Hacia una red latinoamericana de comunicación

A romper el ahogo informativo en Venezuela y Argentina:
Néstor Kirchner y el presidente de Venezuela Hugo Chávez anunciaron un acuerdo entre la televisión estatal de Venezuela(Canal 8) y su par de argentina (Canal 7) mientras participaban de la cumbre del Mercosur en Puerto Iguazú. El acuerdo establece un intercambio de contenidos, considerado por ambos mandatarios “estratégico”. Este no se reduce a la televisión abierta sino que incluye las agencias de noticias y las radios oficiales.

El anuncio consolida aun más los acuerdos bilaterales entre Argentina y Venezuela ya establecidos con el intercambio de alimentos por fuel oil. En este caso, el objetivo está puesto en salir del ahogo que producen los diez grandes megamedios más influyentes, que concentran el flujo informativo mundial controlando prácticamente todo lo relativo a la comunicación.

El Grupo Cisneros -propiedad de Gustavo Cisneros- es propietario de la principal cadena de televisión de Venezuela, Venevisión, creada en 1961. Cisneros, que fue creciendo económicamente a la sombra de los sucesivos gobiernos que ocuparon el palacio de Miraflores, es uno de los más fervientes opositores al gobierno de Hugo Chávez. A través de Venevisión bombardea a los venezolanos para que voten por el “SI” en el plebiscito del próximo 15 de agosto.

RCTV, Televén y Venezolana TV, se suman a Venevisión en la guerra informativa a la “Revolución Bolivariana” en todo el territorio de Venezuela. El frustrado golpe de Estado en abril de 2002, dejó bien en claro el poder de desestabilización que alcanzaron estos medios, como se denuncia en el documental irlandés “La revolución no será transmitida”. Desde ya que a nivel internacional las cosas no son muy diferentes. Y en momentos cruciales la manipulación en el flujo de la información mundial pasa a ser fundamental para mantener o derrocar a cualquier gobierno, sea o no legitimado en la urnas.

El magnate venezolano de los medios también extiende su poder a toda Latinoamérica y los Estados Unidos mismos. Además de controlar con Direct TV el 95% de la televisión satelital en el continente, es el principal accionista de Univisión, primera televisión hispana de Estados Unidos, donde también posee Galavisión, líder en cable.

Este empresario, ubicado entre los cinco más ricos de América Latina con 5.300 millones de dólares, además es uno de los accionistas mayoritarios de AOL Time Warner, que junto con AT&T, General Electric, News Corporation (del otro gran magnate de los medios D. Murdoch), Viacom, Berstelsmann, Walt Disney Company, Vivendi Universal, Liberty Media Corp. y Sony, forma parte del selecto grupo de las
10 compañías que controlan todo lo relativo a la comunicación en el planeta.

Los lazos creados con Estados Unidos por Gustavo Cisneros han sido estrechos desde siempre. Además de compartir tardes de pesca con George Bush padre, participó en la junta internacional de asesores del Chase Manhattan Bank en compañía de Henry Kissinger y David Rockefeller, y de hecho fue consejero, en otros tiempos, de la familia de este último en el manejo de sus relaciones políticas con Venezuela.

Durante el gobierno de Jimmy Carter, Cyrus Vance, entonces secretario de Estado, recurría a Cisneros como interlocutor.

Argentina televisora privada

Desde que en los 80 la comunicación comenzó a tener una centralidad económica, los debates en torno a la comunicación como un bien social fundamental en las sociedades modernas quedaron ocultos detrás de las ganancias de los grupos empresariales que hicieron de su explotación y dominio un negocio millonario. El caso argentino presenta características particulares, pero comparte en el fondo las mismas dificultades que Latinoamérica.

Tan sólo vale recordar que apenas comenzaba el año 1983, días antes del fin de la dictadura, se reprivatizaban los canales 9 y 2, mientras que seis años después, el 22 de diciembre de 1989 en plena hiperinflación, le tocaba el turno al 11 y al 13, que obtuvieron su licencia a precio de “ganga”, gracias a los favores de Carlos Menem.

Este año vencen las licencias para transmitir, adquiridas en aquellos tiempos. Pero la renovación no presentará muchas dificultades. Los cuatro canales de aire privados que operan en el Gran Buenos Aires utilizaron diversos ardides para poder renovarlas, hasta que finalmente el mismo interventor del Confer, Julio Barbaro, declaró que la continuidad está garantizada.

Todos conseguirán el permiso para transmitir otra década más.

Cuatro grupos económicos para cuatro canales. Con la promulgación de una ley que impide a un mismo grupo empresario poseer más de un Canal de aire, Telefónica dueña de Telefé (Canal 11), fue obligada a desprenderse de Canal 9 que fue adquirido por Daniel Hadad. Por otro lado el 73 % de América TV (Canal 2) se encuentra en manos del Grupo Avila Inversora -propiedad de Carlos Avila-, mientras que el 17% lo posee Eduardo Eurnekian.

El nexo directo con el magnate venezolano Gustavo Cisneros, aunque todos los multimedios mantienen algún tipo de relación con las 10 compañías mediáticas más importantes, surge cuando se indaga en la participación accionaria que posee en Direct Tv el Multimedios Clarín -propiedad de Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magneto, Lucio Pagliaro y José Aranda- dueño de Canal 13.

Mientras que Cisneros posee el 20% y Rupert Murdoch -dueño del imperio de medios News Corp- el 74%, Clarín cuenta con una participación del 4%.

La comunicación del Estado

Canal 7 realizó su primera transmisión en 1951 con la imagen del rostro de Eva Perón. Hoy es el único canal que quedó en manos del Estado, luego de aguantar innumerables aludes privatizadores. Sin embargo, con un presupuesto que no le permite autonomizarse de la pelea por la torta publicitaria, no pudo aun definir un perfil claro, ni muestra una orientación determinada.

Ana de Skalón directora periodística -esposa del diputado nacional Miguel Bonasso-, consustanciada con las ideas de Néstor Kirchner, no parece que pueda alcanzar muchos puntos de coincidencia con el perfil de Leonardo Bechini director artístico de programación, ex guionista de varios de los éxitos de la productora de Adrián Suar.

Canal 8 de Venezuela, por su parte, está jugando un rol fundamental en la disputa con las cadenas de canales privados, por la representación simbólica de los actos de gobierno del Chavísmo.

En la actualidad, incluso, hasta produce series de ficción orientadas a consolidar y establecer la orientación político cultural de la “Revolución Bolivariana”.

Canal 7 de Argentina y Canal 8 de Venezuela, los dos estatales, rumbos distintos mismas presiones. Ambos intentarán perfilar su unificación estratégica como un primer paso hacía la creación de una red Latinoamericana por la libre expresión de los pueblos. La posibilidad de que esto realmente suceda resulta hoy incierta.

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