Fin de un gran negocio para las “multis”: ¿Por qué Repsol redujo las reservas de gas y petróleo en el Cono Sur?

Por Causa Popular.- No sólo ofrece indicios del rumbo político económico del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) la noticia que por estos días cubren todos los medios del mundo. La reducción de las reservas de gas y petróleo de Repsol, declaradas por el propio presidente de la multinacional española, no sólo incluye a las del país trasandino, sino también a la Argentina, y en mucho menor medida a Venezuela. En el caso de nuestro país, el anunció de la caída de sus reservas, no hace más que dejar en evidencia el negocio de la empresa con mayor facturación por estos pagos.

Si se declara una reducción de la producción gasífera por parte de Repsol YPF en Argentina, a no engañarse, ésta podría no responder en forma directa a problemas intrínsecos de las reservas nacionales de gas.

Una de las razones lógicas podría ser que se anunciara una reducción de las inversiones, afectando la explotación de los yacimientos más viejos. Sin embargo, Antonio Brufau, el director de la empresa, expresó que se mantienen en agenda las millonarias inversiones que desde la misma Casa Rosada anunciaron realizar. “Vamos a mantener la inversión que tenemos prevista en Argentina” declaró Brufau la prensa.

En consecuencia, la pregunta queda latente ¿Estas reservas se redujeron, como expresó el presidente de la petrolera, por un recorte en la estimación de la capacidad de producción del principal yacimiento gasífero del país, Loma La Lata (Neuquén), del orden del cinco por ciento, o en realidad fue producto de que otra de las medidas que estudia el gobierno boliviano, es la de fijar los precios de exportación del gas como lo hacen los venezolanos, medida que no le permitirá más a la multinacional española vender el gas boliviano a un supuesto “precio solidario” a su subsidiaria en Argentina?

En el caso que estuviéramos frente a la segunda opción, nos encontraríamos ante el derrumbe de otro de los mitos de los que se habló hasta al cansancio cuando se conoció la noticia de que Bolivia incrementaría el precio del gas que le vende a precio preferencial a la Argentina, y cómo afectaría finalmente a los consumidores. Como aclaró el periodista Raúl de La Torre en el diario Página 12 del viernes 27: “El nuevo gobierno boliviano exige un sensible incremento del precio del gas que le exporta a Argentina, pero es Repsol Bolivia (por su participación en Andina) la que le vende a Repsol Argentina, para que ésta lo distribuya y comercialice en este país.”

Como el lector debe ya haberlo deducido, el gas a precio preferencial no fue ni más ni menos que otro de los grandes negocios de Repsol en América Latina. La sospecha de miles de consumidores finalmente no estuvo errada. Se trata de aquellos a los que les llamó la atención sufrir en carne propia el aumento del gas mientras se enteraban por los diarios que Bolivia le vendía gas más barato a nuestro país.

Es que privatizadas como Repsol, ya tienen acostumbrados a los argentinos a que ante la suba de los costos de producción, las empresas pongan el grito en el cielo reclamando un aumento de los precios al consumidor por lo bajo y proponiendo “precios solidarios” para conseguir el gas boliviano.

Pero en realidad, los “precios solidarios” son para las transferencias entre la misma empresa. Lo peor es que cuando los precios tienden a la baja, nadie se apura por volver a los valores anteriores.

La impunidad fue la ley de esta empresa en su paso por estas tierras. Repsol YPF es la empresa con mayor rentabilidad de nuestro país. No por nada, de todas sus inversiones en los 28 países en los que actualmente se encuentra, donde tiene más activos es en Argentina. Bolivia prometía ser un mercado en el que podía repetir los mismos negocios jugosos, que en nuestro país se cansó de concretar luego de conseguir la por entonces estatal YPF a precio de ganga de las manos del ex presidente Carlos Menem. Hoy esta posibilidad se ha reducido bastante.

Según lo anunció el propio Brufau a la prensa internacional, ya consolidados sus negocios en la Argentina, la multinacional tiene planeado expandirse hacia otros países como Libia, Argelia, Venezuela, y Trinidad y Tobago. Luego de la superexplotación de los pozos de nuestro territorio, control sobre los mismos que el Estado no ejerce, sino a través de las declaraciones juradas de la empresa, Repsol piensa en nuevos rumbos que garanticen ganancias que aquí también amenazan en reducirse, pero no precisamente por medidas del gobierno nacional.

En dos o tres años Argentina deberá importar el crudo que consume, y ya no podrá autoabastecerse. Lo mismo sucederá con el gas en 9 años. Para la población será difícil que las cosas cambien radicalmente. Tanto hoy como mañana seguiremos pagando el crudo a precios internacionales. Repsol, para entonces, seguramente explotará las riquezas de Libia o de Trinidad y Tobago, con las ganancias que obtuvo de la superexplotación de las riquezas de nuestro país. Como en la mayoría de estos temas, la última palabra la tiene la organización del pueblo. Los bolivianos reaccionaron a tiempo, para los argentinos parece ser demasiado tarde.

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