ejemplo, con privilegiar a la pyme y a la mini-pyme. Eso significa, sin cercenar derechos, que los juicios laborales no hagan cerrar esas empresas apenas se inicien”.
“Va a ser muy difícil que en Córdoba tengamos una postura lineal”, repitió Llaryora, quien además dio pie para que hablara su par santafecino: “Yo me siento muy cómodo trabajando y defendiendo lo mismo que la provincia de Córdoba. Porque sentimos que son provincias hermanas. Con lo cual vamos a seguir defendiendo el interior productivo”.
“Nosotros no tenemos esas grandes empresas que tienen en la provincia de Buenos Aires. Nosotros somos de empresas de 30, 50 o 200 empleados”, aclaró Pullaro, quien cerró con lo siguiente: “Si queremos tener crecimiento económico, hay que sacarle la carga tributaria” y apuntó a las retenciones y al impuesto al cheque.
Todo indica que aquellos que conforman el bloque de Provincias Unidas, la fuerza que tuvo un austero tercer lugar, estando más cerca del Frente de Izquierda que de los bloques de La Libertad Avanza y de Unión por la Patria, van a votar en general a favor de la Ley de Modernización Laboral, y tendrán sus posturas disímiles en algunos de los articulados.
Música, política y mordaza
Ciertas voces porteñas y bonaerenses les llaman la atención que Milei no haya recibido abucheos en su visita por los festivales cordobeses. Esas subjetividades no siempre dimensionan la heterogénea geografía argentina. La doma en Jesús María refiere a una época donde la actividad equina invocaba a una figura rural que ejercía su propia fuerza productiva. Con la llegada de la soja transgénica, la nueva generación se apegó más a la comodidad rentista. Cosquín, en cambio, es una zona serrana, donde las familias disfrutan del río. El turismo tiene mucho más peso en su economía, permitiendo la filtración de narrativas que son menos tradicionalistas y más urbanas. Esto va a contrapelo de la localidad sojera, donde recibe reprimendas por parte de quienes denuncian maltrato animal hacia los caballos, o por tener el karma de haber entregado, a las ganadoras femeninas de la jineteada, electrodomésticos para cocinar.
En Cosquín, se volvieron más notorias las expresiones de disgusto con el gobierno leonino, desde el intendente Raúl Cardinali, quien viene de un peronismo con más simpatía al kirchnerismo, hasta las artistas que subieron al escenario como Luciana Jury y Susy Shock. Esta última dijo que el “folklore no es de ningún alcahuete de turno”.
La postura dividida del público coscoíno, donde hubo aplausos y abucheos, se hizo notar en la medida que persistieron las bajadas de línea en el escenario bautizado como Atahualpa Yupanqui. A punto tal que uno de los opinólogos sobre política del multimedio Cadena 3 invitó a las artistas a que se mantuvieran en silencio, porque “el arte no debe ser un campo de batalla político”. Quien ejerció mayor claridad y de forma concisa fue, curiosamente, Abel Pintos, quien dijo respetar las opiniones de sus pares porque “por suerte vivimos en democracia”. A veces, el arte tiene más capacidad para saldar debates que las editoriales.
Tristes tigres
La región centro de Argentina cuenta con los mayores rindes de soja y maíz, que conforman los principales bienes exportables. O por lo menos antes de que llegue el verdadero boom de Vaca Muerta, quienes calculan que podría llegar a competir a la pampa húmeda. Siempre y cuando no avance la denuncia presentada por Paolo Rocca, el CEO de Techint, contra quienes le hicieron perder la licitación del gasoducto que conectaría la cuenca neuquina con las costas rionegrinas.
La motorización de la exportación de hidrocarburos, junto con los minerales, son amparados por el RIGI, que otorga una montaña de beneficios en detrimento de aquellas pymes que se concentran en el sector agrícola, que dicen defender el tándem Llaryora-Pullaro.
El aferramiento meritocrático del agrobusiness impulsó un sujeto emprendedor de raíces rurales que contempló con escepticismo al Estado como recaudador despiadado. Por eso, la cosecha de votos del macrismo y del mileísmo se hizo notar en esos pueblos sureños. La apuesta de esos electorados al proyecto de La Libertad Avanza se mantuvo latente, ante la insólita ayuda financiera desde Estados Unidos y la poca perseverancia de alternativas opositoras.
A esto se le suma un pacto implícito entre esas expresiones provincianas con el actual aparato de las nuevas derechas, que es la apertura financiera. Córdoba y Santa Fe ceden a la motosierra y la licuadora, que fulminó la obra pública nacional, para que sean ellas mismas las que se hagan cargo de esos trabajos mediante el recibimiento de créditos otorgados por los lobos de Wall Street. Como el riesgo país perforó su piso de 500 puntos, la gestión de Llaryora logró inyectar su segundo bono en la jurisdicción de Nueva York en menos de un año. Fue la primera provincia en acceder a los mercados financieros internacionales en la era Milei.
En este caso, hablamos del título de deuda PDCAR35, con un capital de U$S 800 millones, a un plazo de nueve años y con interés anual del 8,6%. Parte de esos montos se destinarán para convertir en autopista el camino vial que une a Córdoba con San Francisco. Se suponía que eso era un proyecto nacional, pero se “provincializó” en 2024, mediante un acuerdo de Llaryora con el jefe de Gabinete de ese entonces, Guillermo Francos, a cambio del apoyo de los cordobeses a la Ley Bases.
Hoy, ni Llaryora ni Pullaro reciben el llamado del sucesor de Francos, Diego Santilli. Pero sí tuvieron mayor alcance con el ministro de Economía, Luis Caputo, quien es el que firma los avales para que las provincias fueran a endeudarse al extranjero. Como contraposición, esperan el apoyo para determinadas medidas que concreten la seguridad jurídica para los inversores, como es el caso de los retoques a los contratos laborales.
La espera por la llegada de un tigre de las pampas que se enfrente al león palermitano se vuelve un sueño eterno.
