Hay un nuevo sujeto político

El Escriba es uno de los analistas más lúcidos de la blogósfera. Desde su bitácora Mide / No Mide dispara diariamente con agudeza sobre los temas políticos, económicos y sociales. También participa del blog colectivo Artepolítica, al cual pertenece este post que gentilmente ha cedido a Revista ZOOM.

Hay un nuevo sujeto político y no es el agro. Es el que estuvo ayer en la Plaza de Mayo y la reventó de gente. Son trabajadores (representados por los dos secretarios generales de las dos centrales sindicales de la Argentina), dirigentes políticos e intelectuales. ¿Qué bancan?

– Un país en el que vaya mejorando la distribución del ingreso.

– Un país donde el modelo de desarrollo socioeconómico lo va definiendo y re-definiendo el Estado.

– Un país en el que hay más voces en los medios de comunicación de las que primaron en los últimos 25 años.

Ese proyecto político está hoy hegemonizado (puede leer toda la teoría política que quiera, pero hegemonizado quiere decir el-que-la-tiene-más-larga-aquí-y-ahora o bien el-que-puede-hacerle-creer-eso-a-la-mayoría) por el matrimonio Kirchner, lo cual tiene todos los problemas que se señalan acá desde adentro de ese proyecto político.

En el marco de ese proyecto político, como herramienta de política económica se sostienen las retenciones a las exportaciones de determinados productos. Este sector es hoy la (centro) izquierda realmente existente.

Hay otro proyecto político en la Argentina. ¿Qué banca?

– Un país en el que la distribución del ingreso vaya mejorando como consecuencia de que determinadas actividades se apropien de toda la renta que puedan.

– Un país en el que se dictan determinadas reglas -en general de dejar hacer- y el Estado no puede sino darle a ese esquema “seguridad jurídica” para que nadie más lo toque.

– Un país en el que los medios de comunicación están hegemonizados más o menos por las mismas voces de siempre.

En ese proyecto están hoy las entidades agropecuarias y todos los dirigentes de la oposición. Por esos puntos que bancan, más algunas cosas más —en esa coalición hay defensores de las políticas de la última dictadura militar— ese sector es de (centro) derecha. Usted me dirá que hay “compañeros” de la Federación Agraria allí que… Y que también hay “compañeros” de algún otro partidín político que… Bien. Esos compañeros juegan políticamente en el marco de una coalición política de centroderecha.

La presidenta Cristina Kirchner dijo: ¿no les gusta lo que hay? Bien, son de derecha. Armense un partido político de derecha y ganen las elecciones. Cualquier cosa que vaya por fuera de eso (sobre todo porque son de derecha y ya se sabe cómo opera la derecha en la Argentina) es desestabilizador.

Ahí estuvimos. En esa Plaza en la que no cabía nadie más (hubo mucha más gente que en la última Plaza). Estuvimos del lado de Rivadavia, donde estuvo Hugo Yasky, los dirigentes políticos que mandó Martín Sabbatella (quien debía presidir un encuentro de un organismo internacional), otros dirigentes sindicales y los intelectuales de Carta Abierta. Ese fue el sector que arrancó una ovación a toda la Plaza cuando la Presidenta dijo:

«Los que primero cayeron como siempre fueron los pobres, después fueron los trabajadores, después vinieron por la clase media, por esa clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses. Los intereses de la clase media son los de los trabajadores, son los de los empresarios comerciantes, son los de los argentinos que tienen sus intereses atados aquí a la tierra, que no pueden girar dólares al exterior, que tienen su casa aquí, sus hijos«.

Cómo no aplaudir si en ese sector de la Plaza estaban los sectores de clase media que apoyan al Gobierno. Que tienen eso más claro que varios. Que apelan a que la clase media no apueste a los golpistas de siempre que después se los van a comer en escabeche.

Por ese lado de la Plaza entró Luis D’Elía, rodeado de decenas de personas, más como un boxeador auspiciado por Don King que como un dirigente político. De ese lado entró la columna de “La Cámpora” donde estaba, algo ruborizado, Máximo Kirchner (qué raro ver al hijo de una Presidenta en una Plaza).

Cristina fue clara: a esos cuatro tipos que cortan las rutas y desabastecen no los votó nadie. Sí, Eduardo Buzzi. No los votó nadie. Y, lo que es peor, dicen —hoy repitieron— que no quieren ser votados. Armen su partido de derecha, Eduardo Buzzi. Armen su partido de derecha y prepárense para un conflicto largo. Porque a este Gobierno no lo van a voltear. Por lo menos, no “con el pecho”, como dice un amigo.

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