Evo golpeó la mesa

En una confirmación sobre el papel protagónico que tendrá la diplomacia energética en el futuro de las relaciones de América del Sur y del Mercosur, el presidente de Bolivia Evo Morales confrontó con su par Luiz Inácio Lula Da Silva al afirmar que su país está «subvencionando» el gas que le vende a Brasilia, al tiempo que exigió terminar con las asimetrías entre los miembros del bloque. Además, Morales dijo que el gobierno de Álvaro Uribe gasta millones en combatir al narcotráfico en vez de dedicarse a erradicar la pobreza.

En un discurso pronunciado en la XXXII Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), que se realizó Río de Janeiro, Morales criticó el bajo precio que cobra su país por el gas que le vende a Brasil y al referirse a las asimetrías y los problemas sociales de la región, el gobernante boliviano dijo que «he querido que el compañero Lula me escuche, por ejemplo, porque le quiero decir una verdad» respecto al precio de venta del hidrocarburo.

Precisó que «hay países que nos compran el millón de BTU (Unidad Térmica Británica) en cinco dólares, y en la zona de Cuiabá (Brasil) vendemos a un dólar, y así jamás vamos a acabar con las asimetrías».

Morales enfatizó que «sólo queremos un precio justo. No estamos pidiendo un precio solidario, aunque cuando nuestro compañero Lula habla de solidaridad y de generosidad, hubiese sido importante que (el precio) hubiese estado sobre cinco dólares el millón de BTU. Estamos acá buscando ver cómo, en base a nuestros recursos naturales, resolver nuestros problemas sociales», indicó el gobernante boliviano.

Bolivia vende a 1.09 dólares el millón de BTU en Cuiabá para abastecer de gas natural a la termoeléctrica de Mato Grosso, precio que pretende fijar en cinco dólares. El país altiplánico exporta un promedio 26 millones de metros cúbicos de gas diarios a Brasil a un precio de 4.3 dólares el millón de BTU, pero Cuiabá recibe cerca de 1.5 millones de metros cúbicos a 1.09 de dólar el millón de BTU.

Evo Morales también dirigió sus críticas hacia Colombia, durante otra parte de su discurso en la que analizaba las distintas economías latinoamericanas. En este contexto, el presidente boliviano citó cifras según las cuales los países de América Latina que más habían crecido eran Cuba, Argentina y Venezuela.

Evo agregó que «esos países viven con dignidad y soberanía y son antiimperialistas», tras lo cual se refirió de inmediato a Colombia y dijo que «invirtió millones en proyectos contra el narcotráfico y está con déficit comercial y fiscal».

La respuesta del presidente colombiano, Álvaro Uribe, cuyo país es Estado asociado al Mercosur, no se hizo esperar, y afirmó que durante su gestión mejoraron todos los índices sociales y económicos, y aclaró que se trata de un país sin las riquezas naturales que tiene Bolivia y con una población mayor.

En la discusión medió Hugo Chávez, quien le dijo a Uribe que su respuesta a Evo Morales había sido sobredimensionada, tras lo cual se generó otro breve intercambio de palabras entre el venezolano y el colombiano. Chávez había hecho su discurso previamente, en el cual se excedió largamente de los 13 minutos que tenían asignados los presidentes para hablar y cargó contra «el imperialismo que Estados Unidos impuso a fuerza de cañonazos e invasiones».

El venezolano también defendió su política de nacionalización al decir que «lo que estamos haciendo es recuperar empresas» que no cumplían con su función social, y citó el caso de las compañías telefónicas recientemente estatizadas, que previamente estaban en manos de capitales norteamericanos.

El líder caribeño también sugirió a sus socios de bloque que «den mayor participación al Estado en la economía» y se quejó del hecho de que «buena parte de nuestro comercio lo definen las transnacionales».

Por su parte, el uruguayo Tabaré Vázquez dedicó su discurso a pedir una mayor flexibilización del Mercosur para ayudar a los países que, como el suyo, poseen un nivel de transacciones económicas más reducido, a la vez que evitó por completo cualquier mención al diferendo con Argentina por las pasteras.

Vázquez dijo que el Mercosur «tiene que cumplir sus promesas y compromisos» y advirtió, a través de una metáfora en la que hacía mención a especies en extinción, que la importancia de los países más chicos del bloque puede «quedar reducido a su aparición en una etiqueta».

En el tramo más duro de su discurso, Tabaré sostuvo que los países más chicos del Mercosur «no somos objetos de dádivas o beneficencia, sino sujetos de derechos».

Por último, el brasileño Lula Da Silva, opinó que «nuestra unión es necesaria. Ni los más fuertes entre nosotros podrán resolver los problemas de la globalización solos».

Tras destacar que desde la creación del Mercosur el comercio entre los países que lo integran se multiplicó por siete, Lula reafirmó la voluntad de su país de apostar al bloque regional al indicar que «queremos asociar el destino de Brasil al del continente».

Asimismo, en un mensaje que pareció dirigido a las críticas que tuvo en Brasil por la influencia de Chávez en el bloque, Lula sostuvo que «el pluralismo político y económico es compatible con nuestra integración» y que «nunca hubo un clima político tan propicio» para la unión de los países.

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