Gracias Polino

Por Teodoro Boot.- Con ese espíritu práctico con el que se pretende voltear una docena de muñecos mediante el mismo pelotazo, el presidente había ofrecido la remozada Secretaría de Medio Ambiente a Héctor Polino, un hombre de probada honestidad y dirigente del Partido Socialista, que del tema sabe más o menos tanto como Carlitos Tévez de cálculo infinitesimal. De todos modos, dada la estima pública de que goza el ex diputado, el nombramiento no habría merecido mayores objeciones, y habría a la vez significado un poroto para un gobierno que busca constantemente ampliar su base política y social, amén de dar la sensación -tan necesaria en momentos en que se litiga en La Haya- de que la protección del medio ambiente habría pasado a ser una auténtica política de Estado.
Dicho sea de paso, ciertas señales que se emiten para el público llevan casi inevitablemente a retorcer el adagio romano: la mujer del César no sólo debe parecer honesta… En otras palabras, más que señales, una política de Estado requiere… de una política de Estado, algo para lo que, en principio, convengamos que el señor Polino no se encontraba preparado.
No obstante, no rechazó directamente el ofrecimiento sino que lo trasmitió a su partido, para que ahí se tratara, lo que se hizo, pero no en función de la imperiosa necesidad de elaborar una política de Estado, sino de acuerdo a la conveniencia táctica y presuntamente electoral del partido.

Si hay un defecto que el presidente no tiene, ese es la contumacia. Lejos de persistir en el error, fue en segunda instancia adonde seguramente debió haber ido en la primera: a aquellas personas interiorizadas y comprometidas con el tema y con el entramado de organizaciones sociales que pueden dar sustento a una política, y no que se entienda por tal a un simple enunciado de buenas intenciones que jamás encuentran un punto de concreción.
Esto debería hacer reflexionar sobre la inconveniencia y la inutilidad de apelar a los rezagos de un sistema político percudido, que abarca al propio oficialismo, para generar un nuevo consenso nacional y promover un movimiento social sin el cual ninguna trasformación es duradera y ni siquiera posible.

La secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable es hoy la reconocida abogada Romina Picolotti, especialista en Derecho Ambiental. No se podría haber elegido mejor.
Resulta ser así que la miopía y mezquindad política de la mayor parte de los dirigentes del Partido Socialista acabaron por hacerle un enorme favor a la sociedad argentina.

Gracias.

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