Este es un triunfo madre….

Por Causa Popular.- Como lo anticiparon todos los pronósticos el Encuentro Progresista – Frente Amplio – Nueva Mayoría (EP-FA-NM) arrasó en las elecciones presidenciales realizadas el último domingo de octubre. Con el 51% de los votos, Tabaré Ramón Vázquez asumirá la presidencia del pequeño país vecino. Luego de 31 años de militancia, desde una construcción serena y con la sapiencia de los hermanos charrúas, creció desde el pié este triunfo histórico en un país dominado durante más de 130 años por el bipartidismo de los Blancos y Colorados.

Antes se había asomado para disfrutar el paisaje José Mujica, el popular líder Tupamaro, pero cuando las primeras horas del escrutinio sentenciaban la irreversible victoria tricolor Vázquez se asomó al balcón del hotel Presidente -comando de campaña de la coalición de izquierda y centro izquierda – y acompañado por la viuda del fundador del Frente Amplio, Líber Seregni, Lilly Lerena, dijo «Festejen uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes».

Una frase de la que se hicieron eco todos los medios y con la que el presidente electo no hizo más que dar cuenta lo que ya se vivía en Uruguay desde hacía varias semanas: una virtual pueblada que tomo todo su ritmo y color al calor del abrazo de enormes luchadores que dejaron su vida por alcanzar un momento de tantas esperanzas y sueños por realizar como el que hoy está viviendo el pueblo uruguayo.

«En los festejos de estos días hubo muchas banderas. Banderas de seda, nuevecitas y brillantes, banderas arrugadas y manchadas de muchas campañas, banderas de papel, de plástico, pintadas en la piel y en las paredes. Y, como en este triunfo de la izquierda colaboraron los que están y los que no están, vaya en nombre de estos últimos la mención de una bandera especial: la clandestina. La que se inventaba cada vez con un jabón blanco, una jabonera roja, una toalla azul o con una chinela roja, un peine azul y un pañuelo blanco, y se colocaba en los resquicios de las ventanas tapiadas de la cárcel. Por unos días Montevideo fue como podría empezar a ser. Porque volvieron los que están lejos y brilló esa luz en los ojos que brilla cuando hay confianza en el futuro.» Así describió el tradicional semanario Brecha, el momento inolvidable que vivieron el domingo los hermanos uruguayos.

La fiesta en las calles parecía interminable, desahogos de broncas, frustraciones e impotencias acumulados durante largos años, por una país que prometía ser la Suiza de América y hoy se desgarra ante los niños que viven de la basura que deja la opulencia de los que concentran la riqueza. Los miles que se agolparon frente al hotel presidente quisieron compartir juntos a sus líderes la desbordante alegría, la esperanza inconmensurable.

Un señora que superaba los 70 con la foto de su hermano pegada en la bandera del FA decía a los cronistas que trataban de eternizar el momento «Alegría, emoción, tristeza por mi hermano que tanto luchó«, a su lado otra de 83 que viajó desde Canadá: «¡Que se una el Cono Sur, que se una América! Es una fiesta que no me podía perder, estoy acá, viva para contarlo!. No es por mí, es por el futuro, es por mis hijos, por los hijos de los demás, por la humanidad».

El triunfo comenzó a olfatearse desde temprano con las principales avenidas de Montevideo que se fueron poblando de gente, cantos, bocinazos, y mucho candombe. No eran pocas las paredes desde donde observaba todo lo que acontecía la figura del rostro de Alfredo Zitarrosa, un invitado de lujo en esto de la música y el candombe, y porque no, el Frente Amplio: «…hay que dar vuelta el tiempo como la taba, el que no cambia todo no cambia nada…» resonaba por las calles montevideanas una de las canciones ya míticas del cantautor que siempre soñó con el Frente Amplio en el poder y que el pueblo generoso no quiso que falte a la fiesta.

Daniel Viglietti, el otro eterno cantor popular de tantas batallas de exilios y dictaduras, siempre presente en la hora de los pueblos como lo estuvo en la Nicaragua Sandinista, recordó en una entrevista realizada por Stella Calloni de La jornada de México, el cauce enérgico del triunfo de la izquierda uruguaya: «hay muchos sectores en los orígenes de lo que hoy está sucediendo. No sólo son del Frente Amplio, sino también los que lucharon, la guerrilla tupamara, la guerrilla anarquista de la que nunca se habla y otros grupos, con aciertos y errores pero fueron las fuentes».

Todo ese sacrificio de resistencia de los presos en los penales, que sufrieron torturas, está detrás en este momento. «No sólo es un milagro atribuible al carisma de los dirigentes, algunos encarnan esas fuentes, sino que vienen del enorme sacrificio colectivo de Raúl Sendic (dirigente tupamaro fallecido) encerrado años en un aljibe, o del general Líber Seregni preso (también fallecido), y militantes socialistas, comunistas, anarquistas, colorados y blancos, algunos de los cuales se alejaron de sus partidos o actuaban como lo que eran en la resistencia.

Es lo que yo llamo fuentes de este río, nacientes de este río, y ahora viene la etapa del cauce. Y el río tiene que regar el cauce con medidas para el país. Lejos pongamos la amenaza de que ocurran cosas como en otras experiencias en otros países. Esperamos que haya coherencia, respuestas básicas contra el hambre, la prioridad de los niños en la pobreza, que los programas de urgencia se realicen como dice nuestro himno»

A pesar de su juventud, los nuevos militantes del frente no escaparon a la percepción de los grandes acontecimientos históricos, el recuerdo de los que vivieron y lucharon por este momento, y así lo dicen el Tori, el Tano y el Changui -de 23, 24 y 28 años respectivamente- a un cronista de Brecha: «Estamos en la historia; me siento raro, no sé cómo festejar. Yo tengo 28, no es por mí, pero siento que nunca pudimos sacar el cogote». «Tal vez yo no me lo merezca -ahora habla el Tori -, pero mi viejo fue destituido en la dictadura y ningún blanco o colorado se acercó. Mi madre, docente, mantuvo a cinco hijos en el Interior «, gritó el joven de 23 años. «El viernes me quedé sin trabajo, pero ahora a festejar. ¿Sabés dónde se siente? Se siente acá», siguió gritando el Tori. El Tano de 24 se descargó: «Hemos tenido que vivir con viejos cagones, que se cagaban de hambre pero igual seguían votando blanco y colorado. Hoy nace un nuevo Uruguay. Todavía no lo creemos, pero ya nos vamos a acostumbrar«.

Pero dejemos que cierre esta crónica, la pluma de Fabian Werner, un cronista de Brecha que caminó por los suburbios de Montevideo y así pintó desde sus mismas entrañas una jornada para el recuerdo:

» Capurro está más tranquilo, casi todo está más tranquilo si se compara con La Teja y el Cerro. Pero al cruzar el puente, en el asentamiento de Inlasa, en medio de la oscuridad, una mujer joven y su hija pequeña están sentadas en el cordón de la vereda con una caña larguísima y una banderita tricolor en la punta. Está feliz, igual que un anciano humilde que sobresale entre la multitud congregada frente a la seccional 19 de La Teja. Un colchón de papeles cubre la calle Carlos María Ramírez y el anciano llora como un niño, mientras grita «Viva el Frente».

Esa mujer joven, esa niña y ese anciano se dormirán en la madrugada con una sonrisa. Y esas tres generaciones despertarán en otro país en la mañana, uno que ya cambió sin que muchos se dieran cuenta

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