¿Existiría la Buenos Aires culta que disfrutamos con un «impulsor» como Mauricio Macri?

¿Se hubiera creado el teatro y el Complejo Cultural General San Martín aplicando criterios de rating y rentabilidad?. ¿Cuántas de las 180
puestas teatrales que pueden verse semanalmente en Buenos Aires ­ cifra única en el mundo -, y sus miles de actores, habrían llegado a un escenario si el conjunto de los porteños compartieran la visión estrecha de quien confesó a un diario que «Antes de meterme en la política sólo leía la sección deportes de los diarios»?.

¿Cuántas editoriales y librerías, cuántas galerías de arte y museos, cuántos talleres de arte, de teatro, de mimo, de cine, fotografìa y danzas, cuántos clubes de barrio, cuántos de los esfuerzos e
iniciativas que mantienen viva a la cultura tienen sentido si los medimos por criterios de ganancia y de audiencias masivas?.

Sin contar con el «mal negocio» de las decenas de ONGs y actividades comunitarias que forman una magnífica red solidaria para mejorar la calidad de vida de nuestros conciudadanos más vulnerables.

Todas esas expresiones no son reflejadas por la televisión abierta, cada vez más ensimismada en concursos de bailes de modelos y en el no acontecimiento del Gran Hermano y sus numerosos programas «multiplicadores». Tampoco dan cuenta de la vitalidad cultural de Buenos Aires las señales de cable, con un menú en el que abundan los programas gourmet y de modas, periodistas «pymes», deportes y películas premiun, cada vez menos accesibles al conjunto de los porteños.

Es la televisión pública de Buenos Aires, Ciudad Abierta , el canal público de la ciudad, el que desde su creación, en 2003, fue haciéndose cargo de aquel valioso patrimonio colectivo y solidario, aún cuando las autoridades actuales poco hicieron para ubicar la señal en un lugar un poco más acá de Siberia (la señal 80 de Cablevisión y Multicanal, y 82 de Telecentro; más allá del 700 de DirecTV) y hoy le han podado los presupuestos hasta el nivel de subsistencia.

Importantes programas de entrevistas a referentes de la vida académica e intelectual, contenidos que reflejan la vida cultural, valiosos esfuerzos de ficción que fomentan el trabajo de actores y técnicos, y otros que rescatan el pulso de la ciudad, espacios para reflexionar sobre nuestra idiosincracia, todos esos contenidos significan la opción audiovisual virtualmente única para los habitantes de Buenos Aires.

Uno de los principales diarios nacionales atribuyó al jefe de gobierno electo la decisión de cerrar Ciudad Abierta y utilizar los recursos económicos que «ahorra» para fomentar centros de salud, como si alguna sociedad organizada del mundo planteara el absurdo dilema cultura vs salud.

Como la noticia no fue desmentida por Mauricio Macri o sus colaboradores más estrechos, nos pronunciamos reclamando que el canal público de la ciudad sea mantenido en funcionamiento y se le brinde todo el apoyo que merece un emprendimiento cultural que busca ampliar los horizontes espirituales de los vecinos de Buenos Aires.

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