Fuga de cerebros, un problema estructural

De la Redacción de ZOOM. El Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología cuenta con la adhesión de más de 1.600 personas y 89 instituciones. Desde su blog, desarrolla diferentes acciones para informar y llamar la atención sobre las problemáticas del sector. Revista ZOOM reproduce este artículo que alerta sobre la emigración de los científicos formados en nuestro país y en América latina.

La emigración de personas con formación científica y/o tecnológica, conocida popularmente como «fuga de cerebros» o «fuga de saberes«, constituye uno de los problemas estructurales del sector CyT.

Un estudio del Instituto de Economía Aplicada de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) del año 2006 decía que en condiciones normales se van del país, por año, 7.700 personas altamente calificadas. De ellas, 1.600 son universitarios y más de 6.000 técnicos y terciarios

El problema parece estar extendido en Latinoamérica, como surge de una entrevista reciente que le hizo el periodista Julián Bruschtein al experto chileno, Dr Miguel Rojas-Mix.

Allí, el Dr Rojas-Mix dice que, por ejemplo, “ en Haití el 84 por ciento de los profesionales formados por la universidad se van a trabajar afuera. Y son profesionales cuya formación ha pagado el país más pobre de América, esto quiere decir que un país pobre está subvencionando a los países ricos con materia gris. Por eso hay que dar un salto muy importante hacia adelante para retener a nuestros profesionales. Hoy en día empieza a haber en Europa una carencia de generaciones jóvenes universitarias que ocupen puestos profesionales, y por eso tiende a recuperar de España y América latina esos profesionales que les hacen falta. En Estados Unidos hay una situación parecida, porque allí hay una cooptación de profesionales que vienen de la periferia enorme: hay más médicos de Ghana en Estados Unidos que en el continente del que provienen , y Africa sí que necesita médicos«.

La emigración de recursos humanos calificados puede ser voluntaria o involuntaria. La voluntaria no se puede evitar, pero la involuntaria se genera por la falta de oportunidades en el propio país, y es lo que se debe resolver.

Por otra parte, cualquiera sea la causa, las emigraciones son muy costosas para el país que los formó (educación primaria, secundaria, universitaria, doctorado, posdoctorado), y que luego no los puede retener.

Se podrá pensar que ésto es una circunstancia coyuntural de los países subdesarrollados. Sin embargo, no es así. Los países desarrollados tienen políticas de Estado para apropiarse de los recursos humanos calificados. Y no desde ahora, sino desde hace bastante tiempo.

Como ilustrativo veamos un fragmento de un discurso de la década del ‘60 en donde Dean Rusk, entonces Secretario de Estado del gobierno de John Kennedy, decía al Congreso norteamericano: «Nuestro país posee la rara oportunidad de atraer inmigrantes de gran inteligencia y capacidad de otros países. Si es bien administrada, la inmigración se podrá transformar en uno de nuestros más importantes recursos nacionales » (1). Obviamente, se refiere a los recursos nacionales de los norteamericanos.

Las cosas son claras y si no se las resuelve, no nos irá muy bien.

Planes como el «RAÍCES» del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 5 años sólo han conseguido repatriar alrededor de 300 investigadores. Esto significa que, aunque bien intencionado, es insuficiente.

El problema de la emigración es estructural, y si no se plantean soluciones alternativas se va a agravar.

En efecto, veamos ahora un ejemplo de lo que puede llegar a pasar con los becarios (investigadores en formación) del CONICET, y analicemos lo que se avecina.

La problemática de los becarios

En el año 2002, la edad promedio de los investigadores del sector CyT era muy alta (52 años).

El CONICET, como parte de su política institucional para resolver el problema, empezó a incorporar más becarios e investigadores a sus planteles. Así, a partir de 2003-2004, los ingresos de becarios pasaron de 500 a 1.500/año, y de investigadores de 150 a 500/año. Esta política continúa vigente.

La medida de las autoridades del CONICET fue correcta, pero no fue acompañada por medidas a nivel nacional que permitan absorber recursos humanos que, luego de finalizadas sus becas cuya duración máxima es de siete (7) años, no van a poder ingresar al CONICET como investigadores.

En efecto, con un ingreso anual de 1.500 becarios y 500 investigadores, si hacemos las cuentas, a partir de 2010 / 2011 van a empezar a quedar afuera del CONICET alrededor de mil becarios por año.

La pregunta es ¿qué va a pasar con ellos? Seguramente algunos irán al sector privado, otros a diferentes Instituciones de CyT y otros emigrarán, porque no hay infraestructura para incorporar a todos.

Y debemos tener en cuenta que ese «excedente» de 1.000 becarios es el mínimo, porque otras instituciones como el INTA, las Universidades, la Agencia Nacional de Promoción CyT, Fundaciones, Ministerio de Salud, etc, también otorgan becas y, aunque desconocemos las cantidades, es un indicio de que el problema va a ser, aún, más grave

Por eso oportunamente sugerimos a las autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología, de las Universidades Nacionales y de las Comisiones de CyT de Diputados y Senadores la generación de Foros permanentes de discusión de problemas estratégicos del sector CyT, con una agenda de reuniones periódicas en donde se podrían tratar, entre otras cosas, los problemas estructurales del sector CyT y así poder generar propuestas para resolverlos.

No tuvimos eco, pero esperamos que en algún lugar se esté pensando en eso, porque las emigraciones involuntarias siguen su curso y el porvenir cercano para muchos jóvenes, lamentablemente, no parece auspicioso.

Entendemos que el problema de las emigraciones no es de fácil solución y que, además, excede el ámbito de un Ministerio, pero se lo debe afrontar e intentar resolverlo. Peor es esconderlo, o negarlo.

(1) Osvaldo Sunkel (economista chileno) en: «La Universidad latinoamericana ante el avance científico-técnico; algunas reflexiones«. Página 81 del Compilado de Jorge Sabato publicado como «El pensamiento latinoamericano en la problemática ciencia-tecnología-desarrollo-dependencia«. Buenos Aires, octubre de 1975.

www.grupogestionpoliticas.blogspot.com

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